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Granada, la bella

Para compensar el madrileñismo residual me referiré hoy a una libertaria que escribe regularmente en un periódico no madrileño, 'Granada hoy'. Me refiero a Pilar Bensusan, un apellido de raigambre sefardí.

Amando de Miguel
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En los medios de comunicación donde yo participo, como tertuliano o comentarista, hay un exceso de madrileñismo. Las fuentes y los comentarios suelen ser con preferencia de los que residen en la capital de lo que antes era España. Al menos en esta seccioncilla se acogen comentarios de muchas personas que residen fuera de Madrid e incluso fuera de España. Para compensar el madrileñismo residual me referiré hoy a una libertaria que escribe regularmente en un periódico no madrileño, Granada hoy. Me refiero a Pilar Bensusan, un apellido de raigambre sefardí. Me encontré con ella en una tertulia de Carlos Cuesta en VEO7. Llama la atención que una catedrática de Derecho Administrativo maneje en sus opiniones una prosa tan desenfadada. En el periódico granadino, mantiene la sección "La rosa de los vientos", que es una suerte de comentarios políticos rebosantes de ironía. Maneja continuamente el uso de neologismos onomásticos para retratar a los personajes políticos. Sus piezas están muy en la línea de los comentaristas de opinión en Libertad Digital. Desde luego, su espíritu y su forma encajan muy bien con los comentarios que se vierten en esta seccioncilla. Así pues, no es necesario estar en Madrid para analizar la vida política nacional con ese estilo entre iconoclasta y humorístico que caracteriza a los escribidores de Libertad Digital. Puede, incluso, que la lejanía física de la corte madrileña conceda la ventaja de la distancia para saber enjuiciar mejor los dichos y hechos de los mandamases de la política.

Doña Pilar no se fija solo en el lenguaje verbal, en las "declaraciones" de los capitostes. Atiende también a lo que podríamos llamar "lenguaje no verbal". Por ejemplo, se fija en el exceso de minimalismo en la decoración urbana o doméstica. Cita como ilustración la nueva decoración luminosa de la Navidad urbana que, por lo visto, no es solo de Madrid. Está también la moda de los belenes con solo tres piezas estilizadas. O también, esa plástica de los restaurantes más de moda, en los que los platos son amplísimos y la vianda que hay en ellos se reduce a una minúscula porción, rodeada de unos trazos dibujados con salsa o caramelo. Tendría que haber visto doña Pilar la decoración del Salón de Plenos del nuevo Ayuntamiento de Madrid. Parece un decorado para los caballeros de la tabla redonda. Predomina el negro y el blanco, lo que lo hace más fantasmal. Seguro que el equivalente en Granada o en cualquier otro Ayuntamiento capitalino la decoración es más colorista y barroca.

Aplaudo la noción que mantiene doña Pilar de la política: un espectáculo desacralizado que tiene mucho que ver con la vida cotidiana. Los políticos descienden de sus peanas o sus poltronas y se hacen de carne y hueso como los pecheros que pagamos su regalada vida. Animo a doña Pilar para que envíe sus cogitaciones a este rinconcillo de Libertad Digital, donde serán bienvenidas y criticadas. Todos nos preparamos ahora para el acontecimiento cósmico de "las andaluzas", que no son las mozas con traje de faralaes sino las elecciones. De Despeñaperros para arriba nos resulta difícil entender cómo es que los socialistas han podido ganar siempre en Andalucía, cuando han llevado a la ruina a esa región. Claro que todo es posible en Granada y en los otros reinos andaluces.

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