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EDITORIAL

Los impuestos más altos y los peores servicios

Nunca antes se han pagado tantos impuestos como ahora y, sin embargo, nunca antes los servicios públicos han funcionado peor que ahora.

España se ha convertido en un auténtico infierno fiscal dentro del conjunto de los países ricos. Nunca antes se han pagado tantos impuestos como ahora y, sin embargo, nunca antes los servicios públicos han funcionado peor que ahora. Los españoles padecen la mayor carga fiscal a cambio de unos servicios que, en muchos casos, son mediocres o de muy baja calidad. Esta es una de las muchas consecuencias que ha traído consigo el Gobierno de Sánchez.

Familias y empresas pagan los impuestos más altos de Europa en IRPF, Patrimonio, Sucesiones y Donaciones. En el Impuesto sobre la Renta, todas las comunidades autónomas, sin excepción, aplican tipos máximos muy superiores a la media de la UE, que ronda el 42,6%. De hecho, la Comunidad Valenciana, con un tipo del 54%, está a la cabeza del continente junto con Francia.

Además, España aplica el Impuesto sobre Patrimonio más alto de Europa, pese a que este gravamen está en vías de extinción en todo el mundo, debido a las perjudiciales consecuencias que causa sobre la inversión y el crecimiento económico. Y, por si fuera poco, los contribuyentes también soportan la mayor carga en Sucesiones y Donaciones, con un tipo máximo del 87,6%, una vez aplicados los coeficientes multiplicadores por parentesco y patrimonio preexistente.

Se trata, simple y llanamente, de un robo. No en vano, el esfuerzo fiscal de los españoles, lo que pagan realmente en impuestos en función de su capacidad económica, ya supera en un 50% el promedio de la UE. España, como resultado, se sitúa a la cola de la OCDE en competitividad fiscal.

Y semejante logro es por obra y gracia del PSOE y sus socios comunistas y separatistas, ya que el Gobierno de Sánchez ha subido más de 40 impuestos, protagonizando con ello no sólo un aumento histórico de la presión fiscal, sino el mayor incremento de la OCDE. En concreto, la presión fiscal que soportan familias y empresas se ha disparado en 163.000 millones de euros durante la pasada legislatura, un 38% más respecto a 2019 y cuatro puntos más sobre el PIB.

Sin embargo, la sed fiscal de Sánchez y sus socios no tiene fin. El Plan Presupuestario del próximo año enviado a Bruselas incluye nuevas subidas de impuestos, con especial incidencia en cotizaciones sociales, energía y alimentación, elevando la presión fiscal en otros 40.000 millones de euros.

Y todo ello para mantener unos servicios públicos que o bien funcionan mal, con listas de espera y una atención lamentable, o bien están colapsados, como es el caso de la Justicia, Correos, la Seguridad Social, el Servicio Público de Empleo e incluso la Educación y la Sanidad de algunas comunidades autónomas.

La nefasta combinación de impuestos altos, malos servicios públicos y una economía débil y poco productiva, con la tasa de paro más alta de Europa y una deuda pública insostenible, reflejan, una vez más, el fracaso absoluto del socialismo. Y lo peor de todo es que la renovación de Sánchez en el poder tan sólo agravará de forma muy sustancial todos y cada uno de esos problemas.

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