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¿Alguien habla nuestro idioma?

En el resto de España no se sienten ni cero coma inquietos porque en Cataluña se pongan pegas al aprendizaje y uso del español

En el resto de España no se sienten ni cero coma inquietos porque en Cataluña se pongan pegas al aprendizaje y uso del español
La camapaña de acoso en la escuela Turó del Drac de Canet de Mar incluye pintadas como la de la imagen. | EFE

"¿Alguien habla inglés?". Dicen que eso es lo primero que preguntó Daniel Sancho al llegar a Surat Thani, una prisión de Tailandia significativamente más dura que la de Koh Samui, en la que aguardaba sentencia. En Koh Samui, Sancho estaba preso, pero todavía tenía un pie en el mundo exterior. Ahora está más encerrado que antes, en todos los sentidos. Dice mucho, no sé si de su actitud ante el proceso penal que enfrentaba y enfrenta, o ante la vida, que no haya aprovechado todo este tiempo para aprender por lo menos los rudimentos de la lengua tailandesa. Es lo primero que habría hecho yo en su situación.

Nada separa tanto a las personas como carecer de una lengua común en la que comunicarse y entenderse. Eso no sólo nos sirve para pedir que nos pasen la sal o el café o dónde están los locutorios y las duchas. La lengua establece -o no establece- vínculos. Nos socializa. Nos humaniza. Por eso compartir idiomas es una forma de inteligencia emocional, y no compartirlos nos aísla. Nos vuelve más extraños los unos para los otros. Amenazadores incluso.

Siempre me ha llamado mucho la atención que en toda España haya tantísima gente preocupada y ofendida por según qué exigencias del separatismo catalán -léase la amnistía, la "singularidad" fiscal o un eventual referéndum de autodeterminación-, mientras suscitan olímpica indiferencia otras relacionadas con el uso de las lenguas oficiales en Cataluña. Español y catalán. Que ahora mismo ni tanto montan, ni montan tanto como debieran.

El separatismo ha pedido y hasta ha exigido muchas cosas para investir presidente de la Generalitat a Salvador Illa. Yo creo que unas las va a conseguir y que, respecto a otras, se va a quedar con las ganas. Al tiempo. Pero desde luego una que ya tiene en el bote es mantener viva la batalla de la lengua. Hace tiempo que el socialismo catalán y español compraron el relato independentista según el cual el catalán es a la vez la única "lengua propia" de Cataluña y, a la vez, una "lengua minorizada" que requiere especial protección. ¿Fomentándola? No. Haciendo todo lo posible por hacer retroceder el uso del español. En las aulas de las escuelas, en los patios de las mismas y en los usos y costumbres de la Administración.

El planteamiento es tan simple como contradictorio. Por una parte, se pretende que el catalán es la única lengua genuina y verdadera de los catalanes, y que el español sería una lengua extranjera o incluso impuesta con tácticas "coloniales", aunque en la práctica resulte ser la lengua madre de una mayoría de los nacidos en Cataluña. Admitiendo a regañadientes este último dato, pero dándole la vuelta con algo que, si no es mala fe, se le parece mucho, se pretende que el español en Cataluña ya se aprende "solo", en la calle o por una especie de ósmosis, y que no hace falta enseñarlo demasiado, ni mucho menos usarlo de lengua vehicular en ningún centro. Para meter el catalán -y sólo el catalán- en vena se multiplican en cambio las inversiones y los desvelos. También las leyes hechas ad hoc -mecanismo idéntico al de la ley de amnistía- para burlar las sentencias judiciales que exigían por lo menos un 25 por ciento de horario lectivo en español. No tanto porque ese porcentaje sea ninguna solución, sino porque era la única garantía para las familias que protestaban contra la inmersión monolingüe catalana obligatoria, les daba algo concreto a lo que agarrarse. Hasta que la Generalitat se sacó de la manga una ley nueva que dejaba en papel mojado todas estas sentencias y obligaba a entidades y familias a volver a empezar, casi desde el principio. Dando bastante igual que hasta una misión de observadores de la UE hubiera atestiguado la conculcación de sus derechos y dado la voz de alarma.

