
El futuro nombramiento de Óscar López como secretario general del PSOE de Madrid no es casualidad. Es una declaración de intenciones de Pedro Sánchez, quien, incapaz de competir con el éxito de Madrid, opta por la estrategia más burda: la del enfrentamiento y la asfixia. Lejos de representar un liderazgo renovador o constructivo, López encarna la política del ataque constante contra nuestra Comunidad y su presidenta, Isabel Díaz Ayuso.
López no llega al cargo por sus méritos y sí impuesto por unas primarias al más puro estilo norcoreano. Su trayectoria está marcada por fracasos, como su estrepitosa derrota en Castilla y León, donde los ciudadanos le rechazaron en las urnas. Sin embargo, lo más preocupante no es su falta de éxito electoral, sino las sombras que rodean su figura, en particular su posible implicación en el escándalo de la filtración de los datos fiscales de la pareja de Isabel Díaz Ayuso, un caso que demuestra el nivel de degradación institucional al que nos ha llevado este Gobierno.
Mientras el fiscal general, Álvaro García Ortiz, ya está imputado por su papel en este caso, el desembarco de López plantea preguntas inquietantes. ¿Se premia a quienes usan las instituciones del Estado como armas políticas? ¿Viene a Madrid para ayudar a los madrileños? ¿Se designa como secretario general del PSOE a alguien involucrado en una trama que tiene como único fin atacar a la presidenta de la Comunidad de Madrid?
López no solo carga con este escándalo. López no viene a Madrid a hablar de digitalización, ni de sanidad, ni de educación, es el rostro de las políticas del PSOE que buscan frenar la prosperidad de Madrid.
Madrid es el epicentro tecnológico de España, pero el Gobierno central hace todo lo posible por bloquear su desarrollo. La Comunidad está preparada para liderar en digitalización, pero López y Sánchez han optado por restringir la llegada de Centros de Procesamiento de Datos (CPD) alegando cuestiones energéticas, mientras en otras regiones sí se facilitan estas inversiones, o bloqueando un proyecto con IBM para la construcción de un centro dedicado a la innovación y a la investigación de semiconductores, uno de los sectores con más demanda y de mayor proyección de futuro. Esta decisión tira a la basura cientos de millones de euros y miles de puestos de trabajo, y no solo perjudica a Madrid sino a toda España, que pierde competitividad global por culpa de su sectarismo.
También intentan ahogar a la región con la gestión de los Fondos Europeos. En lugar de premiar a la región que más contribuye al PIB nacional, el Gobierno de Sánchez utiliza los Fondos Europeos como un arma política. Madrid recibe menos recursos de los que le corresponden, un castigo orquestado para debilitar a la Comunidad y su modelo de éxito, además de penalizar a las grandes tecnológicas que se quieren instalar en Madrid y solo en Madrid.
El PSOE no tolera que Madrid sea un referente internacional en atracción de capital. Por eso, en lugar de replicar su modelo, lanzan campañas de desprestigio, imponen barreras burocráticas y promueven iniciativas que buscan frenar la libertad económica. A pesar de sus esfuerzos, Madrid sigue siendo la región de España preferida por los inversores gracias a su estabilidad y seguridad jurídica, y la segunda ciudad europea favorita, solo por detrás de Londres.
Estos ataques no son solo contra una presidenta o un gobierno autonómico. Son ataques contra el modelo de éxito de Madrid, basado en la libertad, la responsabilidad y la generación de oportunidades. Un modelo que demuestra que, con buena gestión, es posible crecer, atraer inversión y mejorar los servicios públicos.
A López y Sánchez les decimos claro: Madrid no se arrodilla. Los madrileños no vamos a tolerar que las instituciones del Estado se utilicen para campañas políticas ni que se bloqueen inversiones que benefician a toda España.
Mientras ellos se enredan en sucias maniobras de confrontación, Madrid sigue avanzando. Seguiremos liderando en digitalización, atrayendo inversión extranjera y defendiendo la libertad económica. Cada ataque del PSOE no hace más que reforzar nuestra determinación. Madrid no se rinde. Madrid avanza.