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DESDE GEORGETOWN

Neoconservadores y compasivos

Poco antes de las elecciones a gobernador de Texas en 1998, un periodista británico pidió a George W. Bush que describiera su filosofía política. "Soy un conservador", dijo el futuro presidente. El periodista no se dio por satisfecho y se refirió a las medidas sobre educación de hijos de inmigrantes y a las leyes sobre educación promovidas por Bush. No parecían propias de un conservador. "Soy un conservador con sentimientos", contestó Bush. Entonces, según cuenta ella misma, Karen Hughes tuvo la idea de llamar a esta filosofía "conservadurismo compasivo".

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Recurrió varias veces a la expresión en el discurso que le escribió a su jefe cuando fue reelegido gobernador, en noviembre de 1998. Quería que la frase quedara como la marca del nuevo conservadurismo de George W. Bush.
 
Karen Hughes fue directora de comunicaciones de Bush cuando éste era gobernador de Texas, y más tarde sería asesora del nuevo presidente durante su primer año en la Casa Blanca. Después tuvo noticia de que ya se había publicado un libro justamente con ese título, Conservadurismo compasivo, pero Hughes aclara que su ocurrencia se deducía de la propia política de Bush en Texas.
 
Bush, en sintonía con lo aconsejado por Karl Rove, quiso en esos años distinguirse de los republicanos de toda la vida, los que sólo se preocupan de "cerrar el Departamento de Educación" o "demoler el Gobierno". Por razones parecidas, porque los republicanos se negaban a pensar políticamente allí donde los demócratas sí lo hacían, Irving Kristol llamó al Partido Republicano "el partido estúpido". El conservadurismo, para Bush y su equipo, debía ser capaz de ofrecer a las personas –a todas las personas, subrayaban– la esperanza de un futuro mejor.
 
Por "republicanos de toda la vida" se entiende dos clases de republicanos de muy distinto orden. En primer lugar, y en cuanto a las propuestas de política interna, el republicanismo militante que había surgido en oposición al consenso del Welfare. En segundo lugar, y de forma más sutil y personal, al republicanismo de su padre, el primer presidente Bush, que representó a la perfección a la elite centrista y oligárquica de la costa Este, escasamente beligerante en política exterior y dispuesta siempre a pactar con la oligarquía demócrata educada en las mismas instituciones y asidua a los mismos círculos.
 
George y Barbara Bush, progenitores del presidente de EEUU.Entre los primeros objetivos de George W. Bush en su vida política estuvo el alejarse de la imagen y la actitud de su padre. Lo admiraba, lo respetaba, pero sabía que su tibieza había suscitado una fuerte oposición en las filas republicanas que habían apoyado con entusiasmo la firmeza y la brillantez de Ronald Reagan. Lo mismo había ocurrido en el pequeño pero influyente grupo de neoconservadores, defraudados con el escaso sentido de la oportunidad demostrado por Bush padre en la Guerra del Golfo.
 
El "republicanismo compasivo" proporcionó a George W. Bush un eslogan para definir un espacio propio. Hoy en día está bastante olvidado, y desde el principio fue objeto de burlas crueles. Aun así, el contenido de aquella expresión, que sirvió de título a un panfleto escrito por Marvin Olasky, con prólogo firmado por el propio Bush, contenía el núcleo de algunas de las ideas que el futuro presidente aplicaría una vez llegado a la Casa Blanca.
 
Marvin Olasky (Boston, 1950, de familia judía) se había convertido al cristianismo en 1976. Enseñó periodismo en la Universidad de Texas y en 1992 publicó su libro más importante: The tragedy of American Compassion, que se convirtió en un best seller entre las nuevas generaciones de republicanos de los años 90, en particular en el círculo de Newt Gingricht, quien consiguió romper la mayoría demócrata en el Congreso durante la Presidencia de Clinton.
 
Olasky asesoró a Bush durante sus años de gobernador de Texas. Su filosofía se basa en algunos puntos sencillos: invertir dinero público en la familia (no sólo en los hijos) y articular políticas que refuercen la estructura familiar; devolver a los particulares la decisión de financiar las políticas públicas que más les convengan, mediante donaciones libres de impuestos o vouchers (cheques a cargo del Gobierno) que permiten la libertad de elección en cuestiones como enseñanza o sanidad; concentrarse en los resultados, no en los procedimientos y en las regulaciones, siempre políticamente sesgadas; confiar en los grupos religiosos, no sólo para colaborar con las agencias gubernamentales, sino para llevar a cabo programas sociales de su elección; proponer servicios de apoyo a los jóvenes para evitar la drogadicción o el embarazo entre los adolescentes; formar el carácter mediante la promoción de valores como la participación cívica, el conocimiento de los derechos, el voluntariado y el ahorro.
 
