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Eduardo Goligorsky

Los tahúres eligen el crupier

La plurinacionalidad servida en bandeja a los tahúres enemigos de la España de ciudadanos libres e iguales. Hay que echar al crupier entreguista.

Eduardo Goligorsky
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Eduardo Goligorsky - Los tahúres eligen el crupier
Cartel pidiendo la libertad de Junqueras cerca de Lledoners | EFE

El 29-A comenzará una nueva temporada en el gran casino español. El 28 se elegirá el crupier y lo tahúres recurren a sus consabidas artimañas para conservar en el puesto al prestidigitador que ya hizo gala de su habilidad para trucar la ruleta y marcar los naipes. Han puesto en marcha la campaña sin disimulo, mostrando su habitual desprecio por la inteligencia de sus clientes, a los que vienen engatusando sistemáticamente desde hace muchos años.

Ultimátum disfrazado

El cebo prendido al anzuelo que los cazabobos tiran a la parroquia es la palabra diálogo. En la carta que los cuatro candidatos de JxCat –Jordi Sànchez, Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn– enviaron a La Vanguardia (13/4), desde el politburó de la cárcel de Soto del Real, repiten siete veces la palabra diálogo y la sustituyen una vez por interlocución, siempre como llave para abrir la puerta falsa al referéndum de autodeterminación. Si Pedro Sánchez acepta este ultimátum disfrazado de oferta de "desbloqueo", podrá contar con los votos de los supremacistas para formar la mayoría de Gobierno… en una España desmembrada.

Si faltara alguna prueba objetiva de que quienes ponen tanto énfasis en las propuestas de diálogo mienten como beduinos (dicho sin incurrir en incorrección política) lo encontramos en el hecho de que ni siquiera son capaces de entenderse mediante el diálogo con quienes comparten con ellos desde el vamos sus mitos y sus fobias. Peor aun, los machacan sin compasión por un quítame allá esas candidaturas después de haber recorrido juntos un largo camino de rebeliones, sediciones, desobediencias y malversaciones. Le tienden la mano a Pedro Sánchez para dialogar sobre la partición territorial contra natura, pero ponen la mordaza a sus viejos compinches Marta Pascal y Carles Campuzano. Los titiriteros del megalómano Puigdemont no toleran marionetas respondonas ni dialogan con ellas. No dialogan honestamente con nadie. O solo con quienes aceptan participar arteramente en sus chanchullos. Como Pedro Sánchez.

Extorsiones desmedidas

Cuando las extorsiones desmedidas de una banda de tahúres amenazan la supervivencia del casino, siempre reaparece una banda rival que ofrece mejores condiciones de pago para seducir a los incautos y ser ella la que elige el crupier y perpetra el latrocinio. Es lo que está sucediendo en España y, dentro de España, en Cataluña. El mamarracho compuesto por PDECat, JxCat, Crida, ANC, Òmnium, CDR, CUP y sus metástasis sindicales, patronales, docentes, deportivas y religiosas, ha perdido el contacto con la realidad hasta caer en la inopia, y sus competidores de la aparentemente –solo aparentemente– monolítica Esquerra Republicana de Catalunya sacan provecho de su veteranía para arrebatarle la banca del casino. Eso sí, las dos bandas de tahúres optan por el mismo crupier: Pedro Sánchez.

Los medios ya han emprendido la operación cosmética para congraciarse con los nuevos aspirantes a administrar los fondos públicos. Lo demuestra un editorial ("Unas elecciones decisivas", LV, 8/4):

La moderación de los republicanos puede marcar un horizonte de pragmatismo y diálogo. (…) Está claro que el conflicto no se resuelve con medidas de fuerza, sino con diálogo entre las partes. De ahí que en los sondeos salga tan reforzada la posición de ERC y PSC.

¿No está suficientemente claro? Pues lo ratifica otro editorial ("El PSOE contra la incertidumbre", LV, 14/4):

El partido de Junqueras, que ahora proyecta una imagen de pragmatismo y una estrategia más clara que los posconvergentes, conseguiría atraer a la mayoría de los soberanistas en torno a un mensaje realista y a largo plazo.

Obligación de impugnar

El ahora beatífico Oriol Junqueras no se cansa de repetir, en conversaciones con entrevistadores y en cartas a sus correligionarios, que nadie puede poner en duda su lealtad a la causa de la independencia de Cataluña. Tiene razón. Como le explicó al periodista Lluís Amiguet (LV, 12/11/2012), se hizo independentista a los ocho años y a esa edad tenía muy claro que estaba contra la Constitución española. Este adulto obsesivo es el que quiere convertir sus traumas infantiles en un programa de gobierno.

Quienes conocemos su trayectoria y la de su partido contra la cohesión de España y contra las garantías y derechos que consagra nuestra Constitución, tenemos la obligación de impugnar la veracidad de su pragmatismo y de precavernos contra la infiltración de la quinta columna secesionista en las instituciones que nos rigen.

