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El examen que no pasa Teresa Ribera

Hace tres años tuvimos en el corazón de Europa una catástrofe que se llevó muchas vidas y podíamos haber aprendido de esa mala experiencia.

Hace tres años tuvimos en el corazón de Europa una catástrofe que se llevó muchas vidas y podíamos haber aprendido de esa mala experiencia.
Alemania sufrió unas graves inundaciones en 2021. | Pixabay/CC/SamuelFJohanns

A la candidata a vicepresidenta de la Comisión Europea y aún ministra del Gobierno de España le escuché decir, en respuesta a algún eurodiputado, que iba a aprovechar la ocasión para explicar cómo funciona un país descentralizado. Aquello sonó pretencioso y superfluo. Los eurodiputados no necesitan esa lección. Todos los países europeos cuentan con más de una administración, sean o no estados federales. Pero lo de Ribera era poco pedagógico y muy político, como se vio. Su objetivo era descargar al Gobierno nacional de toda responsabilidad en los momentos previos y posteriores a la riada en Valencia y endosársela entera al autonómico. Nada nuevo bajo el sol, cierto, pero bajo el sol europeo, aunque no brille mucho, estas mezquindades resaltan más y quedan peor.

No pocos eurodiputados le entraron a Ribera por su actuación —o falta de— ante el episodio trágico, pero no estaba obligada a responder como respondió. Podía evitar la mezquindad diciendo que España estudiará los fallos que hubo y que de ese estudio se derivarán cambios y mejoras. Podía decir que las responsabilidades políticas se dilucidarán en los parlamentos correspondientes y no ponerse a repartirlas de forma groseramente desigual. No tenía que echar leña al fuego de la disputa cuando no estaba en el Congreso en una reyerta con la oposición. Tendría que haber estado allí, pero no estaba. Y no estaba porque su candidatura europea era su prioridad en los días previos a la DANA y en los posteriores. De modo que como ministra estuvo ausente y como candidata, beligerante. Será que sus años en la trinchera partidista la han incapacitado para estar a la altura del papel. Dejó una frase para la estupefacción: "No fallaron las alertas, sino las medidas para proteger a la población y eso no compete al Gobierno nacional". Así que literalmente —como va esto ahora— lo de proteger a la población no es asunto del Gobierno de un país.

No se lo preguntaron, hasta donde yo sé, pero hubiera sido una pregunta relevante. Todavía lo es. La pregunta de qué aprendieron la ministra Ribera y el resto del Gobierno español de las catastróficas inundaciones en Alemania en 2021. Porque la UE habrá de servir también para aprender de las experiencias de otros, sobre todo, de las malas. Aquel desastre se saldó con 220 muertos, más de 180 de ellos en Alemania y más de 130 de ellos en un solo distrito alemán, el de Ahrweiler, en Renania Palatinado. Fue la catástrofe natural con más pérdidas de vidas que había tenido Alemania en sesenta años. Hubo igualmente una masiva destrucción de edificios, carreteras, puentes y vías férreas. Y resultó que en la organizada y federal Alemania se produjeron fallos en las alarmas y las alertas, en los protocolos y en los dispositivos de emergencia.

Consecuencia de aquellos fallos fue que se discutiera agriamente sobre la atribución de responsabilidades, se presentaran querellas criminales que no prosperaron y hubiera dimisiones. Las hubo en los Gobiernos de los dos Länder más afectados y, más tarde, en el Gobierno federal de Scholz, porque una de sus ministras, del partido Los Verdes, había sido titular de Medio Ambiente en Renania Palatinado y su conducta en las inundaciones se demostró inadecuada. Lo importante, sin embargo, es que hace tres años tuvimos en el corazón de Europa una catástrofe que se llevó muchas vidas humanas por fallos en los procedimientos de alarma y que podíamos haber aprendido de esa mala experiencia para revisar los nuestros y mejorarlos. ¿Se hizo? Ribera era entonces ministra. Si se le llega a hacer esa pregunta, me temo que no pasa otro examen.

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