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Agapito Maestre

Diario de la pandemia. Pacto entre facinerosos y futuro de España

Quien no admita que el sistema “democrático” está en descomposición, no es digno de entrar en ningún debate intelectual por ramplón que éste sea. Asistimos al fin de un “régimen” político moribundo.

Agapito Maestre
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Quien no admita que el sistema “democrático” está en descomposición, no es digno de entrar en ningún debate intelectual por ramplón que éste sea. Asistimos al fin de un “régimen” político moribundo.
Pedro Sánchez satisfecho tras el resultado de la moción de censura de VOX | EFE

El entero sistema político español está en descomposición. El Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados será estudiado por los historiadores del futuro para dar cuenta y razón de la ruina de la democracia española, entre otras razones, porque este Diario recoge con todo lujo de detalles la carencia absoluta de argumentos a favor del gobierno más nefasto de España de esta etapa democrática. Además, el resultado de la votación de la moción de censura de VOX contra el gobierno de Sánchez es una prueba, una más de las mil que podría dar un ciudadano de a pie, para demostrar que asistimos al fin de un “régimen” político moribundo. La unanimidad del resultado de la votación mueve a sospecha democrática. ¿No será esta unanimidad fruto de un sistema totalitario? Cuando todos los grupos parlamentarios apoyan al peor jefe de Gobierno de las últimas décadas, no es que algo raro ocurre en el sistema sino que estamos al borde del abismo. Esta triste democracia española se desmorona por todas partes, mientras su élite política monta una ficción para seguir disfrutando de sus últimos recursos.

Nadie sabe todavía cuánto puede durar esta ficción política montada por el PSOE y el PP para apuntalar y estibar un edificio en ruina. Me atrevo sin embargo a pronosticar que estamos en su última etapa. Y porque decir es predecir, si se trata de política, plantearé el asunto respondiendo una sencilla pregunta: ¿Qué pasará con VOX? Dos opiniones son dominantes: este partido crecerá en todos los ámbitos, especialmente en el electoral, y terminará gobernando España; o, por el contrario, VOX desaparecerá, más pronto que tarde, por la presión del tinglado político-mediático montado por Sánchez y Casado, cuyos orígenes tendremos que remontar al pacto de silencio de estos dos políticos sobre sus curricula académicos, y mostrado por primera vez al público, con más o menos transparencia, con la destitución de la portavoz del Grupo Parlamentario del PP en el Congreso de los Diputados.

A favor de la primera opción pueden esgrimirse muchos argumentos y datos concretos, hechos que no requieren interpretaciones conceptuales, pero ninguno igualara en contundencia y evidencia como el reconocimiento intelectual de que ¡el sistema político español está podrido por todas partes! Es duro levantar acta de esta obviedad, pero quien la niegue, quien no admita que el sistema “democrático” está en descomposición, no es digno de entrar en ningún debate intelectual por ramplón que éste sea. Si a nivel internacional el peso de España es cada vez más irrelevante, bastaría ver el trato que nos dan en la UE ante las ayudas solicitadas por Sánchez para combatir la pandemia de la Covid-19, en el ámbito nacional nuestro sistema político-administrativo de las Autonomías ha devenido un absoluto fracaso sin precedentes en nuestra historia reciente. No seré yo, pues, quien discuta con personas que nieguen la evidencia, o sea, la ruina política y económica de España.

Por lo tanto, será la ruina del sistema político por un lado, y la ruina económica, por otro, pues que no creo haya nadie con un poco de inteligencia que sea capaz de mantener que la economía española sea viable con un 220 % de deuda pública de su PIB, podrían llevar a VOX al Palacio de La Moncloa. Tampoco se olvide que el partido de Abascal, hoy, sin apenas apoyos mediáticos, es la tercera fuerza política de España; VOX, sí, tiene en la actualidad casi más votos que la suma de los que reciben juntos Podemos y todas las fuerzas nacionalistas y separatistas.

A favor de la segunda opción basta citar un hecho incontestable e indiscutible: los resultados de la votación de la moción de censura hecha por VOX, el día 22 de octubre, contra el gobierno de Sánchez. Es fácil hacerse cargo de los peligros reales que corre este partido. Salvo los 52 votos de VOX, ningún parlamentario votó a su favor, y, aún peor, el representante del PP, su presunto aliado, vapuleó ideológica, política y personalmente al líder del partido. La dureza dialéctica de la intervención del señor Casado, en el Congreso de los Diputados contra la moción de censura de VOX, marca otra fase, a mitad de camino entre la oscuridad más tenebrosa y la luz cegadora de los terribles rayos solares, de una “coalición” implícita y oscura entre las dos fuerzas políticas que mantienen en pie el teatro político-mediático: el PSOE y el PP. Sánchez y Casado se apoyan mutuamente.

Precisamente, porque este “pacto” es oscuro y tenebroso, o peor, nos ciega y aturde por la fuerza bruta que se desprende de sus rayos solares, el analista político está autorizado, desde el punto de vista moral, a sospechar del comportamiento moral y, por supuesto, político de la actuación de estos dos líderes, que parecen mirar más sus intereses propios que los de la nación. Má aún, el analista político tendrán necesariamente que utilizar los mecanismos intelectuales y los métodos de investigación que se usan para conocer cómo funcionan los pactos entre bandas rivales de facinerosos. Es obvio que por aquí entramos en un terreno delicado, pero imprescindible para entender qué está sucediendo en España. Creo que si no aplicamos a la “política”, al pacto entre Sánchez y Casado, los conceptos normales que se usan para estudiar a las bandas mafiosas no adelantaremos mucho en el análisis.

Sin embargo, dejo entre paréntesis este tipo de investigación, que ya ha sido iniciado con solvencia y fortuna por algunas personas de esta casa, y doy otro par de apuntes para mostrar la existencia del pacto, más que entrega del PP al PSOE, y la viabilidad de su principal objetivo: estigmatizar y sacar del tablero político al único partido que se postula para renovar la democracia española, VOX, es decir, el único partido que trata de recoger la mayoría del sentir de los españoles: defensa de la Unidad de España frente a la consolidación de una Confederación de Estados Asociados. Sí, sí, porque bien sé que muchos, por no decir todos, los ideólogos del PSOE y el PP no estarán de acuerdo con mi afirmación rotunda sobre la existencia de esta “coalición”, es menester insistir sobre los argumentos y pruebas que así lo constaten.

Más allá de que esta “coalición” sea interpretada por algunos analistas políticos como una traición de Casado y Sánchez a sus respectivos votantes, o más acá de que pretendan la salvación de sus liderazgos antes que la defensa de sus partidos, será preciso reconocer que el implícito y oscuro pacto funciona. Son ejemplos de su normal funcionamiento: el silencio sobre sus pasados académicos, los enjuagues de PP y PSOE con sus respectivos casos de corrupción ante la justicia, la expulsión de la portavoz del PP porque molestaba al PSOE, el discurso de Casado contra Abascal en la moción de censura, el pasteleo por la reforma de la justicia, la retirada de las demandas judiciales que afectan a los dos partidos, seguirá con la aprobación de los Presupuestos generales del Estado, etcétera. Veremos, pues, de modo diáfano no solo todo aquello que aproximaba, desde hace treinta años, a los dos partidos, sino que veremos todo tipo de actos conjuntos para apuntalar la ruina del sistema político.

Una vez engullidos C´s y Podemos en el PSOE, la cuestión clave de la política española no es otra que responder a esta pregunta: ¿conseguirá la siniestra coalición entre el PP y el PSOE arruinar las aspiraciones de VOX?

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