Los editoriales de prensa de este lunes apenas ofrecen alguna coincidencia en cuanto a los asuntos comentados. Vamos a optar por comentar el editorial que ABC dedica a la Constitución europea y a las reunión de este fin de semana entre Chirac, Schröder y Blair, y este último con Aznar.
El comentario de ABC contrasta de manera positiva con los que el domingo le dedicaban El Mundo, El País y La Razón al futuro reparto de poder en el seno de la UE y a la política europea en Irak. Mientras que estos últimos diarios —quizá con la excepción de La Razón— presentaban a un Blair entregado a los intereses del eje-franco alemán, ABC no sólo no suscribe esta lectura, sino que respalda claramente la línea de enfrentamiento de Aznar contra París y Berlín.
ABC se centra en la cuestión de la Constitución y en el reparto de poder en el seno de la UE. Este diario recuerda que “el próximo 4 de octubre, los gobernantes de los 25 países de la Unión ampliada iniciarán solemnemente la recta final negociadora, con un texto sobre la mesa que es el resultado de la Convención Europea”. ABC señala que París y Berlín abogan por no reabrir las discusiones, para proteger la ventaja arrancada a última hora en el esbozo de reparto de poder en el seno de la futura Unión”. ABC señala que este esbozo “hace tabla rasa de los equilibrios de poder trazados en diciembre de 2000 en la cumbre de Niza. España y, a remolque de ella, Polonia obtuvieron una posición muy cercana a la de los grandes en términos de votos en el Consejo de la UE, 28 frente a 30, aunque pagaron un alto precio en escaños en el Parlamento Europeo. Nuestro país se aseguró, además, el derecho de veto de todas las decisiones que afectan a la política de Cohesión hasta 2013”.
ABC defiende la “necesidad de mantener esa posición, máxime cuando el Gobierno ha pujado por encaramar nuestro país al “club de los grandes”, con decicisiones tan sustantivas como la participación en la guerra de Irak pero también a través de su compromiso en las operaciones de paz en los Balcanes o la participación ejemplar en la Unión Económica y Monetaria”.
Tras insistir en que “España tiene un problema con la Constitución europea en gestación”, ABC indica que ese problema lo tienen tanto el Gobierno como la oposición, a poco que haga un análisis en términos de intereses de Estado y no un cálculo de rentabilidad electoral. ABC es optimista a la hora de introducir posibles cambios ya que “en su última reunión informal, 16 de los 25 ministros de Exteriores de la UE, además de la Comisión Europea, opinaron que el texto de la Convención debe ser retocado, cada uno con objetivos distintos. El de España no es, pues, el único problema en una negociación que deberá cerrarse con un acuerdo unánime”.
Como adelantábamos, el de ABC contrasta con los editoriales que ayer El País y El Mundo. Estos diarios venían a decir que Blair se pasaba al Eje franco-aleman en contraste con la actitud de Aznar. Respecto a la política exterior y de defensa de la UE, Blair sigue radicalmente en contra de las tesis franco –alemanas. Respecto a la nueva Constitución, es cierto que Blair ha ofrecido un buen clima de entendimiento a Chirac y Schröder, pero es el mismo que podría ofrecer a cualquier oferta que pudieran articular los 16 de los 25 países que claramente se oponen al proyecto de la Convención Europea, siempre y cuando dieran el mismo margen de influencia a Gran Bretaña.
Otro tanto podríamos decir al supuesto respaldo de Gran Bretaña a las modificaciones del Pacto de Estabilidad que reclaman Francia y Alemania. Esto para Londres es relativamente irrelevante puesto que Gran Bretaña no está integrada en el euro. Sin embargo a largo plazo, de cara a un futuro ingreso, los británicos serían los primeros interesados en que la moneda única se rigiera por la disciplina presupuestarias que ahora el eje franco-alemán quiere echar por tierra.
Lo que, desde luego, sí que es exigible al Gobierno de España y a la mayoría de los países que se oponen a la hegemonía francoalemana es que colaboren entre sí y ofrezcan una alternativa a la Vieja- Europa. En este sentido, hay que reconocer que, si bien París y Berlín son nocivos para el conjunto de la UE, no se les puede negar habilidad y energías para tratar de llevarse el gato al agua.
De la misma forma que Aznar tuvo la espléndida iniciativa de elaborar un consenso europeo contra las tesis franco-alemanas en Irak, algo parecido se debería hacer ahora frente al funcionamiento interno de la UE. Aunque El Mundo y El País consideraban este domingo que “el seguidismo de Bush nos ha reportado en nuestro entorno una pérdida evidente de peso e influencia”, España, por el contrario, tiene precisamente en este respaldo al vínculo trasatlántico una de sus principales bazas, no sólo para elaborar una alternativa de política de defensa sino también en el reparto de poder e influencia económica.
Hay que tener también presente que esa cuña y esa alternativa puede incluso encontrar aliados en la misma Alemania. A diferencia de Francia, allí la oposición se ha manifestado abiertamente en contra de su Gobierno en política de Defensa y es mucho más partidaria de las reformas económicas que de acudir a la indisciplina presupuestaria. La monumental derrota de los socialdemócratas en Babiera es también una baza para forjar esa alternativa a esa decadente Europa de Chirac y Schröder. Pero, desde luego, hay que ponerse manos a la obra ...

Hay que articular el "no" al eje franco-alemán
En España
0
comentarios
Servicios
- Radarbot
- Curso
- Inversión
- Securitas
- Buena Vida
- Reloj Durcal