El proyecto de nueva resolución sobre Irak patrocinada por Gran Bretaña y España es el centro de atención de los principales editoriales de El Mundo y La Razón, en un día en que no existen muchas coincidencias en la elección de las noticias objeto de comentario por parte de los diarios.
La Razón dedica un editorial bastante aséptico y superficial a lo que considera “una propuesta que acorta, en principio, las diferencias entre los aliados y quienes, como Francia y muchos países árabes, presentaban serias objeciones a los planes de reconstrucción y a los plazos para la devolución de la soberanía. Por ello será difícil alcanzar un acuerdo al ciento por ciento pero, sin duda, hoy existen más esperanzas que ayer de articular un plan viable, apoyado por todos, para el futuro de Irak”.
Como ven, La Razón no entra a valorar las razones de las posturas de unos y otros, sino que se limita a desear un consenso entre ellos. Y es que este diario, como hemos señalado en muchas otras ocasiones, tiene que atemperar su visceral antiamericanismo con el servilismo a nuestro Gobierno...
El Mundo, que publica un artículo de Lionel Jospin en el que el dirigente socialista francés critica a Chirac por haber llevado demasiado lejos su oposición a Estados Unidos, parece que atempera también algo su crítica a los aliados. Sin embargo, sus errores de fondo continúan llevándo al editorialista a una descripción de los hechos totalmente diferente a lo que está sucediendo.
Para El Mundo, “el mero intento renovado de la vía de la ONU, cuando hace apenas unos días se daba a entender que los norteamericanos renunciaban a ella ante la imposibilidad de lograr la ansiada unanimidad, parece indicar que el ala multilateral del Gobierno Bush, encarnada por el secretario de Estado, impone su criterio. El desorden continuado en suelo iraquí influye sin duda en esa paulatina aproximación, a regañadientes sin duda, de EE UU a la postura de la ONU.”
Para este diario, “la palabra clave en todo este proceso es la de soberanía: tanto el secretario general Kofi Annan como el presidente francés, Jacques Chirac, han venido rechazando la idea norteamericana de un prolongado período constituyente seguido de elecciones, de las que saldría un Gobierno legítimo al que se transferiría la soberanía nacional, hoy detentada por las fuerzas aliadas de ocupación. Los franceses, que primero denunciaron al Consejo de Gobierno provisional como un mero maquillaje montado por Washington, ya han dicho que aceptarían que ese organismo fuera el beneficiario de la transferencia. Y eso, que ya supone una muestra de flexibilidad por parte de los franceses -quienes ya han descartado vetar cualquier resolución, aunque mantienen la amenaza de una dañina abstención-, es lo que intenta explotar el nuevo proyecto".
Finalmente, El Mundo considera que “se abre un camino a la unanimidad, y Estados Unidos necesita desesperadamente ese respaldo de toda la comunidad internacional, no sólo para allegar más dinero y tropas -que también, y la conferencia de donantes se presenta difícil y con magras ofertas-, sino para alcanzar una legitimidad que su acción unilateral nunca le acabó de otorgar”.
Para empezar, nada da a entender que los EE UU renuncien a sus objetivos con tal de lograr el consenso en la ONU. Lo que pretende este proyecto de resolución, por el contrario, es lograr —con algo que no pasa, afortunadamente, de ser un mero maquillaje— que sus oponentes terminen por respaldar sus designios en Irak. Así lo viene a reconocer implícitamente el propio editorialista de El Mundo describiendo las cesiones de Francia. Y eso por no hablar del mucho más claro alineamiento paulatino de Alemania con las tesis de EE UU.
Estados Unidos va a hacer lo que pretende hacer en Irak, cuente o no con la unanimidad a este nuevo proyecto de resolución. Lo único que puede aportar la unanimidad en la ONU es que no sean los aliados los únicos que soporten los costes —en dinero y tropas— de ese objetivo. Y esto, a diferencia de lo que sostiene El Mundo, es lo único que se busca. La legitimidad de la ONU —puestos a dársela a esta Organización que ciertamente no la merece— ya la lograron los EE UU con la resolución 1486 que no sólo reconocía la responsabilidad de los aliados en la fase constituyente, sino que animaba a otros países a ayudar a los a las tropas lideradas por los EE UU en esa tarea de pacificación. Lo que faltaba es que ese genérico llamamiento se convierta en un compromiso efectivo en dinero y tropas.
Por otra parte, es inaudito que El Mundo, que no se cansa en describir —incluso en exagerar— el “desorden continuado en Irak”, respalde a Francia para que, en estas circunstancias de inestabilidad, los iraquíes tomen ya las riendas de su propio destino. Esta situación de desorden sería la que más justificaría “un largo periodo constituyente”. Lo lógico, como ha apuntado acertadamente nuestra ministra de Exteriores, “es fijar un calendario por objetivos, no a fecha fija, sino con metas institucionales”.
Por otra parte, es el colmo de la desfachatez que quienes han hecho todo lo posible para evitar que los aliados acabaran con la dictadura de Sadam se muestren ahora tan apremiados por el traspaso inmediato de la soberanía.
Francia, sin embargo, está tan interesada por la democracia iraquí como lo estaba cuando hacia negocios con el genocida de Sadam. Lo único que le mueve a Chirac es la esperanza de hacerse con una tajada con el nuevo Irak al que en nada ha contribuido a liberar. El Mundo sin embargo, tiene, la desvergüenza de reclamar la “mordida” para Francia al decir que “Bush debe saber que el apoyo de todos tiene un precio”: “un papel real de la ONU en el mando militar y en la atribución transparente y sin nepotismos washingtonianos de los contratos de la reconstrucción”. Que el petróleo, del que se va a beneficiar el pueblo iraquí gracias a la intervención estadounidense, o los contratos de la reconstrucción sirvan para aliviar —sólo una parte— de los costes que han afrontado los americanos, es una exigencia de la máxima justicia. El “festín” sólo debe corresponder a los iraquíes y a los que los han liberado; no, desde luego, a los buitres que en nada contribuyeron disfrazándose de palomas de la paz.

Irak y la ONU
En España
0
comentarios
Servicios
- Radarbot
- Curso
- Inversión
- Securitas
- Buena Vida
- Reloj Durcal