Don de lenguas
¿Qué tal sonaría que alguien pretendiera que en Buenos Aires se habla argentino, no español?
Anda el independentismo catalán -o lo que queda de él- revuelto porque los tribunales han tumbado el decreto lingüístico que, bajo pretexto de defender el catalán, lo que en la práctica hacía era arrinconar el español en las escuelas de Cataluña. Los de Salvador Illa se las ven y se las desean para quedar bien con sus socios de ERC -uno de cuyos supervivientes en el Gobierno de la Generalitat está precisamente al frente de la política lingüística-, con el PSOE y hasta con el sentido común. El PSC suscribió el decreto que ahora los jueces descalifican, pero niega que esa descalificación suponga una "ofensiva anticatalana" a nivel del Estado o ni siquiera una enmienda a la totalidad de su propia actuación.
En lo primero tienen razón. ¿Qué ofensiva ni qué niño muerto? Si de algo se puede acusar a la Administración española en el tema de las lenguas oficiales, es de falta de celo, no de exceso de él. La cosa funciona así: el Gobierno de la Nación debería velar por todas las lenguas oficiales en la totalidad del territorio, pero se limita a velar por el español allá donde no se habla otra cosa. Donde sí, se inhibe, abdica, se lava las manos ante los gobiernos autonómicos. Que en el caso de Cataluña llevan décadas distinguiéndose por una defensa de la llengua tan cutremente hispanófoba como desastrosa. No logran que el español retroceda, sólo incomodar y humillar a algunos de sus hablantes, incluso insuflarles una intensa antipatía por el catalán, que es el que paradójicamente acaba reculando. Convertido en una flor de invernadero hiperprotegida en determinados ámbitos institucionales y mediáticos, pero abandonada a su suerte en la calle.
¿Cómo se entiende si no que en la Comunidad Valenciana nadie quiera reconocer que valenciano y catalán son lo mismo? ¿Qué tal sonaría que alguien pretendiera que en Buenos Aires se habla argentino, no español? Cuando estas cosas pasan y además adquieren fuerza legal es porque el remedio ha acabado siendo peor que la enfermedad. Las guerras de lenguas siempre las pierden los más débiles. O los más estúpidos.
Por supuesto que no hay "ofensiva anticatalana" en Madrid. Donde la hay es en la mismísima Cataluña, fruto de la irresponsabilidad de los guardianes de las esencias. Si acaso en Madrid lo que ha habido y hay es cobardía y pereza de movilizar sin ir más lejos a la Alta Inspección Educativa para ver qué pasaba realmente en las escuelas catalanas antes de que tuviera que poner el grito en el cielo ningún tribunal o juez. Saben, el drama de los verdaderos defensores de la libertad de lenguas en Cataluña es su sensación de abandono porque al resto de España este tema le importa un bledo. Si el resto de España pusiera en velar por la libertad de lenguas en Cataluña un 0,5% del interés que ponen los hispanófobos en cargársela, todos viviríamos mejor. Hasta hablaríamos catalán mejor y más a menudo.
Lo más popular
-
Nuevo varapalo de la AN a Montero: Hacienda tendrá que devolver 107,5 millones a Orange y Vodafone -
Encuentran viva a una mujer que desapareció siendo una adolescente hace 32 años -
Procesiones en Madrid hoy, Jueves Santo: horarios y recorrido -
La Fiscalía justifica pedir el archivo de la causa contra Begoña Gómez: "Nada nos lleva a modificar lo expresado" -
Gótico, neogótico, barroco y mujeres emparedadas en una ciudad imprescindible del Camino
Ver los comentarios Ocultar los comentarios