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Eduardo Goligorsky

Hojas del árbol caídas

El contubernio secesionista ha tocado fondo.

Eduardo Goligorsky
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El contubernio secesionista ha tocado fondo.

Las hojas de ruta del proceso secesionista se las lleva el viento, como las caídas del árbol en el poema de José de Espronceda, y junto con ellas se van las ilusiones que unos arribistas astutos supieron inculcar a una minoría crédula. Concretamente, al 33% del censo electoral de Cataluña. Ahora, los vendedores de crecepelos cuelgan una hoja artificial de una rama seca para seguir viviendo del cuento hasta febrero del 2017, pero volverá a caer cuando sacudan el árbol disputándose la cada vez más exigua clientela. Sus antecedentes los delatan.

Socios indisciplinados

Los cancerberos del proceso estaban alertas y eran implacables, ya no con los críticos de la secesión, sino con los socios indisciplinados que podían hacerles perder los privilegios que les confiere el monopolio de los medios. Advirtió tempranamente Pilar Rahola (LV, 31/12/2014):

¿O no es cierto que el solapado enfrentamiento CDC-ERC se refleja sigilosamente en las bases de la Assemblea [Nacional Catalana]? (…) Es tan triste como patético. Porque, como repiten los sabios, hay algo peor que el fracaso y es el ridículo, y el proceso corre ese riesgo si no se encauza. Que recarguen pronto las pilas quienes deban hacerlo, que encuentren el mapa y que rehagan el camino si no quieren crear una gran decepción colectiva. Porque no hay nada más esperpéntico que tener al alcance de la mano un proceso histórico y decidir que es el momento de hacernos el harakiri. Esperemos que el 2015 nos retorne el buen sentido.

Para mayor reconcomio de la panfletista, el 2015 no da tregua a los parteros de la república nonata. La crónica de la continuación del sainete no tiene desperdicio. Escriben Alex Tort y Josep Gilbert, traduciendo la Assemblea al castellano (LV, 23/1):

"¡Esto es un cachondeo!". Así reaccionó Carme Forcadell, la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), al concluir el encuentro que el viernes pasado mantuvieron partidos y entidades soberanistas para definir, por enésima vez, la hoja de ruta del proceso catalán. Fue su expresión airada tras una reunión, la última celebrada hasta hoy, que acabó como el rosario de la aurora. (…) Los representantes de la CUP se quejaron de que se los tomaba por el pito del sereno y acusaron a CDC y ERC de filtrar "documentos de trabajo". (…) Mientras, los convergentes saltaban y hacían responsable de la filtración a alguien interesado en "reventar" las conversaciones y el proceso, y, a su vez, los republicanos cargaban por el mismo motivo contra CDC. En medio de este desbarajuste, los representantes de ICV-EUiA hacían saber: “Nos desmarcamos porque no se incide en aspectos sociales y de regeneración democrática”. Tras tirarse los trastos a la cabeza se suspendieron temporalmente los encuentros.

Sálvese quien pueda

Después de aquel aquelarre las cosas siguieron igual o peor. Y la guardiana de las esencias milenarias perdió la paciencia. Fulminó doña Pilar a los socios que maniobraban para sacar réditos del escándalo Pujol y ponían zancadillas desleales al delfín que el patriarca había consagrado con su dedazo (LV, 28/1):        

En plena batida general, van los aliados republicanos y le azuzan los perros. Perdonen, pero lo de ERC empieza a ser un deplorable fuego amigo. Y si esto va a ser así a partir de ahora, el camino hasta septiembre puede ser un rosario de espinas, porque lo que no es posible es aceptar el baile y luego dedicarse a pisar a la pareja. O ERC entiende que este proceso está en fase final y que no se culminará con acciones cortoplacistas de puro cainismo electoral, o mejor paramos el invento aquí mismo.

Así planteado, podría parecer que lo que existía en el bloque secesionista era un desencuentro táctico pasajero al que cabría aplicarle el remedio de una serena apelación a los ideales patrióticos. Nada más lejos de la verdad. Quienes participaban de buena fe en la cruzada ya tienen sobradas evidencias de que a lo que asisten es a la descomposición de un contubernio urdido entre caciques sin escrúpulos, que se habían confabulado para violar las leyes y apoderarse de los caudales de una comunidad autónoma transmutada en su feudo particular. El modelo, en escala reducida, era el clan Pujol, y, vista la imposibilidad de materializar sus fantasías, exhiben ahora sus apetitos para apropiarse de los pecios del naufragio en un impúdico sálvese quien pueda.

