
¿Lo hago o no lo hago? ¿Escribo este artículo o no lo escribo? ¿Queda alguien dispuesto a quitarse, así sea una sola vez, la venda de los ojos y dejar de ser cómplice, voluntario o involuntario, de uno de los horrores más grandes que la Humanidad ha conocido desde la Segunda Guerra Mundial?
A todas esas personas que no se paran a pensar ni poco ni mucho antes de gritar "Israel genocida", "Del río al mar", etc: las opiniones son libres, pero eso no nos libra de responsabilidad a la hora de formarlas. De darnos cuenta de si somos seres lúcidos, informados y conscientes, o mera carne de propaganda y de cañón.
Acaba de llegar a mis manos –y supongo y espero que a unas cuantas más…– el informe de la Comisión Civil creada para investigar la violencia sexual padecida por las víctimas del 7 de Octubre. Este informe no es una banderita, no es una pegatina, no es un pin ni viaja en flotilla pagada con nuestros impuestos. En este link pueden echar un vistazo a las autoridades científicas y civiles que han participado. El tema es serio y las personas serias lo abordan con seriedad. Documentadamente.
En el link pueden leerlo íntegro, en inglés. Si les da miedo, pereza o las dos cosas, les hago un resumen. Vamos allá. La Comisión ha revisado más de 10.000 fotografías y fragmentos de vídeos, ha completado más de 1.800 horas de análisis visual, ha efectuado más de 430 entrevistas a testigos, supervivientes, expertos y comunidades afectadas. Se han localizado víctimas de hasta 52 nacionalidades. Se ha llegado a la inequívoca conclusión de que una violencia sexual extrema, atroz, caracterizó no sólo el ataque del 7 de Octubre en sí, sino los largos meses de agonía que siguieron para todos los rehenes que no murieron en el mismo. No hablamos de actos aislados de brutalidad sino de una tortura sexual organizada, coordinada, sistemática, aplicada lo mismo en domicilios privados que en espacios públicos, en el festival Nova, etc, dirigida a causar el mayor daño posible. No sólo a las personas atormentadas sino a sus familiares, que en no pocos casos se enteraron de lo ocurrido presenciándolo en redes sociales donde Hamas diseminó y celebró profusamente sus "hazañas".
Pasen y vean. Por favor. La Comisión ha identificado hasta 13 pautas recurrentes de violencia sexual y de género llevada hasta el extremo, y prolongada en el tiempo. Meses y meses y meses. Años enteros. Usando con verdadera saña los vínculos familiares para aumentar el dolor. Violaciones y asesinatos enfrente de los allegados. Hay por lo menos un caso documentado de miembros de una misma familia obligados a participar en actos de abuso entre ellos. La desvergonzada visibilidad en redes sociales de estos hechos es una forma de terror que eleva lo sucedido a crimen de guerra, crimen contra la Humanidad y sí, genocidio. Este, de verdad.
Padecieron esta violencia mayormente mujeres y niños. Pero también hombres. Hablamos de quemaduras, mutilaciones, violaciones, inserción forzada de objetos en los genitales, disparos en la cara y en los genitales, desnudez forzosa. Muchas víctimas, al ser rescatadas, llevaban largo tiempo atadas y esposadas. Todos los supervivientes y testigos tienen que hacer frente a traumas devastadores. ¿Cómo se quedaría usted si presenciara cómo varios hombres de Hamas sacan a la fuerza a una mujer de un coche, la desnudan, la violan, la apuñalan hasta matarla y, una vez muerta, empiezan nuevamente a violarla por turnos? Es sólo un ejemplo.
Todo ello, ya me perdonarán la insistencia, amplificado por las grabaciones en vídeo de los terroristas y la feroz diseminación de las imágenes en redes sociales, a veces con envío directo a los familiares de las víctimas.
La Comisión recomienda a Israel crear un panel de jueces especializados, y asesorados por expertos en este tipo de violencia, para investigar y perseguir todos los crímenes documentados, imponer sanciones contra sus autores y contra todos aquellos que de algún modo les apoyaron, así como para buscar la reparación de las víctimas. Se subraya la importancia de emprender acciones contundentes contra cualquier intento de negacionismo, minimización o distorsión política de estas salvajadas. Sin olvidar pedir cuentas a las redes sociales que ayudaron a darles difusión.
Y esto no lo dice la Comisión, lo añado yo de mi cosecha: hasta los nazis intentaron ocultar al mundo lo sucedido en sus campos de exterminio. ¿Por qué Hamas buscó tanta publicidad? Se me ocurren dos explicaciones, ambas horribles. La primera, que el objetivo era hacer tanto, tantísimo daño, que el trauma resultante en Israel impidiera la paz en Oriente por muchos, muchos años. ¿Por ocho décadas más? ¿Querían reventar hasta la más remota posibilidad de normalización? Si pensaban que podían hacerlo con impunidad porque contra Israel todo vale, no se puede decir que anden del todo equivocados. En un mundo normal habría que estar ciego para no ver lo que ha pasado y exigir responsabilidades. Pero ahora mismo distamos mucho de vivir en un mundo normal. No es ni medio normal un mundo donde torturar, violar y matar judíos sale gratis, y donde también sale gratis mantener a dos millones de palestinos en el limbo del odio perpetuo, sin dejarles construir un Estado hasta que destruyan otro. Para parar esta locura, lo primero es reconocerla. Esto no va de ser más o menos progre, de derechas o de ultraderecha. Va de tener ojos, cerebro y corazón y saber usarlos.
