Habrá quien objete que el fútbol no es importante y llevará razón, pero es que todo lo importante, sustantivo y material ya está en manos del Gobierno vasco.
El peor ministro de Sanidad del mundo desarrollado deja su puesto para encabezar las listas del PSOE en las elecciones catalanas, lo que lo dice todo del ministro, de Sánchez, del Gobierno, del PSOE y de Cataluña.
Si en algún sitio se puede esperar que Illa suponga un revulsivo electoral y no la rémora insalvable que sería en cualquier sociedad civilizada es en Cataluña.