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Carmelo Jordá

Ahora PSC

En lugar de "Ahora España", que digan "Ahora PSC". Como ha sido siempre.

Carmelo Jordá
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En lugar de "Ahora España", que digan "Ahora PSC". Como ha sido siempre.
EFE

Parece que Sánchez y su alto mando monclovita están dispuestos a hacer campaña presumiendo de españolidad. Bien está. Este martes en Es la Mañana de Federico Espinosa de los Monteros lo leía como un triunfo de los que defendemos la unidad de España. Es una forma optimista de verlo, yo creo que en realidad es más que el enfermo está tan grave que por fin se puede hablar sin tapujos del mal que le aqueja. Y, sinceramente, no tengo claro que eso sea un triunfo.

El caso es que Sánchez se ha apuntado al españolismo al menos nominalmente y de eslogan, y va por radios y televisiones que le falta decir que es capaz de aplicar el 155 en dos patadas, que si es preciso lo hará desde la grupa del caballo de Pavía y que pa chulo su pirulo.

El problema es que las palabras están bien por sí mismas, pero están un poco mejor si vienen respaldadas por los hechos, y a las primeras de cambio los hechos del PSC –que siempre han sido los del PSOE a la hora de la verdad– nos han dicho que ni grupa, ni chulo ni pirulo, que a ellos por moción de censura no les viene nada, por bloque constitucionalista tampoco y que si un tío con evidentes vínculos con una célula de (presuntos) terroristas preside la Generalidad… pues qué se le va a hacer, pelillos a la mar, que tampoco vamos a discutir por tonterías.

Los socialistas catalanes se han excusado en que "Ciudadanos no es la solución", y, la verdad, dado el errático rumbo de Rivera y los suyos últimamente, en cualquier situación normal podríamos pensar que es cierto, que ahora no lo son. Pero ¿acaso vive Cataluña una situación normal? ¿Va a ser peor Ciudadanos que un Gobierno no ya abiertamente separatista, que también, sino metido de hoz y coz en un golpe de Estado y con relaciones inconfesables con un grupo de tipos a los que han pillado con las manos en la termita?

Por otro lado, a nadie se le escapa que, con o sin los votos del PSC, la moción no va a triunfar, es decir, que en cualquier caso Iceta puede dormir tan tranquilo sin Lorena Roldán en el Palacio de la Generalidad, como Sánchez sin Iglesias en un ministerio. Todo lo que se le pedía era una toma de posición simbólica, colocarse a un lado de la línea que separa a los que quieren romper España y a los que no, a los que están dispuestos a protestar por que se detenga a (presuntos) terroristas y a los que no, un gesto sin coste. Pues oigan, ni eso.

El problema que tiene este nuevo Sánchez españolista es que su partido y él mismo llevan toda la vida entregados al PSC, un PSC que a su vez lleva toda vida la entregado a los típicos pijiprogres barceloneses, que a lo mejor no son nacionalistas del todo, pero que desde luego miran al resto de España con el mismo desdén que los separatistas pata negra. Es cierto que no podemos descartar que el presidente en funciones y toda su tropa de asesores se hayan caído del caballo camino de la Ciudad Condal, pero, teniendo en cuenta lo poco que les cuesta decir hoy blanco y mañana negro –y estar mintiendo las dos veces–, igual sería recomendable que cambiasen el lema de campaña por uno un poco más creíble. Por ejemplo, en lugar de "Ahora España", que digan "Ahora PSC". Como ha sido siempre.

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