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Descubren la politización de la Justicia, ¡oh!

Los descubridores no denuncian la politización; denuncian la mitad de la politización.

Los descubridores no denuncian la politización; denuncian la mitad de la politización.
El portavoz de ERC Gabriel Rufián, durante el pleno que se celebra este jueves en el Congreso. | EFE

El acuerdo para renovar el CGPJ y reformar el sistema de elección ha despertado las reacciones previsibles en quienes no han participado en el pacto y en quienes lo han cocinado. Sí, también. No hay más que ver cómo se esfuerzan en exhibir sus radicales desacuerdos después de la firma. La pelea a cara de perro tiene que ser permanente, porque si no hay tensión, la gente se despista, como le dijo Zapatero a Gabilondo en tiempos. Pero todo esto era de prever. En cambio, es sorprendente que algunos descubran ahora el problema de la politización del CGPJ y de órganos como el Tribunal Constitucional. Como si no hubiera habido tiempo de sobra para conocer de su existencia.

En una segunda cata, se ve que ese descubrimiento no es lo que parece y que no indica necesariamente ignorancia o ingenuidad. Porque los descubridores no denuncian la politización; denuncian la mitad de la politización. Como tantas veces, no importa qué se hace, sino quién lo hace. Si lo hacen "los nuestros" no es politización, si lo hacen "los otros", es politización. Y así, este tardío y parcial hallazgo va a servir para lo de siempre: se peina la lista de los nombrados y se les pone la etiqueta del partido a los del otro partido, porque los del propio no están politizados por definición.

Los perfiles tremendistas que alguna prensa ha publicado del vocal Macías, que va a ser magistrado del TC, son buen ejemplo de esa práctica. Resulta que Macías, durante el bloqueo del CGPJ, ha ido exponiendo sus opiniones sobre las presiones y amenazas del Gobierno y no eran opiniones a favor. Normal, que no lo fueran. Ahora, cerrado el acuerdo, se pasa página, pero no hay que olvidar que se limitaron las funciones del CGPJ caducado para provocar un colapso en el sistema como forma de presión. Y que se amenazó con limitarlas más y con rebajar las mayorías para la elección, de forma constante y hasta el último minuto del partido. ¿Qué vocal del Consejo podía estar de acuerdo con una coacción de ese calibre, que perjudicaba además el funcionamiento de la Justicia? El vocal Macías no estaba de acuerdo. Vocales "progresistas", sí. Se podrá decir que el primero se alineaba con el PP, pero habrá que decir que los segundos se alineaban con el PSOE.

En el medidor de politización sesgado que anda por ahí, resulta que defender la independencia del poder judicial frente a presiones y amenazas del poder político es politización, pero aceptar las presiones y amenazas del Gobierno, ¡vaya, hombre!, no lo es. Hay una forma de servilismo muy extendida, que consiste en pensar que es natural acatar lo que hace un Gobierno, mientras que oponerse es una politización contra natura. Pero hablamos de politización cuando deberíamos hablar de obediencia a un partido. Quedaría así más claro que la figura necesaria no es la del "apolítico": es la del que no guarda obediencia partidaria. Lo que se necesita, sobre todo en poderes e instituciones independientes, es gente independiente.

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