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Antonio José Chinchetru

HP o las consecuencias de la libertad

Lo que ha ocurrido en esta década para que HP pase de adquirir Compaq para convertirse en el mayor fabricante de ordenadores a dejar de lado este negocio es algo que deberían observar los burócratas de las autoridades de la competencia de todo el mundo.

Antonio José Chinchetru
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La carcasa del portátil (hace tiempo que, para casa, dejé de lado el ordenador de sobremesa) en el que escribo este artículo tiene un reconocible logotipo. Es el mismo que identifica millones de equipos informáticos en todo el mundo y que, para muchos, es garantía de calidad: HP. Sin embargo, en no demasiado tiempo dicho identificativo ya no estará presente en ningún ordenador que salga de una factoría. ¡Hewlett-Packard dejará de fabricarlos! Tal vez convierta su división dedicada a esta actividad en una empresa independiente o quizás, por qué no, se la venda a cualquier otro competidor.

Que los máximos responsables de HP tomaran una decisión así es algo que seguramente resultaba inimaginable cuando hace ahora una década, en septiembre de 2001, se puso en marcha la absorción de Compaq por 25.000 millones de dólares. La operación, que culminó al año siguiente, convirtió a la empresa entonces liderada por Carly Fiorina en el mayor fabricante mundial de ordenadores, servidores y los ahora obsoletos PDA. En el conjunto del sector informático tan sólo había un gigante mayor: IBM.

Pero los tiempos cambian e incluso los titanes tienen que adaptarse e, incluso, retirarse. Hasta pueden desaparecer. La realidad es que los ordenadores (tanto de sobremesa como portátiles y los pequeños netbooks) están de capa caída. Sus ventas se resienten ante el auge imparable de tabletas y smartphones. Quienes, como HP, tienen en su venta una de sus actividades principales han de tomar decisiones drásticas. Y parecen que lo han hecho. Quieren especializarse en ofrecer servicios y aplicaciones. El éxito o fracaso de la conversión dependerá básicamente en su capacidad de ver qué quiere el mercado (esto es, los consumidores como usted o yo).

Lo que ha ocurrido en esta década para que HP pase de adquirir un importante rival para convertirse en el mayor fabricante de ordenadores a dejar de lado este aspecto de su negocio es algo que deberían observar los burócratas de las autoridades de la competencia de todo el mundo. Ha sido el dinamismo del resto del sector informático el que ha garantizado la libre elección de los consumidores, premiando y castigando a las empresas según su capacidad de adaptarse a los gustos de los potenciales compradores. Han sido las personas, no los Estados, quienes han decidido.

Antonio José Chinchetru es autor de Sobre la Red 2.0.

Nota: El autor autoriza a todo aquel que quiera hacerlo, incluidas las empresas de press-clipping, a reproducir este artículo, con la condición de que se cite a Libertad Digital como sitio original de publicación. Además, niega a la FAPE o cualquier otra entidad la autoridad para cobrar a las citadas compañías o cualquier otra persona o entidad por dichas reproducciones.

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