Al final en Europa, tendremos que volver a expulsar a los mulsumanes, tal como ya hicimos en España en el siglo XVI con los moriscos, por el peligro que suponían debido al apoyo creciente que daban a las incursiones musulmanas. No se integran, aunque nazcan aquí; intentan imponerse porque así se lo manda el Corán.
Las lecciones más importantes al parecer siguen sin aprenderse.
El multiculturalismo es un problema agravado por las absurdas leyes que rigen la nacionalidad.
La inmigración musulmana es un grave peligro y cada día está más claro que a esa gente hay que vigilarla o mejor aun, no dejarla entrar.
De crímenes como estos hay que hacer responsables a los políticos y a los que en su inconsciencia los apoyan en sus absurdas teorías.
Quiero comentar dos cosas de este artículo,
-La primera, llamar joven europeo a Mohamed Merah y a los millones de musulmanes que hay en Europa no me parece correcto. Viven y han nacido aquí pero su cultura, educación, valores, procedencias, etnia,etc es árabe/musulmana, decir eso es políticamente incorrecto incluso en LD pero es la verdad y lo que muchos pensamos. La prueba del algodón es que este asesino ha vengado a sus "hermanos" palestinos pagándolo con sus "paisanos" franceses. Son ellos mismos quienes eligen su lealtad.
-La segunda, no concuerdo con la idea que parece querer transmitir el articulista de que esto haya sido cosa de un caso aislado de musulmán radical. Sucede que todos los casos de violencia suicida son musulmanes y si bien son unos pocos en número los que los ejecutan, están apoyados en silencio por una masa, y amparados por las doctrinas de odio de su libro sagrado, el Corán. Que el Consejo Islámico francés se haya dado tanta prisa en anunciar que no se criminalice a toda la comunidad musulmana por esto y en cambio no haya condenado la muerte de las víctimas judías es un indicación clara de todo esto. Mucho se dice de que no todos los musulmanes son radicales (y habrá buenas personas !¿cómo no?!) pero su religión es un veneno que envenena sus mentes y produce muchos más radicales que ninguna otra religión y masas que lo justifican ni se rebelan jamás. ¿Dónde está esa supuesta mayoría silenciosa en contra de esa minoría radical? En sus países se podría justificar diciendo que los radicales poseen instrumentos de coacción (que tampoco, ya hemos vistos lo que han votado en elecciones libres en Egipto por ejemplo) pero en Europa sería fácil deshacerse de los radicales, condenarlos y separarse de ellos, excusas...
Ya que LD me lo permite, metiéndome en un berenjenal -ahora, menos castizamente, se dice "en un jardín"-, la lección más importante que nos da -me da- Toulouse sería que la integración cultural no funciona. Y si eso ha sido en Francia, con ser Francia, qué será en España, tal como somos. Como resulta impensable tanto la exclusión de las gentes del Islam de la convivencia en nuestros territorios como cierto grado de integración jurídica de los inmigrantes con los del país de acogida, nuestra reflexión debería encaminarse, pienso yo, a definir y a limitar -ardua tarea, pero posible- ese grado de integración. Al menos, según ciertos historiadores, tenemos como orientación la España de las "tres culturas", que floreció en el reinado de Alfonso X de Castilla y León, tal como ellos, quizá idílicamente, nos la cuentan. Acaso, mejor valdría el ejemplo del Imperio otomano, bien estudiado. Al decir estas cosas, tengo en la mente a unas comunidades étnicas, regidas en lo cultural por sus propios dirigentes y responsables de sus miembros ante los poderes comunes. ¿No es algo así como, a pesar de sus deficiencias, convive secularmente con nosotros el pueblo gitano?.
Impecable ha parecido la actuación policial, que lejos de ajusticiar al asesino le ha dado oportunidad de salir vivo del trance de su detención, al menos eso parece por lo largo del asedio y las circunstancias que se han conocido.
Por mucha repulsión que me produzcan estos enemigos de la civilización lo que también me asquea es la hipocresía de haber sustituido la pena de muerte [ de la que soy partidario] por la ejecución policial, y celebro que no se haya producido.
Y lamentables como siempre los análisis de la progresía aludiendo a que las soluciones no pueden ser solo policiales, y que hay que insistir en la educación y la integración. ¡¡Necios!! A estas alturas no creo que nadie sensato se crea la milonga de que se margina a nadie en occidente por morisco si además es nacido de origen europeo.
Me parece a mi que lo que da la nacionalidad es la cultura y no el lugar de nacimiento. Sin embargo estas personas se aprovechan de los conocimientos y de numerosas ventajas sociales de los países en los que nacen. Las naciones de Europa aceptan, sin embargo, que muchos de sus nacionales con sus ideas y creencias no puedan practicarlas en los países musulmanes. Esto hay que arreglarlo conforme al principio de reciprocidad del Derecho Internacional. De no ser así el problema no tiene arreglo a corto y medio plazo. Cipreses