Menú
HABANA BLUES DE BENITO ZAMBRANO

Ideología soft

El aclamado director de Solas, Benito Zambrano, se ha hecho rogar para darnos su segundo largometraje, Habana blues. El acierto de su opera prima fue introducir en el cine español un tipo de películas sociales sin tics ideológicos. El mérito era mayor si tenemos en cuenta que la extracción de Zambrano es claramente izquierdista y utopista. El reto se tornaba casi imposible cuando decidió hacer una película en Cuba. ¿Iba a ser el cineasta capaz de aproximarse a la realidad de la Isla sin caer en la tentación de hacer cine político? Ahora podemos ver el resultado, y comprobamos que casi lo consigue.

El aclamado director de Solas, Benito Zambrano, se ha hecho rogar para darnos su segundo largometraje, Habana blues. El acierto de su opera prima fue introducir en el cine español un tipo de películas sociales sin tics ideológicos. El mérito era mayor si tenemos en cuenta que la extracción de Zambrano es claramente izquierdista y utopista. El reto se tornaba casi imposible cuando decidió hacer una película en Cuba. ¿Iba a ser el cineasta capaz de aproximarse a la realidad de la Isla sin caer en la tentación de hacer cine político? Ahora podemos ver el resultado, y comprobamos que casi lo consigue.
Fotograma de la película Habana Blues de Benito Zambrano
Ruy y Tito son unos rockeros habaneros. Llevan años deseando llegar a ser alguien en la música cubana. Para ello han decido jugarse todo para ofrecer un concierto en un teatro en desuso. Pero hete aquí que llegan unos españoles cazatalentos, representantes de una discográfica multinacional, y les ofrecen dar el salto a una carrera internacional. Pero hay que pagar un precio: suspender el concierto y no volver a la Cuba de Castro; es decir, venderse como músicos escapados del castrismo. Aunque ellos “pasan” de la política, no les gusta verse utilizados. Y la oferta es única. Ruy y Tito quieren salir de Cuba y ser famosos, pero ¿a cualquier precio?
 
Esta peripecia es casi anecdótica en el contexto del drama humano que vive cada uno, drama en el que Zambrano se mueve como pez en el agua –como demostró en Solas-. Ruy sufre con dolor el proceso de separación de la madre de sus dos hijos, Caridad, una joven luchadora que quiere irse a Miami, donde su madre sobrevive con dificultad. Tito también quiere irse, pero tendría que dejar sola a su abuela, una mujer de carácter que canta como los ángeles.
 
El resultado es una película muy sincera, que habla de la lucha por la felicidad, de la inutilidad de las recetas, y de las dificultades para ser hombres dignos. No hay maniqueísmo, aunque sí un cierto desequilibrio entre el trato duro que Zambrano da a los usos capitalistas y su silencio sobre la represión comunista. Pero es un desequilibrio soft, nada estridente ni sectario. Se echa de menos, eso sí, a la Cuba religiosa, que no se nos muestra, y sobra una concesión comercial de sexo hiper-explícito. En definitiva, sin ser una película redonda, es más que notable, rodada con muchísimo talento, con una dirección de actores prodigiosa y un apabullante tratamiento musical. Zambrano habla desde lo humano, y por eso la opción ideológica se queda sin fuerza. Si el cineasta andaluz hubiera rodado Mar adentro, probablemente nos hubiera dado una película llena de interés.
0
comentarios