Benedicto XVI recuerda a quienes pasarán la Navidad en guerra o en la pobreza
Benedicto XVI recordó la pasada semana durante el rezo mariano del Ángelus a las personas que vivirán la Navidad entre el fuego cruzado de la guerra o en condiciones de soledad y pobreza. Dios que se hace hombre en Cristo para salvarnos, aclaró, "es un anuncio profético destinado a toda la humanidad, en particular, a los más pobres, en este caso, a los pobres en alegría".
El Papa mencionó en particular a "nuestros hermanos y hermanas que, especialmente, en Oriente Medio, en algunas zonas de África y en otras partes del mundo viven el drama de la guerra". "¿Qué alegría pueden vivir? ¿Cómo será su Navidad?", se preguntó. "Pensemos en tantos enfermos y personas solas que, además de experimentar sufrimientos físicos, sufren en el espíritu, pues con frecuencia se sienten abandonados: ¿cómo compartir con ellos la alegría sin faltarles al respeto por su sufrimiento?", siguió interrogándose.
Pero el Papa invitó a pensar también "en aquellos, en especial en los jóvenes, que han perdido el sentido de la auténtica alegría, y que la buscan en vano allí donde es imposible encontrarla: en la carrera exasperada por la autoafirmación y el éxito, en las falsas diversiones, en el consumismo, en los momentos de embriaguez, en los paraísos artificiales de la droga y de cualquier otra forma de alineación". "La invitación a la alegría no es un mensaje alienante, ni un paliativo estéril, sino más bien una profecía de salvación, un llamamiento a un rescate que parte de la renovación interior", aclaró el Pontífice.
Benedicto XVI dirigió un discurso el pasado 9 de diciembre al 56 Congreso Nacional de la Unión de Juristas Católicos Italianos, dedicado al tema "La laicidad y las laicidades". En sus palabras, el Papa afirmó que el término "laicidad" entraña "una visión en la que no hay lugar para Dios" y destaca que "parece haberse convertido en el emblema fundamental de la posmodernidad, en especial de la democracia moderna".
El Pontífice exhortó a todos los creyentes a "contribuir a elaborar un concepto de laicidad que reconozca a Dios y a su ley moral, a Cristo y a su Iglesia, el lugar que les corresponde en la vida humana, individual y social, y que, por otra, afirme y respete la legítima autonomía de las realidades terrenas" entendiendo con esta expresión que "las cosas creadas y las sociedades mismas gozan de leyes y valores propios que el hombre ha de descubrir, aplicar y ordenar paulatinamente".
Esta "sana laicidad" también implica que "el Estado no considere la religión como un simple sentimiento individual" sino que ha de reconocerse "como presencia comunitaria pública". Benedicto XVI añadió que "no es signo de sana laicidad negar a la comunidad cristiana y a quienes la representan legítimamente, el derecho de pronunciarse sobre los problemas morales que hoy interpelan la conciencia de todos los seres humanos, en particular de los legisladores y de los juristas". Esto no trata de una injerencia de la Iglesia en la actividad del Estado, "sino de la afirmación y la defensa de los grandes valores que dan sentido a la vida de la persona y salvaguardan su dignidad". "Estos valores, antes de ser cristianos, son humanos; por eso ante ellos no puede quedar indiferente y silenciosa la Iglesia, que tiene el deber de proclamar con firmeza la verdad sobre el hombre y sobre su destino", concluyó el obispo de Roma.
El Papa beatifica a 69 mártires de la Guerra Civil española
Benedicto XVI ha autorizado la promulgación de los decretos que reconocen el martirio de 69 mártires de la persecución religiosa en España, entre los que figuran 46 hermanos maristas, 14 sacerdotes dominicos, 4 hermanos de las Escuelas Cristianas y 3 religiosas de las Hijas del Santísimo e Inmaculado Corazón de María, asesinados en 1936. A este grupo de religiosos se unen un sacerdote diocesano, asesinado también en 1936, y un sacerdote carmelita, martirizado dos años antes en la persecución religiosa de 1934.