Nunca entenderé por qué este tema preocupa tan poco o nada en el resto de España. En el resto de España no se sienten ni cero coma inquietos porque en Cataluña se pongan pegas al aprendizaje y uso del español y no se conciba oficialmente otra política de defensa del catalán que la hispanofobia. El éxito de esas políticas evidentemente no lo pueden medir en los progresos de la lengua catalana, que dejan mucho que desear, más considerando el dinero gastado. Por tanto, los miden en la capacidad de hacer la vida imposible, o más difícil, a quien elige usar el español para comunicarse con la autoridad o para rotular un negocio.

Quien esto firma es catalana de toda la vida, de ocho apellidos para arriba, se ha roto la cara muchas veces -y lo volverá a hacer- en defensa del uso de la lengua de mis padres, que es aquella en la que rezo y hablo con mi gata. Por eso hablo de este tema con conocimiento de causa…y de dolor. Mucho dolor. Porque me duele el catalán, me duele lo que hacen con él los independentistas que, pretendiendo defenderlo, lo empujan cada día un poco más al abismo. Si de verdad les importara, habrían admitido hace rato que la mejor manera de potenciar una lengua "minorizada" frente a otra que hablan cientos de millones de personas en todo el mundo, es jugando en equipo. Robusteciendo orgullosamente el bilingüismo en Cataluña en lugar de demonizarlo.

Y también me duele el español, por supuesto. Una lengua que considero tan mía como el catalán, lo cual me convierte en rarita en mi ambiente. ¿Por qué salí así de rarita? Bueno, por mi amor a la literatura desde muy niña. Una niña introvertida y tímida que prefería quedarse en casa leyendo que salir a jugar a la pelota o ni siquiera a saltar a la comba, dos cosas que siempre se me dieron mal. Muy mal. Leer en cambio se me daba bien y me lo hacía. Cervantes, Quevedo, García Márquez, Torrente Ballester y otros me hicieron compañía, mucha compañía, y sembraron en mi corazón adhesiones culturales y emocionales que luego ningún hechizo político podría destruir. Dicho sea de paso: si los defensores de la primacía del catalán no ocultaran a los mejores autores en esta lengua (empezando por Josep Pla) porque no les parecen bastante "puros" desde el punto de vista de la ortodoxia nacionalista, otro gallo les y nos cantara. Yo amaba el catalán porque lo amaba y lo amo. Pero me llevó décadas descubrir que lo mejor que se ha escrito en esa lengua, no se enseña en las escuelas catalanas. Hasta para ser hispanófobos son un poquito lerdos, algunos.

En fin. Que si me pongo las gafas políticas, cómo no voy a entender que tanto PSOE como PP pasen de puntillas, o directamente de largo, sobre el drama de la batalla de lenguas en Cataluña. Normal: si en el resto de España les parece que el tema no va con ellos, que a mí plim, si yo no vivo allí, mientras otras amenazas infinitamente más improbables o menos importantes suscitan reacciones nucleares en cadena, ¿no haría usted lo mismo? ¿Ceder en lo más fácil? ¿Y a otra cosa, mariposa?

Pues déjenme decirles que ese es el mayor error que se ha cometido en este país en mucho, mucho tiempo. Porque, aunque sea verdad que hoy ya no se encuentren catalanes que no "saben" español, "saber" una lengua no es lo mismo que hablarla con normalidad, no digamos que sentirla como algo propio. Los catalanes hispanófobos no son mayoría social en Cataluña. Pero llevan muchos años sobrerrepresentados en las instituciones. Y haciendo mucho daño.

¿A ustedes no les llama la atención que una y otra vez la política española, toda ella, encalle y embarranque porque algo sale mal en Cataluña, porque "Catalonia is different"? ¿Por qué creen que a determinadas opciones políticas les cuesta tanto normalizarse allí, mientras otras, hagan lo que hagan, tienen el terreno abonado y como en propiedad? Pues por lo mismo por lo que ahora Daniel Sancho las va a pasar más canutas en su nueva cárcel tailandesa: por no tener un idioma común. A partir de ahí, todos somos extraños en un tren. O en una cárcel, sepamos que estamos en ella o no.

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