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El éxito europeo de EEUU en Irán

El anuncio iraní de que suspenderá su programa de enriquecimiento de uranio, necesario para fabricar armas atómicas, es el asunto que más editoriales concita en la prensa de este miércoles. Todos los diarios que dedican su atención a esta positiva decisión —anunciada por el Gobierno de Teherán tras la reunión con los ministros de Exteriores de Francia, Gran Bretaña y Alemania— elogian el papel desempeñado por los europeos, al tiempo que reprochan —de forma más o menos velada— la actuación de los EE UU.
 
Así, el editorial de La Razón —“Gestión europea en Irán”— considera “un acierto la intervención de los pesos pesados de la Unión Europea en una mediación que de tener éxito, aleja los fantasmas de otro episodio de “política de defensa preventiva” en la zona del Medio Oriente.
 
El Mundo también destaca el papel de los europeos y celebra la noticia con una velada puya al Gobierno estadounidense, señalando que “el acuerdo alcanzado ayer da fe de la eficacia de la política de contención y disuasión como método para resolver conflictos en el ámbito internacional”. Este diario, por cierto, ilustra la segunda entrega del artículo de Arthur Schilder con una foto de Bush disfrazado de Hitler en la que se lee ¡Vuelve... the great dictator!.
 
La más explicita arremetida contra la política estadounidense la encontramos, sin embargo, en el editorial de El País: “El hecho de que Irán haya anunciado el cambio en una entrevista del presidente Jatamí con los ministros de Exteriores de Reino Unido, Francia y Alemania revela inequívocamente una opción. Los tres pesos pesados europeos, que plantearon la visita en la reciente cumbre de Bruselas, han viajado a Teherán cuando el Gobierno iraní había allanado definitivamente el camino. El mensaje es obvio: la tradicional política de persuasión europea en este tema es más útil que la demonización de la república islámica y el aislamiento preconizados reiteradamente por Bush”.
 
Hay que destacar en su favor, no obstante, que los tres diarios celebran esta decisión con la necesaria cautela, sin lanzar las campanas al vuelo y reclamando al régimen iraní, no una interrupción de sus programas de enriquecimiento de uranio, sino un “punto y final”. En este sentido, los tres diarios vienen a señalar, en palabras de El País, que “pronto se sabrá si es definitivo o está dictado por la urgencia de ganar tiempo ante la aplastante presión internacional”.
 
Lo que queremos, sin embargo, reprochar a estos tres diarios, es que utilicen esta decisión para hacer injustos y mezquinos reproches a la política estadounidense, cuando, en el fondo, es la responsable de este cambio de actitud de Teherán, por mucho que el régimen iraní lo haya escenificado tras la visita de los ministros europeos. Si ahora Teherán pone sus barbas a remojar es porque previamente se las ha visto pelar a Bagdad con tijeras estadounidenses. A diferencia de lo que da a entender El Mundo, si la disuasión ha sido efectiva en Irán, es porque EE UU ha demostrado en Irak que no iba de farol. Fue el Gobierno de Bush el primero en esperar que la intervención aliada en Irak tuviera efectos balsámicos en los vecinos. Fue EE UU el primer país en denunciar el problema de los programas de armas de destrucción masiva a cargo de regímenes fundamentalistas, en contraste con la pasiva inconsciencia de los europeos, sobretodo la de franceses y alemanes. Ha sido Bush —a diferencia de lo que sostiene El País — el promotor y artífice de la “aplastante presión internacional” que ahora se ejerce contra Teherán, fue él el que pidió a la Comunidad internacional que “se uniera para dejar muy claro a Irán que no toleraremos la construcción de un arma nuclear".
 
Pero aquí está el antiamericanismo de siempre, a derecha e izquierda, reprochando al gobierno estadounidense que “demonize” la liberticida teocracia iraní. Y es que para estos medios de comunicación el único que merece ser descrito con rabos y cuernos es George W. Bush.

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