El "conservadurismo compasivo" era un intento de dar respuesta a la gigantesca crisis social (delincuencia, drogadicción, ruptura de las familias, etcétera) que se abre a partir de la revolución cultural de los años 60 y 70. Al mismo tiempo quería presentar una alternativa a los instrumentos que se habían puesto en marcha para paliarla pero que en buena medida la habían empeorado, en particular muchos de los programas de ampliación del Estado de Bienestar iniciados con el proyecto de Gran Sociedad de Johnson. Rompía, además, uno de los grandes tabúes de la mentalidad surgida en los años 60, cuando la corrección política, apoyada por interpretaciones muy discutibles de la Constitución norteamericana, consiguió establecer un corte radical entre el espacio público (además del político) y la religión.
 
Marvin Olasky.Marvin Olasky suele citar en sus textos a Gertrude Himmelfarb, en particular sus estudios sobre la pobreza, y le gusta referirse como ejemplo político a Benjamin Disraeli, el creador del moderno conservadurismo inglés y santo patrón de los neoconservadores. Aunque con un historial intelectual menos sofisticado que estos (en cualquier caso, Olasky trabaja en el Acton Institute) y más interesado en el activismo social que en la pura reflexión, ya sea sociológica o ideológica, Olasky coincidía con algunas de las propuestas de política social de los neoconservadores.
 
Acabó en la Casa Blanca, como director de uno de los departamentos más polémicos de la primera Presidencia de Bush, el de "Iniciativas comunitarias y grupos religiosos", que continuó la política seguida en Texas, cuando la Administración del entonces gobernador Bush implicó a sacerdotes y pastores cristianos en la rehabilitación de drogadictos, alcohólicos y presos.
 
La consecuencia de la aplicación de las propuestas de Olasky y su grupo, así como de las ideas sociales de los neoconservadores, ha tenido dos efectos simultáneos en la presidencia de George W. Bush. Por una parte, le ha llevado a proponer, en particular después de ganar las elecciones de noviembre de 2004, una reforma ambiciosa de la Seguridad Social y los planes de pensiones, así como el cierre de unos 150 programas sociales de comprobada inutilidad. Por otro, la Administración Bush ha aumentado los gastos sociales, en particular los de los programas de sanidad, y lanzó en su primer mandato una reforma ambiciosa de la enseñanza pública, consensuada con el Partido Demócrata en el Congreso.
 
Las dos líneas de acción son consistentes con la renovación del republicanismo propuesta por Bush y preconizada por los neoconservadores y los compasivos como Olasky. Pero han suscitado una considerable oposición dentro del Partido Republicano. En cuanto a la reforma de la Seguridad Social, Bush no parece haber contado demasiado con su propio partido a la hora de proponer una medida tan novedosa. En cuanto a la ampliación de los programas sociales, se ha encontrado con la oposición de muchos Estados, sobre los que recae la financiación de las reformas educativas, de muchos progresistas que no ven con buenos ojos el compromiso del Gobierno con grupos religiosos y de su propio partido, no muy conforme con esa nueva "Tercera Vía" neoconservadora que ha llevado la Administración a un déficit record.
 
Para conseguir su objetivo de cambiar el paisaje político norteamericano y crear una nueva hegemonía republicana Bush tendrá que superar el peligro de ruptura entre republicanos clásicos, libertarios, neoconservadores y grupos religiosos, que han formado la coalición que le ha llevado por dos veces a la Presidencia.
 
 
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Bibliografía: Gerson, Mark: The neoconservative vision. From the Cold War to the Culture Wars (Lanham, Madison Books, 1997) – Hughes, Karen: Ten minutes from normal (Viking, Nueva York, 2004) – Kristol, Irving: Neoconservatism. The autobiography of an idea (Chicago, Elephant Paperback, 1999) – Nash, George: The conservative intellectual movement in America since 1945 (Washington, ISI, 1996) –
Olasky, Marvin N.: Compassionate Conservatism: What it is, what it does, and how it can transform America (Nueva York, The Free Press, 2000) – VV AA: Varieties of conservatism in America (Editado por Peter Berkowitz. Stanford, Hoover Institution Press, 2004).
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