Buen resumen de la realidad Don Pablo, le dejo yo otro que encontré por la red hace poco.
Si tu hijo de pregunta cómo funciona el mundo, este cuento puede ayudarte a explicárselo. En el toman parte un político y un ciudadano. Tu hijo entenderá desde pequeño como manejarse y entender el mundo en el que le tocará vivir:
Ciudadano: Señor político, cada día los productos básicos para que yo pueda vivir están más caros, no puedo pagarlos. La paga que me dan por trabajar es miserable y no me llega para nada. No sé qué hacer, ayúdame.
Político: ¿Has oído hablar del lobo feroz?
Ciudadano: No! ¿Qué lobo feroz?
Político: Existe un lobo muy malo y muy feroz que desea comerte por ser una persona libre en un país libre y democrático. Te tiene envidia y te desea comer entero mientras duermes. No avisará y te atacará en cualquier momento, sin que te lo esperes.
Ciudadano: ¡No puede ser! Yo no he hecho nada al lobo. ¿Dónde está el lobo? ¿Cómo es?
Político: El lobo puede tomar muchas y distintas formas. Nosotros te avisaremos que forma tiene en cada momento para que puedas temerlo y señalarlo con el dedo. También te protegeremos del lobo, deposita todas tus esperanzas en nosotros y haremos que ese lobo no te coma.
Ciudadano: ¿Y qué tengo que hacer yo?
Político: Tú simplemente debes consumir los productos de mi amigo1, amigo2 y amigo3. Sus productos son muy buenos para ti, consúmelos. También debes ver la tele, ya que será donde te informaremos de las distintas formas del lobo en cada momento. Consume y ve la tele.
Ciudadano: ¿Y quiénes son esos amigos?
Político: Son los que han logrado que yo esté aquí protegiéndote y velando por tí. Sus productos son muy buenos, consúmelos, y yo te seguiré protegiendo.
Ciudadano: Pero fuí yo quien te voto, yo te puse ahí.
Político: Si claro, tu voto, es muy importante también para nosotros. Pero no nos desviemos, recuerda que tienes que consumir y ver la televisión que será donde te tendremos informado. Por cierto, ¿qué es lo que me decías de tu paga por trabajar?
Ciudadano: Nada importante. Protégeme del lobo y dame más canales de televisión y a poder ser con mucho futbol. Gracias por protegerme señor político. El próximo año te votaré de nuevo.
Político: Gracias, recuerda que trabajamos para ti.
Acabar con las Autonosuyas (qué clarividencia la de esta película de ¿Ozores?- deberían darle un Goya por su trayectoria), reduciría a una sola cueva de Alí Babá las 18 actuales, con el consiguiente descomunal ahorro.
¡Abajo de una vez el Estado Autonómico!
Y Esperanza Aguirre de Presidenta de España.
retrasado mental me pareces a mí tú.
Eso de que no tenemos culpa, es la teoría (aunque, qué gusto da oirla de vez en cuando).
Porque ya se sabe. Uno paga la cara sanidad pública y luego te echan en cara que la uses, Paga las pensiones y las recortan y amenazan con recortarlas más (porque aún no llegan a amenazar con quitarlas). Paga el seguro de desempleo y le amenazan con quitárselo. Paga por ... y no se lo dan/le amenazan/le vuelven a cobrar (y le amenazan con volverle a cobrar por tercera o cuarta vez por lo mismo)...
Luego llegan estos malnacidos (por quitarle hierro al asunto) y te dicen que si has votado (a cualquiera), eres culpable. Que si no lo has hecho, eres culpable. Si trabajas y pagas, eres culpable, y si no lo haces, eres culpable. Si te compras la casa y te endeudas, eres culpable. Si no lo haces, eres culpable. Si dices o haces eres culpable, y si no, pues también...

Os dejo también un fragmento de Lysander Spooner que viene como anillo al dedo.
Todos los grandes gobiernos de la tierra – los que hoy existen como los que han ido desapareciendo – han tenido el mismo carácter. No pasan de simples bandas de ladrones que se han asociado con el fin de despojar, conquistar y someter a sus semejantes.
Sus leyes, como acostumbran a llamarlas, no son más que pactos que juzgan útil concertar entre sí con el fin de conservar su organización, de ponerse de acuerdo para despojar y dominar a los demás, y de garantizar la parte del botín a repartir.
La legislación es la apropiación, por un hombre o grupo, del derecho de abolir de un solo golpe todos los derechos naturales, toda la libertad natural de los otros hombres; de hacer de todos los demás hombres esclavos; de dictar arbitrariamente a todos los otros hombres lo que pueden o no pueden hacer; lo que pueden o no pueden tener; lo que pueden o no pueden ser.
Es, en una palabra, la conquista del derecho a desterrar de la tierra el principio de los derechos del hombre, el propio principio de la justicia, y de poner en su lugar la voluntad, placer o intereses personales de un hombre o de un grupo de hombres. Todo esto, nada menos, es inherente a la idea de que puede existir una legislación humana que obligue a aquellos a quienes es impuesta.
Lysander Spooner (1808-1887)