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21 israelíes han muerto por nosotros

Israel nos está defendiendo a nosotros de todo lo que Hamás significa y representa.

Israel nos está defendiendo a nosotros de todo lo que Hamás significa y representa.
Imagen del funeral del teniente coronel Tomer Grinberg, uno de los nueve militares fallecidos en una emboscada de Hamás en Gaza. | EFE/EPA/ABIR SULTAN

Sólo un incidente de esta guerra que empezó el pasado 7 de octubre le ha costado la vida a 21 soldados israelíes, que murieron este lunes cuando un cohete antitanque lanzado por los terroristas de Hamás derrumbó dos edificios en los que se encontraban.

Con estas 21 nuevas bajas el total de soldados israelíes fallecidos desde que empezó la invasión terrestre de Gaza es de 219. A ellos, por supuesto, hay que sumar las 1.200 personas, la gran mayoría civiles, que fueron asesinados en el atentado del 7 de octubre. El resultado de esa suma es que estamos ante el conflicto más sangriento para Israel desde la Guerra del Yom Kippur, hace 50 años.

Pero quiero volver a los 219 soldados que han muerto desde que Israel invadió la Franja de Gaza porque me parece que es una cifra muy significativa. Si atendemos al relato sobre la guerra que triunfa en la mayoría de los medios y en buena parte de la política española los israelíes están lanzando unos bombardeos tan indiscriminados que no se puede hablar de una guerra, sino que estaríamos ante un genocidio con el que se trata, sin más, de acabar con la población de Gaza.

Lo cierto es que Israel tiene la capacidad militar y tecnológica para hacer tal cosa: si hubiese querido en sólo unos días –¡en sólo unas horas!– habría dejado la Franja lisa como la palma de mi mano y de Hamás no hubiesen quedado ni las raspas. Pero en lugar de eso, las Fuerzas de Defensa de Israel han entrado en Gaza, luchan calle por calle y casa por casa con los terroristas y hacen todo lo posible por evitar la muerte de civiles, pese a que en lugar de protegerlos Hamás los usa como escudos humanos y, como mínimo, no se preocupa nada por unas muertes que, exageradas, exhibe en su propaganda internacional. Es lo que ha hecho siempre, por cierto.

Me reconocerán ustedes que es una forma bastante torpe de llevar a cabo un genocidio.

Hay otro aspecto de estas 21 muertes sobre el que quiero llamar su atención: quizá desde la comodidad de nuestros sofás nos parezca que la guerra entre Israel y Hamás es conflicto regional, algo lejano que no nos incumbe, un problema extraño en una parte del mundo compleja y violenta. Nada más falso: esos soldados luchaban, obviamente, por garantizar la seguridad de su pueblo, pero eso es sólo una parte de un enfrentamiento mucho más amplio: entre aquellos que creen en la libertad y los derechos humanos y los que piensan que no hay más derechos que los de Alá; entre los que tratan a la mujer como un igual y una parte fundamental de la sociedad y los que la tienen, en el mejor de los casos, como ciudadanas de segunda; entre los que ven la religión como una parte importante de la vida de cada cual, pero que no puede imponerse a los demás y los que la usan como un martillo pilón para encajar a todo el mundo en su forma estrecha de ver el mundo.

Sí, Israel está defendiéndose de Hamás y está pagando un precio muy alto por ello, pero además nos está defendiendo a nosotros de todo lo que Hamás significa y representa. Y les digo una cosa: precisamente los españoles deberíamos ser los más sensibles a la cuestión, ya que vivimos en el otro lugar del mundo al que los fanáticos consideran Dar al-Islam, pero ya no es gobernado por musulmanes. No es broma: ellos mismos nos lo han dicho más de una vez.

Precisamente los españoles deberíamos saber, mejor que nadie, que este lunes y de un solo bombazo 21 soldados israelíes han muerto por nosotros.

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