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Federico Jiménez Losantos

Competencia desleal y recochineo político

Federico Jiménez Losantos
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Si la política hace extraños compañeros de cama, la necesidad alumbra asociaciones inimaginables. Que desde la COPE a la SER y de "El Mundo" a "El País", pasando por ABC, el Grupo Correo y Telefónica Media, todos los grandes medios de comunicación españoles denuncien una sola cosa y una sola causa parece imposible. Es imposible, al menos teóricamente. Pero RTVE lo ha conseguido: todas las grandes empresas españolas de comunicación han denunciado la competencia desleal y el "dumping" publicitario que desde TVE se está haciendo a las cadenas privadas de televisión y radio, así como a los periódicos. Y todas ellas han coincidido en señalar la raíz del mal: la doble financiación y la competencia desleal que de ella se deriva; la glotonería monstruosa de una empresa de publicidad política gubernamental que lleva consumidos ochocientos mil millones de dinero público y que, no satisfecha con lo que se ha llevado y se lleva, se ha puesto ahora a competir en términos gangsteriles y rufianescos con las mismas empresas que pagan a través de sus impuestos el déficit de RTVE. A la estafa se añade el escarnio. Y al escarnio, la ruina.

Prueba de que en RTVE han perdido la vergüenza y hasta el sentido común es la nota que tras la denuncia de su "dumpling" publicitario se ha apresurado a sacar, vanagloriándose del liderazgo de audiencia y presumiendo de que no necesita emitir tanta publicidad como las privadas. O sea, que son los primeros porque son más listos, no porque tengan más medios. En rigor, la nota le recuerda al verdadero jefe de RTVE que es Aznar, como antes lo fueron González y Suárez, que el invento, aunque delicitivo y delictuoso, funciona. Hay liderazgo de audiencia, pues adelante, aunque padezca la libertad, perezca el mercado y se hunda la pluralidad. Por si faltaba un dato en el diagnóstico, ahí está la nota de RTVE demostrando que no hay reforma posible: o ruptura o resignación.

Si no hay resignación, la política es bien sencilla: leña al mono hasta que suelte el plátano. Si todos los medios de comunicación hacen un editorial conjunto contra el Gobierno y además lo denuncian en Bruselas y además se dedican a informar prolijamente de los mecanismos de control político y corrupción financiera de la televisión llamada pública, seguro que la derecha de los complejos moderará su ferocidad financiera en RTVE. Pero si los medios enfeudados al Gobierno o a la espera de sus prebendas no son capaces de atacar la raíz de esta situación, que es la lucha de los políticos contra la libertad y el mercado, no tendrán más remedio que aguantar. Y no sólo las pérdidas económicas sino el recochineo político de los comisarios.

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