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Recordemos el célebre dicho: "De grandes cenas están las sepulturas llenas".

Dr. Enrique de la Morena
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En estos días repletos de fiestas (Navidad, Año Nuevo y Reyes) se celebran no sólo las comidas familiares, también las de empresa, las de antiguos compañeros de colegio, de mili, etc.; comidas en las que nos salimos de nuestras costumbres alimenticias, originando una patología originada por la ingesta excesiva de alimentos.

Podemos decir que la mayoría de las urgencias hospitalarias en estos días se debe a esta patología; los síntomas más frecuentes son la pesadez de estómago, la jaqueca, el estreñimiento o las diarreas, los dolores articulares; incluso puede en ocasiones derivar en cólicos biliares.

¿Cuáles son las causas? La propia persona nos dice que lleva varios días sobrepasándose en la comida y en la bebida, y que ha alterado el propio ritmo de las comidas. En la exploración, además de los datos enunciados al principio, nos muestra el paciente una lengua seca; al efectuar la palpación en el vientre nos encontramos una acumulación de gases (muchas veces estos gases han empujado el músculo diafragma y hacen pensar en un infarto); tiene dolor en epigastrio derecho, cansancio, no quiere levantarse...

¿Cuál es nuestro consejo? Aparte de seguir el tratamiento farmacológico oportuno (Ranitidina, Omeprazol, antiespasmódicos, etc.), debe beber agua, zumos, infusiones de manzanilla, té verde, etc., y evitar completamente el tabaco, el alcohol y el café. La dieta ha de ser blanda, a base de pescados y verduras cocidos, yogures... Queda terminantemente prohibida la siesta, y habrá que caminar al menos una hora.

Recordemos el célebre dicho: "De grandes cenas están las sepulturas llenas". 

Entre otras muchas cosas, el Dr. De la Morena es miembro del Comité Científico de la Fundación Ferrer para Investigación y Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid.

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