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Pablo Molina

Explícaselo a los palestinos, Pedro

Son los palestinos los que no quieren un Estado independiente.

Son los palestinos los que no quieren un Estado independiente.
Pedro Sánchez durante su reciente visita a Israel. | Europa Press

Pues sí, Pedro Sánchez ha ido a Israel a contar al Gobierno de Netanyahu qué es el terrorismo y cómo ha de ser combatido según el canon sanchista para temas de legalidad internacional. Desde que Zapatero despachó a una víctima de ETA diciéndole que la entendía perfectamente porque a él le mataron a un abuelo en la guerra no habíamos visto un caso igual. El cuajo de estos dos personajes carece de parangón en el mundo desarrollado, pero Sánchez no se limita a hacer el ridículo dentro de España, como su antecesor socialista; se ha lanzado al extranjero y, como primera providencia, ha explicado cómo se ha de resolver el conflicto palestino-israelí.

Dos estados; esa es la solución perfecta para poner fin a la escalada de violencia en Gaza, según Sánchez, para lo cual está dispuesto a reconocer unilateralmente un futuro Estado palestino. La cuestión es interesante porque los primeros que no quieren esa solución son los pretendidos beneficiarios de la misma, es decir, los palestinos, que no quieren oír hablar de otra cosa que no sea la aniquilación de todos los judíos y la erradicación del Estado de Israel.

La carta fundacional de Hamás, la organización terrorista palestina que controla la Franja, deja clara su opinión sobre los que proponen una solución de dos estados conviviendo en paz:

Abandonar el ciclo de luchas contra el sionismo es alta traición, y maldito sea quien lo haga (art.32).

Sobre las conferencias de paz y los intentos de mediación:

Esas conferencias son sólo maneras de introducir a los infieles como mediadores en la tierra de los musulmanes (…) No hay solución para la cuestión palestina salvo por la Yihad. Las iniciativas, proposiciones y conferencias internacionales son sólo pérdidas de tiempo y empeños vanos (art. 20).

Pero es que, además, ¿Cómo tiene pensado Sánchez organizar ese futuro Estado si las dos facciones que lideran a los palestinos, Al Fatah y Hamás, se tienen declarada la guerra e intentan destruirse mutuamente cada vez que tienen ocasión? Ah, que dice Sánchez que eso se hará a través de la Organización para la Liberación de Palestina. Bien, pero la OLP está controlada por Mahmud Abbás, líder a su vez de Al Fatah, un tipo que convocó elecciones en 2006 y las perdió en la Franja de Gaza a manos de Hamás, el grupo vencedor, razón por la cual se desató una guerra civil entre palestinos con miles de muertos en los dos bandos. Desde entonces no hay elecciones en los territorios palestinos, todo un aval democrático para ese futuro Estado con su presidente vitalicio a la cabeza.

Pero, Sánchez ¡Que ya existe un Estado palestino, tío! Se llama Jordania, tiene estructuras políticas y administrativas homologables a las de cualquier otro país de la zona, terreno deshabitado más que suficiente y, además, está poblado mayoritariamente por palestinos. Se trata solo de convencer al rey Abdalá. Los presidentes israelíes, desde 1947 en adelante, son firmes partidarios de la existencia de un estado palestino y otro judío viviendo en paz, muy especialmente desde los acuerdos de Oslo en 1993. Son los palestinos los que no quieren un Estado independiente; sus líderes prefieren llevar a su pueblo a la inmolación contra el vecino judío mientras ellos disfrutan de las fortunas que han sisado de la ayuda internacional en sus retiros del Golfo Pérsico.

Crear un Estado palestino controlado por sus actuales dirigentes, como pretende Sánchez, supondría la implantación en la zona de un nuevo poder local manejado por Irán, motivo más que suficiente para que los países árabes de la región lo arrasen al día siguiente de declarar la independencia. Ahí es donde Sánchez tiene por delante una gran labor de mediación. No en Israel, donde, además, probablemente no vuelvan a dejarlo entrar.

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