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OTAN sí, bases dentro y a mogollón

Hemos pasado del 'Yankees go home!' al 'Yankees, you are very welcome!'

Francisco Aranda
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Recuerdo que, hace muchos años, cada fin de semana se organizaban en la localidad gaditana de Rota manifestaciones, paradas ciclistas, acampadas, concentraciones y demás jolgorios ecofestivos para transmitir a los norteamericanos que no eran bienvenidos. Seguro que aún resuena en sus oídos aquél célebre mensaje de "OTAN no, bases fuera". Las calles de la ciudad costera estaban preñadas de pegatinas y pasquines en las que se trataba de dejar muy claro que la ciudadanía no estaba de acuerdo en que los malos malísimos militares americanos se establecieran en terreno gaditano.

Era la época dorada del llamado eco-pacifismo andaluz, que era una estupidez como otra cualquiera inventada por unos listos para vivir del cuento con una margarita alojada en sus orejas, un Ducados en los labios y la obligada camiseta del Che. La suma del ecologismo y el pacifismo de carnet, junto con unos comunistas que ansiaban una revolución que ni siquiera ellos sabían en qué consistía. Todo ello asentado sobre una base de profundo desconocimiento.

Varias décadas después nos encontramos justo con todo lo contrario. Imagino que, fruto de que la juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo, la mayoría de aquellos manifestantes ahora ruegan que la base naval de Rota no sólo permanezca en la ciudad, sino que crezca. Hemos pasado del Yankees go home! al Yankees, you are very welcome! Claro. La mayoría de ellos han terminado poniendo un pisito en alquiler, trabajando en un despacho de abogados, vendiendo seguros o regentando un negocio de frutería, pescadería, restauración o un taller de coches.

Resulta que ahora se han dado cuenta de que aquellos muchachos venidos de América no pretendían iniciar en Rota ninguna batalla contra los roteños ni hacer prisionero a ningún gaditano. Venían a garantizar la tranquilidad en la zona, y eso generaría riqueza y empleo. El propio Zapatero, progresista donde los haya, gestionó incluso que Rota se convirtiera en un escudo antimisiles de la OTAN. Sí, ese mismo Zapatero que también cometió la torpeza de no levantarse, como señal de respeto, al paso de la bandera de las barras y las estrellas por la Castellana madrileña aquel infausto día de las fuerzas armadas.

Ahora, las bases navales de Rota y Morón (Sevilla) generan empleo directo a más de tres mil quinientas personas, más los puestos de trabajo indirectos. Pero estas cifras crecerán debido a que se espera que la inversión estadounidense en nuevas infraestructuras se eleve a cinco o seis millones de euros. Al mismo tiempo, cifran el impacto socioeconómico de ambas bases en 150 millones de euros.

La presencia militar estadounidense se incrementará de forma considerable. Con los destructores llegarán 1.100 militares y unos 1.400 familiares, lo que supone 2.500 personas a la base de Rota. Actualmente, el Pentágono tiene unidades en la base aérea de Morón (Sevilla), con una dotación máxima de 500 militares y 75 civiles, y en la propia Rota, con un personal máximo de 4.250 militares y 1.000 civiles. Además, EEUU puede desplegar temporalmente otros 2.285 militares en ambas bases.

Aquellos ecopacifistas, hoy se pelean por alquilar sus pisos a los recién llegados americanos de la base naval de Rota. Se trata de un negocio seguro porque no se retrasan en los pagos. En Rota y su zona de influencia se respira ahora cierto optimismo en el futuro porque la agricultura y la pesca no permite empleos para todos. No hay industrias y el turismo no da mucho más de sí, así que ahora aquellos que tanto criticaban a los americanos se empujan por ocupar el front row en el desfile de recibimiento de las tropas navales para hacer negocios. Incluso los astilleros van a pillar cacho de los americanos porque hay un contrato plurianual con Navantia por valor de 229 millones de dólares. Y además, nos dicen que van a proteger el Mediterráneo, así que nos quedamos tranquilísimos.

Como tantas veces en España, en aquellos años pecamos de torpes y de falta de visión estratégica. Hemos perdido mucho tiempo (y dinero), pero aún podemos tratar de remediarlo. En estrategia militar existe un principio llamado economía de fuerzas, que se basa en emplear toda la energía disponible de combate de la manera más eficaz posible, para asignar un poder de combate mínimo a los esfuerzos secundarios. Es decir, se trata de distribuir y usar las fuerzas de forma juiciosa. A ver si esta vez somos capaces de aplicarlo en beneficio de todos.

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