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CRÓNICA NEGRA

Matar por la pensión de viudedad

A ver si el nuevo Gobierno pone orden en este descalzaperros, donde la justicia condena por homicidio y permite que, pese a la ley estrella del Gobierno que se va, el viudo que se ha procurado su estado por propia mano consiga cobrar impunemente la pensión de viudedad.

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El viudo tiene normalmente que luchar a brazo partido contra la burocracia para paliar su soledad y desconsuelo con una humilde asignación mensual. En cambio, la facilidad para el viudo asesino es tal, que puede celebrar con alborozo todos los meses la llegada de los dineros pensioniles.

Si mató a su mujer y cobra la pensión de viudedad, es que había interés económico de por medio. Tanto, que tuvo a bien ocuparse de arreglarlo para cobrar lo que ya digo que no es automático.

Se han detectado dos casos de viudos asesinos pensionados. Uno de antes y otro de después de la Ley de Violencia de Género. El de después ha cobrado impunemente más de cuarenta mil euros. Mató a su esposa y tuvo dinero para celebrarlo.

La justicia se ha convertido en una maquinaria de gasto enorme, y precisa control. Aquí se repiten los juicios con alegría, a pesar de lo que cuestan, y sin que nadie aparentemente sepa cuánto supone eso para el contribuyente. A partir de ahora, si hay un ministro eficaz, tomará nota de lo que nos cuesta juzgar, y ordenará que se juzgue con tiento, teniendo en cuenta todos los elementos y cuando las partes estén preparadas.

Y luego habría que procurar no solo juzgar, sino hacer justicia. De modo que, si se condena a una indemnización, habría de ocuparse el tribunal, léase el fiscal, el abogado acusador, el secretario del juzgado, alguien, en suma, de saber si tiene dinero el criminal para compensar a sus víctimas. En el caso que nos ocupa, el viudo cobraba todos los meses sin que al parecer nadie reparara en lo llamativo de la cuestión. Seguro que el Consejo General del Poder Judicial habrá dado ya orden de investigar. Seguro.

La injusticia ha dado aquí un motivo rotundo para matar, los crímenes con pan son menos. El vibrante Tribunal Supremo ha llegado a condenar al muerto Pepe Rubianes, una prueba más de su desorganización interna. El CGPJ quizá esté esperando a ver qué dice la prensa. Por un lado, lo prohíbe la ley, pero, por otro, el haber estado cobrando durante tanto tiempo ¿no genera una suerte de derecho adquirido? ¡A ver si vamos a dejar a algún viudo criminal sin derechos!

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