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GUERRA CONTRA EL ISLAMOFASCISMO

América y el mal francés

Se ha hablado de "parálisis moral" a la hora de describir la inacción de Francia, Inglaterra y las demás democracias europeas durante la década de 1930, mientras contemplaban cómo Hitler movilizaba las fuerzas que más tarde empleó para atacarlas. Por desgracia, quizá fuera conveniente resucitar tal expresión y aplicarla al momento presente.

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En la década de los 30, los Gobiernos de los países democráticos sabían lo que estaba haciendo Hitler; y sabían que tenían la fuerza militar suficiente para pararle en seco. Pero no lo hicieron. Lo que hicieron fue recurrir a las "negociaciones", ese mantra que aún hoy se sigue entonando con denuedo.
 
Jamás hubo un líder democrático más popular que el premier británico Neville Chamberlain a su regreso de la Conferencia de Múnich (1938). Agitando en la mano el acuerdo que había suscrito con Hitler, afirmó: "[Representa] la paz para nuestro tiempo". En la Cámara de los Comunes lo jalearon tanto los suyos como sus adversarios políticos.
 
Ahora sabemos qué poco duró ese "tiempo": la II Guerra Mundial estalló en Europa un año después, y acabó extendiéndose por todo el planeta. Se cobró la vida de decenas de millones de personas, y redujo a escombros numerosas ciudades de Asia y el Viejo Continente.
 
"Nunca hubo una guerra más fácil de evitar con una acción oportuna", dijo después Winston Churchill. Cuanto antes de hubiera actuado, menos habría costado. De hecho, aseguraba Churchill, pudo haberse parado a Hitler sin disparar "una sola bala".
 
¿Cuándo? En 1936, es decir, tres años antes de que estallara la guerra. Cuando Hitler, en violación de dos tratados internacionales, mandó sus tropas a Renania. En ese momento Francia era, por sí sola, tan poderosa que los generales alemanes tenían órdenes de retirarse inmediatamente en cuanto tuvieran el menor atisbo de que los franceses se disponían a intervenir. El propio Hitler confesó más adelante que sus fuerzas se habrían tenido que retirar "con el rabo entre las piernas", pues no estaban en disposición de oponer siquiera una resistencia simbólica.
 
Churchill.¿Por qué no actuaron los franceses? Se habrían ahorrado, y habrían ahorrado al mundo, los horrores que trajeron consigo las ulteriores agresiones de Hitler. ¿Por qué no actuaron? Pues porque tenían los medios, pero no la voluntad.
 
La "parálisis moral" obedecía a varias razones. Entre ellas se contaban las consecuencias de la Gran Guerra: los millones de soldados franceses que perdieron la vida en ella y el desencanto que trajo consigo la paz hicieron estragos sobre toda una generación. El pacifismo se adueñó de la intelligentsia y de las instituciones educativas. Recurramos de nuevo a Churchill; esta vez, a unas palabras que pronunció en... 1932: "Francia, aunque armada hasta los dientes, es pacifista hasta la médula". Estaba moralmente paralizada.
 
Puede que la historia sea interesante. Pero lo que nos preocupa es el presente y el futuro. ¿Es la América de hoy como la Francia de aquel entonces?
 
Sabemos que Irán está avanzando a marchas forzadas en su programa nuclear, pero las Naciones Unidas hacen muy poco –si es que hacen algo– por detener a los ayatolás. Que haya alguien que espere que la ONU consiga algo no es sino una muestra de nuestro irresponsable utopismo.
 
La historia de la ONU –y la de su predecesora, la Liga de las Naciones– demuestra una y otra vez que acudir a instituciones de este tipo no es más que una manera de que los líderes débiles de las democracias hagan como que hacen algo, cuando lo cierto es que no hacen nada.
 
Los iraníes no van a parar a menos que alguien les ponga freno. Y, al igual que Hitler, no creen que tengamos agallas para hacerlo. Allá por los años 30, Hitler pronunció algunas de las mejores declaraciones pacifistas. Sabía que eso era lo que las democracias occidentales querían escuchar; y que así las mantendría moralmente paralizadas, mientras él continuaba poniendo a punto su maquinaria militar... para atacarlas. Hoy, los ayatolás dicen que están construyendo instalaciones nucleares "pacíficas"; pero resulta que Irán es uno de los mayores productores de petróleo, por lo que no necesita la energía nuclear para generar electricidad...
 
Irán y sus aliados  terroristas con armas nucleares: he ahí una amenaza mucho peor que la representó Hitler jamás. ¿Somos como aquella Francia? ¿Estamos aquejados de una mortífera parálisis moral?
 
 
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