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Diego González

La España de ficción

El cadáver de Pedro Sánchez se exhibe en Tik Tok con una gorra roja que reza "Make Science Great Again".

Jésica Rodríguez, a su salida del Tribunal Supremo. | Jesús Hellín / Europa Press

España es el mejor país del mundo para los eufemismos. Se empeña la prensa en hablar de Jéssica como "la ex pareja de Ábalos", que es como llamar "centro de entretenimiento para adultos" a las Saunas de Begoña o "músico de reconocido prestigio" al hermanísimo del presidente. "Yo iba a la biblioteca a leer libros sobre trenes", dice de sus puestos de trabajo en empresas públicas de ingeniería la Artista Anteriormente Conocida Como Sobrina De. Por la razón que sea, en las crónicas periodísticas del evento nadie se atreve a escribir las palabras "prostituta", "enchufada" o "la puso a cuatro en el avión oficial mientras bebía champán del escote de una negra", cosas que todos sabemos que cuadran perfectamente con la situación y los personajes.

Eufemismos, decía, que me distraigo. Al apagón se le llama "cero energético" y a cambiar la semanita en Ibiza y el finde en Roma por una excursión al Carrefour de Coslada ahora le decimos "vacaciones hogareñas", no vaya a pensar alguien que lo uno y lo otro son culpa del gobierno. Estamos a dos escándalos del PSOE de llamar "pausa lumínica nacional" a lo primero y "decrecimiento turístico personal" a lo segundo. En la misma línea, sugiero otras maneras educadas de referirse a fenómenos por todos conocidos. Por ejemplo: "Pablo Iglesias tiene un genuino interés profesional en las mujeres jóvenes de su partido", o "Óscar Puente es un homínido de inteligencia equiparable a la media de su especie".

La Españita de mentira. El cadáver de Pedro Sánchez se exhibe en Tik Tok con una gorra roja que reza "Make Science Great Again". La prensa afín se regocija en el hecho con la misma fruición con la que un cochinillo retoza en un charco de lodo. Dos días después el gobierno nombre presidente de la Agencia Española de Meteorología a un señor que no acabó los estudios. Estudios de derecho. Dentro de unos años quizá nos cuente contrito en un juzgado que su trabajo consistía en ir a la biblioteca a leer "Teo y la lluvia" o "Por qué me gusta la primavera".

Ya que tenemos que soportar que Pedro Sánchez presida los consejos de ministros de (Carlos) cuerpo presente, sugiero que a partir de ahora hagamos una competición entre todos los opinólogos y juntaletras del país por conseguir el mejor eufemismo. Tiene que ser un circunloquio que parezca esculpido por el mismísimo Bernini, tan espectacular que haga que Grande-Marlaska levante la nariz de la mesa para aplaudir. Ya advierto que luchar contra el Grupo Prisa va a ser duro, tienen décadas de entrenamiento en la succión de aparatos excretores, pero pienso darlo todo en este empeño. Por ejemplo, basta de decir que el saunas se aferra al poder como una garrapata. Digamos en su lugar que "practica la continuidad resiliente". El fiscal general del Estado no es un sinvergüenza que delinquió a la vista de todos, "ejerció la transparencia procesal de forma no convencional". Begoña Gómez no trabajó en el prostíbulo de su padre, "tiene un trasfondo de lucha obrera en entornos pioneros de modelos de economía circular nocturna".

No va a cambiar nada y el PSOE va a seguir robando a manos llenas (perdón, "redistribuyendo los recursos públicos según criterios relacionales"), pero al menos seremos los campeones mundiales de la analogía y nos echaremos unas carcajadas. Porque como decía Gila en uno de sus monólogos más famosos, "me habéis matao' al hijo, pero lo que me he reído".

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