
A Cayetano, un vecino de Alameda del Valle, la Virgen le vino a ver una tarde a primeros de noviembre de 2018. "Todavía me emociono cuando recuerdo a mi perrita correr hacia mí, seguida por nuestro amigo Cebrián. ¡Se me apareció la Virgen!" Esa perrita se llamaba Fivi, agente canina de la Guardia Civil con matrícula 1955C y nuestro amigo es guía de perros y cabo 1º de los Grupos de Rescate Especial de Intervención en Montaña (GREIM) con base en el Puerto de Navacerrada, a los pies de la Bola del Mundo, en la Comunidad de Madrid. Uno de esos beneméritos ángeles verdes, tan queridos por la gente de montaña.
Hace unos días recibí un mensaje de Cebrián. Fivi, su perra de rescate, "un miembro más del GREIM de Navacerrada que había participado en numerosas misiones durante los seis años que estuvo con nosotros", falleció repentinamente en las dependencias del Servicio Cinológico y Remonta (SECIR) que la Guardia Civil tiene en El Pardo. No superó dos intervenciones de urgencia. Los que hemos llorado a nuestros perros, sabemos que seguirán con nosotros mientras no los olvidemos. Por eso y en compañía del teniente Carrete y del guardia Castro, con una tortilla de patatas y un poco de queso, el cabo 1º Cebrián compartió recuerdos en el comedor de su base. Alpina y austera, en el arranque de la senda que te lleva a la Cuerda de las Cabrillas.

"Entró el aviso de que un hombre se había perdido por la zona de La Morcuera. Yo estaba de servicio y salí con Fivi". Comenzaba a anochecer. Arreciaba la lluvia sobre las empinadas laderas de densos pinares. "Llevábamos un buen rato pateando cuando veo que olisquea unas piedras. De pronto, sale corriendo cuesta abajo…yo llamándola y ella ni caso". Cuando la perra cogía un rastro solo quedaba seguirla.
Cebrián nos explica la reacción de un perro de rescate. "El terreno estaba húmedo y el hombre lo había 'roto'. Imagina una línea blanca en el suelo, vas pisando por ella. A los lados huele a tierra, pero en esa línea huele a partículas de humano, a terreno roto. Todo eso se trabaja. Son muchas horas de entrenamiento. Total, que la perra sigue corriendo y a unos 300 metros de mí la escucho ladrar y allí estaba Cayetano". Calado y desmadejado.

Hablé con él. "Salí con mi hermano y mi sobrina a coger boletus. Al rato vi que allí no había ni boletus, ni níscalos, ni nada y estaba empezando una niebla meona. Le dije a mi hermano que me iba hacía el coche y allí los esperaba". Cayetano es un buen conocedor de la zona pero pisó una rama de pino "grande, seca y podrida. Trastabillé y rodé de costado ladera abajo. Paré contra un árbol". Aturdido y magullado, se desorientó. Con un esguince en el tobillo derecho avanzar era un suplicio y a él, entrado en años y también en kilos, se le encendió la bombilla "y me acorde de un número, el 112". Llamó. Los bomberos del GERA no podían salir (en helicóptero) porque había niebla, le dijeron. Pero ¿qué es la niebla para una agente canina de la Guardia Civil, entrenada en la búsqueda de accidentados sepultados bajo la nieve del Pirineo aragonés? Fue el primer rescate de Fivi. Cayetano está convencido de que de no ser por ella no lo cuenta.
Fivi fue una perrita pastor alemán educada en el Plan Fénix, puesto en marcha en 2012 por el Servicio Cinológico para sociabilizar (que no socializar) a sus cachorros. Durante su primer año de vida, una familia lo acoge. La Guardia Civil corre con los gastos de alimentación y veterinario. Al año regresa y comienza su vida como perro policía.
Le pregunto a Cebrián qué entrenamiento hacía con ella. "Los perros de rescate tienen dos planes anuales, de una semana de duración. En el Pirineo, en la zona de Benasque, el específico de avalanchas. Allí nos juntamos 18 o 19 guías y viene bien por si acaso tuviéramos que actuar. En verano vamos a Barco de Ávila y se hace el de grandes áreas".
