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Antonio Robles

El PSOE ni gobierna ni existe

: Pedro Sánchez liquidó a Podemos y eclipsó a su mentor, Pablo Iglesias, pero al precio de convertirse él mismo en podemita.

EFE

Hace años que el PSOE dejó de existir. No es una provocación ni una metáfora ingeniosa. Tampoco pretendo burlarme de su militancia ni sugerir que sus votantes apoyan sin saberlo a un partido difunto. No. Lo que afirmo es literal: el PSOE desapareció. Tampoco afirmo que el PSOE de Felipe González se prostituyese, se radicalizase o se desviase. Ese sigue ahí, con Nicolás Redondo, con Corcuera, con Guerra, con Pedro Bofill, o con el propio Felipe González y tantos otros históricos. Simplemente, ese partido desapareció. En su lugar ha quedado un conglomerado informe de populistas, filibusteros, pseudocomunistas, nacionalistas burgueses y racistas, y enemigos declarados de España. Todos, eso sí, envueltos en el celofán de lo "progresista" y lo "buenista": inagotable vivero de supuestas superioridades morales y de contradicciones monumentales.

No se dejen engañar por la escenografía. Tampoco existen ya diputados del PSOE. Sí, ocupan escaños y cobran nómina. Pero son rentistas de una marca histórica, herederos de una socialdemocracia que murió tras Felipe González, que se deformó hacia el largocaballerismo con José Luis Rodríguez Zapatero y que terminó diluyéndose en un frentismo de resonancias guerra-civilistas bajo Pedro Sánchez.

A quienes crean que exagero, les propongo un ejercicio sencillo: ¿habría sobrevivido un gobierno del PSOE en minoría parlamentaria —como el actual— si hubiera decidido actuar como lo que dicen sus siglas: Partido, Socialista, Obrero y Español, fiel a su base socialdemócrata? Ni siquiera habría nacido el pacto que llevó a Pedro Sánchez al poder. En cambio, tras podemizarse y entregarse a los nacionalistas, ¿sigue en pie? Sí. Y no por casualidad.

¿De verdad alguien cree que esas minorías pseudocomunistas, hostiles a la democracia liberal, y esos nacionalismos empeñados en erosionar España van a dejarlo caer? Jamás. Son hienas políticas aguardando su turno ante una presa que aún respira. No se mueven de su sitio porque el festín es histórico. Cada cual defiende su tajada: los pseudocomunistas parapetados en el populismo podemita y la ideología woke; los nacionalistas, saboreando el maná del cupo y los privilegios de la ordinalidad mientras sueñan con su particular tierra prometida. Todos comparten una certeza: su proveedor hará cualquier cosa con tal de seguir en el poder. Y aciertan. El más ambicioso sin poder es débil. Y quien ambiciona sin poder propio es, además, el más violable. Lo saben. Y lo explotan.

En este juego de trileros hay, sin embargo, una verdad incontestable: Pedro Sánchez liquidó a Podemos y eclipsó a su mentor, Pablo Iglesias, pero al precio de convertirse él mismo en podemita. Es decir, al precio de rematar al PSOE socialdemócrata de Felipe González. Podemos estuvo a punto de sustituir al PSOE y no pudo. Albert Rivera estuvo a punto de sustituir a Mariano Rajoy y tampoco lo logró. Pero el desenlace real fue otro: el PSOE se transmutó en Podemos y Ciudadanos despejó el camino a Vox. El fracaso del PSOE es el podemismo; el de Ciudadanos, el nacionalismo. Dos ambiciones fallidas, cuyo resultado no pudimos frenar quienes lo vimos venir.

CAMBIO DE TERCIO:

Frente a este paisaje de devastación política, me refugio en la vida y en esa otra España —humilde, humanista, científica— que sostiene el país con un trabajo diario, silencioso y extraordinario, lejos de los focos que merecería. Hoy quiero destacar al doctor Mariano Barbacid Montalbán, pionero en 1982 al aislar el primer oncogén humano (HRAS), una mutación capaz de provocar cáncer. Aquel hallazgo abrió la puerta a comprender las bases moleculares de la enfermedad y sentó los cimientos de la oncología moderna. Y ahora, 44 años después, ha logrado establecer por primera vez las bases para una posible cura definitiva del cáncer de páncreas, el más letal de todos. Y esto lo está consiguiendo en España.

Lo menciono para sumarme a la campaña que solicita el Premio Nobel de Medicina para él y su equipo. Pero, sobre todo, para pedir apoyo ciudadano a una investigación que necesita financiación y que la administración no está proporcionando. Las estimaciones científicas hablan de unos 30 millones de euros para culminar en humanos el éxito ya logrado en modelos animales. La Generación CRIS contra el cáncer, que preside el doctor Barbacid, ha puesto en marcha una campaña digna de respaldo. En los enlaces indicados se puede colaborar mediante Bizum o transferencia bancaria. Salud.

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