Fetua socialista contra las mujeres que denuncian abusos o acoso
Casos como el de Quintana, se demuestre inocente o culpable, en el PP o en Vox resultarían demoledores. No cabría la presunción de inocencia
La dirección del PSOE en Extremadura ha salido en tromba contra la militante y concejal del partido que acusa al jefe de la gestora de acoso laboral. El nuevo hombre fuerte del socialismo en Extremadura es José Luis Quintana, otro amigo de Pedro Sánchez. Y la denuncia es también otra más de la larga retahíla de casos que afectan a dirigentes del PSOE y a personal de confianza del presidente del Gobierno. Estamos ante un nuevo ejemplo de la doble moral imperante en la organización sanchista, que presume de feminista y de respetar escrupulosamente los más elementales derechos laborales mientras personajes del entorno del mismísimo líder socialista van por ahí con la bragueta abierta, ponderando por teléfono las "cualidades" de tal o cual prostituta, acosando sexualmente a trabajadoras y compañeras del partido y ahora también laboralmente si es que se prueba esta última denuncia.
El sanchismo ha cambiado de estrategia para hacer frente a los escándalos y la acuciante degradación moral de la organización socialista, tanto en Ferraz como en Moncloa. Ha pasado de esconder las denuncias y aconsejar a las denunciantes que se callen a negarlas y amenazar a las denunciantes con acciones legales. Así es que todas esas normas, reglas y reglamentos éticos y morales del socialismo han quedado en papel mojado ante la proliferación de casos de abusos de todo tipo y condición contra las mujeres. A Pedro Sánchez le parece que puede seguir presentándose como un paladín en defensa de la dignidad de las mujeres y al mismo tiempo proteger como hizo en el pasado a individuos como José Luis Ábalos o Francisco Salazar. Ahora se trata de blindar al amigo Quintana, quien niega toda relación con el acoso laboral.
La reacción desaforada del partido en contra de la denunciante va contra la más elemental noción de prudencia ante este tipo de casos. Una organización que presume de valores feministas y laborales debería proteger en todo momento a la denunciante y adoptar una posición como mínimo neutral, comprometiéndose a realizar auditorías internas de verdad y ofreciendo máxima colaboración con la justicia. Pero no es en absoluto el caso, sino todo lo contrario. Sánchez, sus amigos y su personal de confianza han perdido por completo los papeles. Se sienten perseguidos porque creían que sus actos no tendrían consecuencias. Pero su impunidad se ha terminado. Algunas mujeres del partido no están dispuestas a seguir siendo víctimas o a mirar hacia otro lado y la dirección, en vez de investigar a fondo los casos y ofrecer protección a las denunciantes, oculta las denuncias, las traspapela, las elimina, las niega o las pone en duda.
Eso mismo, esa fetua islámica del socialismo contra las mujeres que alzan la voz frente a los abusos, en cualquier otro partido habría provocado un enorme escándalo. En las terminales mediáticas del socialismo, las públicas y las untadas, no se hablaría de otra cosa. Casos como el de Quintana, se demuestre inocente o culpable, en el PP o en Vox resultarían demoledores. No cabría la presunción de inocencia. Se aplicaría de inmediato la cláusula "hermana, yo si te creo" y se cargaría contra los acusados con saña inquisitorial. Pero es que además, en el caso de que a las direcciones de los mencionados partidos se les ocurriera reaccionar como ha hecho el PSOE en Extremadura quedarían inmediata y terminantemente descalificadas y a un paso del banquillo por negar los derechos de la denunciante. Pero no ocurre lo mismo en el caso del PSOE, con carta blanca ahora para amenazar, aislar, señalar y destruir a quien se atreva a denunciar por acoso, por abuso o por lo que sea a los amigos de Pedro.
Lo más popular
-
Elisa Beni destroza el primer mensaje del año de Patxi López con un único pero demoledor tuit -
León XIV visitará España el próximo junio: Madrid, Barcelona y Santiago, destinos confirmados -
Yolanda Díaz celebró la Nochevieja por todo lo alto: menú de lujo y cambio de estilismo -
ATME denuncia el hacinamiento militar: soldados de nueva incorporación alojados en naves de oficinas reacondicionadas -
Un bombero explica por qué el bar de Crans-Montana se convirtió en "una ratonera humana" de la que era casi imposible salir
Ver los comentarios Ocultar los comentarios