¿En qué consiste el de avalanchas? "Hacemos una cueva en la nieve y dejamos que compacte y que pierda nuestro olor. Al día siguiente 'un voluntario' pasa entre 45 minutos y una hora dentro del habitáculo para hacer una base de olor", me explica Cebrián. "Según el perro, si está avanzado o no, se deja un agujero pequeño o más grande. O se tapa completamente y con una varilla de sondeo se perfora la nieve. Por ahí saldrá el olor que hemos dejado y empezaba el trabajo".
La capacidad de rastreo de Fivi fue decisiva para localizar al excursionista alemán que falleció en Alcúdia (Palma de Mallorca) en el verano de 2021. "Fivi estaba enseñada para encontrar objetos. Iba con un compañero y veo que empieza a mover la colita. Le digo: mira, eso es que ha encontrado algo. De pronto hizo un quiebro hacia la izquierda. Salimos corriendo tras ella y allí estaba la mochila". A los pocos metros, el cadáver. Así informó la prensa autóctona sobre el suceso: "un can de la Guardia Civil se topó con la mochila del turista". Vamos, que Fivi daba un paseo en sus vacaciones y ¡zas! "se topó…"
El 15 de noviembre de 2021 se concedieron las primeras condecoraciones a los agentes caninos de la Guardia Civil. La Mención de Honor al Mérito Canino premia servicios extraordinarios y trayectorias destacadas. Ese día se inauguró en el SECIR un Memorial para homenajear y recordar a los perros fallecidos. Los compañeros peludos de Fivi.
Me despido de los GREIM del Puerto, esperando volver pronto para conocer al nuevo perro de rescate. Pero, permítanme un apunte sobre lo que viene sucediendo con el servicio de montaña de la Guardia Civil. Desde la creación, hace 57 años, de la especialidad de esquiador-escalador, precursora de los actuales GREIM, se han convertido es uno de los más prestigiosos servicios de rescate de montaña. "Es uno de los mejores y más humanos cuerpos de rescate de todo el mundo" recordaba el doctor José Ramón Morandeira, figura destacada en los inicios de la especialidad. Esa parte humana es marca de la casa, doy fe de ello.
Quizá sea por eso, porque estamos ante los mejores, el empeño de muchos durante años para que desaparezcan. Si a usted le dicen que así sucedió en Cataluña, le parecerá una anormalidad más. No anda muy lejos la Comunidad de Madrid. En 1998, el presidente Alberto Ruiz Gallardón consideró necesario "ofrecer una respuesta profesional y especializada a las demandas de auxilio por accidentes o extravíos en la sierra madrileña". Debió pensar que los guardias civiles de montaña no eran muy profesionales y creó el Grupo de Especialistas de Rescate en Altura. En 2013 el Gobierno de Aragón -del PP- tuvo que dar marcha atrás con una iniciativa similar ante la reacción de la comunidad montañera. Hoy el papel del GREIM en el Pirineo es inequívoco: "En todo caso la dirección y coordinación operativa de los servicios de rescate estará a cargo de la Guardia Civil" y la administración aragonesa se compromete a aportar los recursos financieros necesarios. Si lo que tienes funciona, apóyalo, mejóralo. No todos piensan así, muchos políticos se pirran por una foto.
Lo que les sucedió a Carla y Ainoa -hablé con ellas en 2017-, estudiantes de Física que hacían una ruta circular bordeando barrancos en La Gomera, es una muestra del riesgo que supone para nuestra seguridad la necedad del burócrata autonómico en el ejercicio de sus competencias. Despistadas, cayeron por un talud. Doscientos metros de precipicio a sus pies. Avisaron al 112 a las cinco de la tarde y hasta las cuatro de la madrugada -11 horas de angustia- no aparecieron los tres GREIM procedentes de Tenerife con el cabo Joaquín a la cabeza. "Primero Emergencias, después Protección Civil y no se dieron cuenta de que no podían acceder a nosotras hasta las once de la noche. Pasada la una de la madrugada activaron otro protocolo por el que había que llamar al consejero de 'no sé qué' para que autorizase avisar a la Guardia Civil", recordaban Carla y Ainoa. "Algo hemos aprendido: la próxima vez llamamos al 062". Es un consejo que, por experiencia, yo también les doy: si tienen un percance en el monte, marquen el 062. Pero, mejor, no sean imprudentes. Ellos arriesgan su vida por salvar la tuya.