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Eduardo Goligorsky

Ellos humillan su lengua

¿El castellano puede sobrevivir con un 0% de clases y el catalán muere con el 75%?

¿El castellano puede sobrevivir con un 0% de clases y el catalán muere con el 75%?
El presidente del Gobierno regional de Cataluña, Pere Aragonés. | EFE

Los supremacistas catalanes, empeñados en expulsar de su región todo lo que traiga reminiscencias de su inserción histórica y geográfica en el Reino de España, empezando por la lengua española, acusan a los compatriotas de los que ellos reniegan de ampararse en leyes espurias para privarlos de su identidad, su lengua y su cultura. O sea que, como enseña el refrán, "cree el ladrón que todos son de su condición".

Siglos de cultura despreciados

Estos supremacistas han implantado un sistema de enseñanza bautizado como inmersión lingüística, en virtud del cual el 100% de las clases se dictan en catalán. Y sostienen que esto no perjudica el aprendizaje del castellano. Pero cuando los tribunales de justicia sentencian que un raquítico 25% de las asignaturas deben dictarse en la lengua que la Constitución consagra como la vehicular de España los susodichos supremacistas argumentan que esto demuestra la voluntad de hacer desaparecer la lengua catalana.

¿El castellano puede sobrevivir con un 0% de clases y el catalán muere con el 75%? Los supremacistas humillan su lengua cuando confiesan que ni siquiera puede competir en condiciones tan ventajosas con la que persiguen. La verdad es que saben que para consolidar la hegemonía monolítica (que nuestros talibanes recalcitrantes llaman "cohesión social") a la que se sienten predestinados por atavismos míticos y étnicos deben violar las libertades individuales y los derechos humanos como lo están haciendo en las escuelas.

La humillación la completa Carles Puigdemont en declaraciones que recoge El Nacional (22/1/2022). El imputado prófugo desprecia siglos de cultura catalana que van desde Tirant lo Blanc hasta Mercé Rodoreda, pasando por Cinto Verdaguer, y los rebaja al nivel de arma arrojadiza antiespañola, cuando compara este tesoro imperecedero con la jerigonza en vías de desaparición de las tribus ágrafas de Borneo y la Amazonia.

¿Diálogo con pinganillos?

La realidad no los ayuda. Pere Aragonès y sus acólitos pueden afirmar que "el catalán no se toca, y la escuela catalana tampoco", y los sindicatos de docentes aborregados (14.000 abandonaron Cataluña cuando se implantó la inmersión) y las AMPA sectarias pueden movilizarse con consignas belicosas de desobediencia delictiva, pero el castellano recupera aceleradamente su predominio como lengua vehicular en los medios sociales.Y no solo entre los jóvenes. Al fin y al cabo, ¿en qué idioma conversaron el Papa y los obispos catalanes patrocinadores de indultos a los sediciosos cuando se reunieron en el Vaticano? ¿Y acaso Pere Aragonès e Íñigo Urkullu dialogaron en catalán y vascuence con ayuda de intérpretes y sendos pinganillos? Todos utilizaron el español, que el paleto gallego Xosé Manuel Beiras calificó de "esperanto peninsular".

Recordaba el inolvidable Juan Ramón Lodares (El paraíso políglota, Taurus, 2000):

Cuando grupos de nacionalistas gallegos, vascos y catalanes exiliados tras la guerra civil se reunieron en Buenos Aires y fundaron una revista donde expresar las inquietudes políticas del momento, a la que llamaron Galeuzca (Galicia-Euzkadi-Cataluña), sin necesidad de explicar el porqué de la elección, las casi seiscientas páginas que suman los números publicados se redactaron en español. En español fueron también las reuniones de los parlamentarios socialistas de Galicia, Euzkadi y Cataluña celebradas en Guernica en 1977, que culminaron con un "¡Viva Galeuzca!".

La patria común

Será inevitable que a medida que la mayoría de la sociedad civil catalana despierte de la anomia inducida por los caudillos feudales e incorpore a las nuevas generaciones libres de prejuicios endogámicos y emanaciones telúricas, la cultura autóctona abomine del favoritismo esterilizante, recupere su vitalidad enriquecedora y se integre en igualdad de condiciones fraternales con la del resto de la patria común.

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