Colabora
EDITORIAL

Una rendija a la verdad del 11-M

Si resulta asombrosa la desaparición de los restos explosivos del 11-M, no lo es menos la aparición de esta mochila que ni explosionó ni podía explosionar pero que fue determinante para la fulgurante detención de sospechosos en plena jornada de reflexión.

La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M y la Asociación de Víctimas del Terrorismo han coincidido a la hora de valorar el hecho de que la Fiscalía apoye su acusación contra el exjefe de los Tedax Sánchez Manzano por hacer desaparecer pruebas de la matanza como "una puerta abierta a la esperanza para conocer la verdad del 11-M". Y ciertamente lo supone, no sólo porque el fiscal denuncie en su escrito que "las evidencias recogidas en los cuatro focos de las explosiones fueron trasladas a las instalaciones de la Unidad Central de los Tedax, de donde en algún momento desaparecieron sin que nadie dé razón de su destino"; también porque el mismo fiscal solicita a la juez la incorporación de varios de los informes que obran en el sumario del 11-M relativos a la mochila de Vallecas, principal prueba de cargo en el juicio celebrado y cuyo artefacto explosivo fue desactivado el 12-M en la comisaría de Vallecas.

Si resulta asombrosa la desaparición de los restos de las explosiones y muestras de explosivos del 11-M, no lo es menos la inexplicada aparición de esta mochila con un artefacto que ni explosionó ni podía explosionar pero que fue determinante para la fulgurante detención de los sospechosos en plena jornada de reflexión del 13 de marzo. Tal y como indicaba una radiografía policial, ocultada en su día al juez Del Olmo, ese artefacto no podía estallar, no sólo porque el teléfono que incorporaba no daba la corriente suficiente para garantizar la detonación, también porque tenía unos cables sueltos con todo el aspecto de no haber estado unidos jamás. Asombrosamente, lo que sí tenía la mochila era una tarjeta telefónica, absolutamente innecesaria para hacer detonar la bomba mediante la activación de la alarma del teléfono pero sumamente útil para conducir las investigaciones hasta la detención de los supuestos responsables de la matanza.

Conviene recordar que esa mochila con un artefacto de doce kilos de peso y que, según la versión oficial, procedía de la estación de El Pozo, no aparece en el listado de bultos y objetos encontrados en dicho escenario. Nadie ha declarado haberla visto allí, ni durante su supuesto traslado a Ifema y, finalmente, a la comisaría del Puente de Vallecas. Sólo se tiene constancia de su existencia en este último lugar, a cargo del comisario Rodolfo Ruiz, que posteriormente sería condenado por falsificación de pruebas en el caso de la detención ilegal de dos militantes del PP por una supuesta agresión al ministro Bono durante una manifestación de víctimas del terrorismo.

Para colmo, el artefacto de la mochila poco tiene que ver en su composición con los que provocaron la matanza. Para empezar, el análisis de las muestras de los trenes arrojó la presencia de dinitrolueno, componente que no forma parte de la Goma2-ECO. La mochila de Vallecas –al igual que el resto de explosivo de la no menos sospechosa furgoneta Kangoo– fue analizada previamente y no contenía dinitrotolueno, sino sólo Goma2-ECO. Únicamente al detectarse dinitrotolueno en las muestras de los trenes volvió a analizarse la Goma2-ECO de la mochila y de la furgoneta; y, con técnicas iguales a las previamente utilizadas, apareció asombrosamente dinitrotolueno.

Por si esto fuera poco para descartar como válida la que ha supuesto una de las principales pruebas de cargo en la versión oficial del 11-M, se da la circunstancia de que el artefacto de la bolsa de Vallecas contenía más de medio kilo de metralla en forma de clavos y tornillos. La forense del 11-M ha declarado, sin embargo, que ninguno de los 191 cadáveres tenía incrustaciones por impacto de metralla.

Así las cosas, esperemos que las nuevas diligencias abiertas en el juicio contra Sánchez Manzano sirvan para desmontar en sede judicial esta increíble prueba sobre la que se sustenta la versión oficial del 11-M y se pueda abrir, de par en par, la puerta al conocimiento de toda la verdad de la inolvidable matanza.

Ver los comentarios Ocultar los comentarios

Portada

Suscríbete a nuestro boletín diario