Menú

¿Hay alguien cercano a Sánchez que no esté corrompido?

La hemeroteca de Pedro Sánchez es letal en todos los ámbitos, pero en lo que se refiere a la corrupción política llega a extremos lacerantes

El diario El Confidencial desveló ayer que el adjunto a la Secretaría de Organización del PSOE, Borja Cabezón, mantuvo una estructura de empresas falsas y testaferros para eludir el pago de impuestos. No se trata de un personaje menor ajeno al presidente del Gobierno, sino de alguien muy cercano a Sánchez y la única persona de confianza que le queda en la dirección del PSOE tras la salida de José Luis Ábalos, Koldo García, Santos Cerdán o Francisco Salazar, encarcelados los tres primeros acusados de corrupción y expulsado el último por sus escándalos de acoso sexual.

El entramado puesto en marcha por Borja Cabezón para eludir el pago de impuestos consistía en la unión entre una empresa española y una extranjera donde la española —Divinal SL— tenía una participación minoritaria del 20% y casi todos los beneficios los percibía la socia extranjera, propietaria del 80% restante. Esta última no tributaba en España por estar domiciliada en Londres, fuera completamente del radar de la Agencia Tributaria española. Además, las agrupaciones europeas de interés económico, tal y como se denomina a estas uniones temporales de empresas, pagan IVA pero no Impuesto de Sociedades, con lo que el volumen defraudado habría sido todavía mayor. Eso sin contar el cruce de facturas falsas entre una y otra empresa para declarar gastos ficticios y reducir todavía más el montante a liquidar, algo muy común en este tipo de tramas como saben bien los investigadores de la Agencia Tributaria.

La pregunta que cabe hacerse llegados a este punto es si hay alguien del círculo de Sánchez que no esté enfangado en la corrupción. No hablamos de personas que hayan traicionado su confianza tras un largo periodo ejerciendo responsabilidades públicas, sino de sus colaboradores más estrechos, que habrían empezado a robar desde el mismo momento en que Sánchez los colocó, lo que permite suponer que venían corrompidos desde el principio, pero al presidente del Gobierno esa circunstancia le trajo sin cuidado.

Si hasta su esposa y su hermano utilizaban tal condición para llevar a cabo conductas presuntamente ilegales en el mismo Palacio de La Moncloa, es fácil suponer el grado de rigor y de exigencia de ejemplaridad que Sánchez aplica a los que forman parte de su círculo más estrecho. De ahí a que la corrupción campe a sus anchas solo hay un paso que el sanchismo dio hace tiempo y en el que Borja Cabezón es, tan solo, el último caso conocido.

La hemeroteca de Pedro Sánchez es letal en todos los ámbitos, pero en lo que se refiere a la corrupción política llega a extremos lacerantes. Antes de llegar al poder a lomos de una moción de censura orquestada para regenerar la democracia, Sánchez afirmó entre otras muchas promesas de limpieza que expulsaría "al día siguiente" a cualquier miembro de su Ejecutiva que haya creado una sociedad interpuesta para pagar menos impuestos. Su amigo Cabezón está exactamente en esa situación, pero la degradación del PSOE sanchista es tan abrumadora que no cabe esperar que Sánchez cumpla su palabra, una circunstancia que se daría por primera vez desde que el personaje llegó a La Moncloa.

Temas

En España

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida
    • Reloj