Para desconfiar de ERC y sus jerarcas no es necesario remontarse al papel que desempeñaron en la sublevación de Francesc Macià contra el Gobierno de la Segunda República, y en el reclutamiento de escamots uniformados y armados al estilo fascista en 1934, y en el encubrimiento de los vándalos que se hacían pasar por "incontrolados" para saquear y matar a burgueses y católicos a partir de 1936, y en la guerra fratricida dentro del bando republicano durante la guerra incivil. Fueron cabecillas o protagonistas de todos estos atentados contra la ley y el orden. Si nos acercamos en el tiempo nos encontramos con las tratativas obscenas entre Josep-Lluís Carod Rovira y los asesinos etarras, prólogo del efusivo recibimiento al exconvicto Arnaldo Otegi en el apogeo del procés. ERC ha sido el ariete de la esperpéntica declaración de independencia del 27-O y hoy marcha amancebada con los bilduetarras en la lista para las elecciones europeas.

Genes totalitarios

Los genes totalitarios de ERC marcan su conducta tanto dentro como fuera de España. No fue Villarejo quien buscó datos en las cloacas para acusar a los izquierdistas republicanos de cohabitar con dictaduras tercermundistas. Fue nada menos que la incombustible Pilar Rahola quien extrajo del Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados la información necesaria para denunciar en su columna (LV, 21/3/2014) que los tres únicos partidos que se negaron a votar en el Congreso la condena a los atropellos del mandamás Nicolás Maduro fueron ERC, Izquierda Plural y, otra vez la impronta etarra, Amaiur.

Y el 4 de marzo de ese mismo año, el locuaz izquierdista republicano Joan Tardá hizo el panegírico del difunto dictador Hugo Chávez en el auditorio Marcelino Camacho de CCOO en Madrid, junto al comunista Cayo Lara y el histrión Willy Toledo. Ahora el vociferante Gabriel Rufián, sustituto del purgado Tardá, tuitea su lealtad a Maduro.

Lista tapadera

El gen totalitario también está maduro (con perdón) en el cuarto puesto de la lista de ERC que encabezan Oriol Junqueras y el ubicuo Rufián. Allí figura Joan Josep Nuet, en representación de Comunistes de Catalunya. Este partido, conchabado con ERC, recordó a través de su cuenta oficial de Twitter el 70º aniversario de la aprobación de la "Constitución de la República Democrática Alemana" ("Nostalgia de la RDA", LV, 20/3). Según el suelto periodístico, del que no se hizo eco ningún otro diario:

Comunistes difundió una serie de informaciones, todas positivas, sobre la vida en la antigua RDA, datos que acompañaban con la imagen de unos niños realizando algún tipo de actividad formativa. (…) Comunistes destacaba que la RDA "tenía un sistema político pluripartidista".

Leído lo cual, se deduce que la lista de los pragmáticos de ERC sirve de tapadera a quienes tienen como modelo para su repúblika endogámica aquel satélite de la URSS, cuya policía política –la Stasi– acribilló a balazos a 79 ciudadanos e hirió a otros 100 cuando intentaban saltar el Muro que los separaba del mundo civilizado. Un satélite donde el jefe del tentáculo del KGB era un tal Vladimir Putin. ¿Les suena?

Deben de ser menos

Cuando un Rufián propone celebrar un referéndum para elegir entre monarquía y república, sueña con un reducto tribal amurallado cuyos sátrapas montarán un sistema represivo inspirado en la Stasi y el KGB, y formado, para empezar, por los gamberros de los Comités de Defensa de la República especializados en trabajos sucios.

Hasta hace poco tiempo había dos millones de catalanes que repartían sus votos entre los totalitarios compulsivamente ortodoxos y los totalitarios estratégicamente heterodoxos. En total representaban alrededor del 35 por ciento del censo electoral. Una minoría. Las leyes del raciocinio humano dictan que ahora deben de ser menos, porque como se dice que afirmó Abraham Lincoln: "Se puede engañar a todos poco tiempo, a pocos todo el tiempo, pero no a todos todo el tiempo". El 28-A se sabrá.

PS: Lo que no cambia es el trueque de favores entre los tahúres y el crupier venal. Ellos le darán sus votos, si los necesita, y él ha incluido en el programa híbrido del PSOE hipotecado la simiente de la balcanización (LV, 16/4):

Se aspira a una definición más precisa de los aspectos identitarios, históricos, culturales, políticos y lingüísticos, así como a una organización institucional y territorial adaptada a las peculiaridades de cada comunidad en cuanto no afecte el funcionamiento de otros territorios.

La plurinacionalidad servida en bandeja a los tahúres enemigos de la España de ciudadanos libres e iguales. Hay que echar al crupier entreguista.

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