Fenómeno eminentemente irracional

Antoni Puigvert, siempre empeñado en salvaguardar con argumentos racionales un fenómeno de naturaleza eminentemente irracional, pasó revista a todas las acusaciones que los secesionistas lanzan contra sus críticos y llegó a la siguiente conclusión (LV, 15/1):

Pues bien, ahora díganme, ¿quién ha sido el quintacolumnista? ¿Quién ha entorpecido realmente el famoso procés? ¿Quién ha provocado el naufragio de la ilusión de los catalanes que habían hecho suyo el relato soberanista? ¿Quién se ha burlado de la buena fe de la gente? ¿Quién ha jugado con sus sentimientos? ¿Quién ha conducido al catalanismo a un laberinto? ¿Quién ha quemado las naves del catalanismo jugándose la historia y el futuro a una sola carta? Ahora díganme: ¿quién, abusando de las metáforas de las parejas que se rompen y los amores solitarios, ha acabado entonando aquel siniestro bolero que decía "la maté porque era mía"?

Y Lluís Foix extendió la partida de defunción de las hojas de ruta con su habitual circunspección (LV, 29/1):

El president navega en solitario. Nadie de cierto rango viene ni va a Europa: se ha escenificado una ruptura ficticia con el Estado, se han roto los puentes con el Gobierno de Madrid, no hay alianzas a largo plazo con el PSOE o Podemos. Incluso la sintonía con el PNV está deteriorada. No ha roto con Unió pero la sintonía con Duran es mínima. Se construyen estructuras de Estado y, a la vez, los profesionales de la sanidad se quejan amargamente de que no se fortalece el sector sino que se debilita. En el camino hacia la independencia podemos llegar a la ingobernabilidad. Nunca se había hablado tanto de hojas de ruta y nunca había habido tanta incertidumbre.

Burocracia parasitaria

Foix contrapone la construcción de estructuras de Estado al debilitamiento de la sanidad. El 18 de marzo se leyó lo siguiente en la página 19 de La Vanguardia:

El conseller de Presidència dejó constancia de que hasta ahora el Govern está ejecutando alrededor de 150 medidas relacionadas con el proceso de transición nacional, que implican a todos los departamentos del Govern sin excepción y que cuentan con el apoyo de una veintena de asesores.

El lector dotado de un mínimo de sensibilidad no pudo dejar de sentirse indignado y estafado al dar vuelta la hoja y descubrir, en la página 20 del mismo periódico, el contraste entre este jactancioso y desvergonzado despliegue de burocracia parasitaria y lo que denunciaba el editorial "Malnutrición infantil en Catalunya":

La Creu Roja advierte, en un informe hecho público ayer, que nueve de cada diez familias con hijos atendidas por este organismo tienen dificultades para acceder a los alimentos necesarios para disponer de una dieta suficiente, nutritiva y saludable, y sufren por tanto lo que se conoce como inseguridad alimentaria en el ámbito de las entidades de ayuda social. Lo más preocupante del citado informe es que el 61% de ese colectivo más castigado por la pobreza no puede ofrecer a sus hijos una dieta óptima. (…) Del total de familias que tienen dificultad para acceder a alimentos, un 29,5% sufre inseguridad alimentaria leve (cuando afecta a la calidad de la dieta), un 40,7% moderada (cuando afecta también a la cantidad), y un 21,7% severa (cuando se pasa hambre).

Sin comentarios.

Riñas tabernarias

La prueba definitiva de que la descomposición del contubernio secesionista ha tocado fondo la encontramos en la carta cotidiana de Marius Carol, un director que habitualmente no se arriesga a entablar polémicas improductivas con el poder que lo alimenta, y que sin embargo hace este balance (LV, 23/2):

El problema del suflé (inflado, en francés), es que, si no está bien hecho, baja de golpe. El soberanismo vive momentos de suflé, como si se hubiera abierto la puerta del horno antes de hora. Pero si un suflé no remonta, los chefs saben que es imposible recuperarlo. Seguramente el problema es haber encargado el menú antes de hora.

Adiós, hojas de ruta. Que el viento os lleve lejos del escenario donde vuestros taimados diseñadores libran sus riñas tabernarias.

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