El Papa, durante una audiencia privada concedida la pasada semana al cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, autorizó el decreto que permite llevar a cabo las ceremonias de beatificación. Juan Pablo II las celebraba en el Vaticano, pero Benedicto XVI ha devuelto a las diócesis de origen la causa puesto que la beatificación propone el culto local.
Los procesos de beatificación normales requieren un milagro, que no es necesario en los casos de martirio. Se requiere un milagro, en cambio, para pasar posteriormente a la canonización. Con los nuevos decretos aprobados, el número de mártires de la persecución religiosa española desde 1934 a 1939 asciende a 548 beatos y 11 santos ya canonizados.
Entre los decretos de martirio aprobados se incluyen cuatro casos de Brasil, entre los que figura el sacerdote español Manuel Gómez González, nacido en 1877 en San José de Ribarteme y martirizado en la selva brasileña de Feijao Miudo en 1924.
Gregorio Martínez Sacristán, nuevo obispo de Zamora
El pasado viernes, 15 de diciembre, la Santa Sede hizo público que el Papa Benedicto XVI ha nombrado Obispo de Zamora al sacerdote Gregorio Martínez Sacristán, en la actualidad delegado diocesano de Catequesis de la Archidiócesis de Madrid.
El obispo electo de Zamora mostró sus primeras impresiones tras conocer la noticia de su nombramiento, comentando en primer lugar que se pone "en manos de Dios". Asimismo, afirmó lo que debe a la Iglesia en Madrid: "Soy lo que soy por la gracia de Dios que me ha venido por esta Iglesia en Madrid". Sobre su nuevo destino reconoció que conoce físicamente muy poco de la diócesis castellana, aunque está seguro de que enseguida podrá conocer "sus buenas gentes, su historia, su fe, su vida". El nuevo obispo confesó que cuando conoció su nombramiento sintió una gran turbación, y paz: "Sólo la Iglesia hace lo que ha hecho conmigo viniendo de la nada", dijo.
Momentos antes, el arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco, destacó el servicio y fidelidad de Gregorio Martínez Sacristán a la Iglesia y su alegría porque la Iglesia en Madrid pueda ofrecer un obispo, en especial para la Iglesia de Zamora, de la que ha valorado que está muy enraizada en la historia de España desde el punto de vista religioso y eclesial.
"Hacedme el regalo de vuestra oración continua e intensa por este humilde servidor del Señor", pidió Martínez Sacristán en su primer saludo a los zamoranos. Asimismo, deseaba a la Iglesia local que ahora se le encomienda "mientras llega el momento de podernos conocer y caminar juntos por esas benditas tierras del pan y del vino", que "preparéis con intensidad los caminos del Señor que viene a salvarnos; y que Él os conceda una santa y gozosa celebración del misterio de su nacimiento".
Monseñor Del Río destaca el "vaciamiento" del contenido religioso en la Fiesta de la Navidad
El Obispo de Jerez de la Frontera, Monseñor Juan del Río, en el contexto de las cercana celebración de la Natividad del Señor, denuncia en un artículo llamado "Disfrazar la Navidad" el "vaciamiento" del contenido religioso en numerosos signos, incluso dentro de la comunidad cristiana, y lamenta que el espíritu de lo "políticamente correcto" haya llevado a "reconvertirlo, disfrazarlo, maquillarlo para que parezca y no sea".
Asimismo, el obispo destaca que sean, precisamente, "algunos agnósticos y ateos que desde una posición laicista suelen hablar mucho de la tolerancia hacia sus posturas y las de otras religiones", quienes auspicien el ocultamiento religioso de la Navidad y no utilicen la tolerancia que predican hacia "la sensibilidad cristiana y católica de estos días". Sin embargo, Monseñor Del Río llama la atención sobre la paradoja que significa que no interese a los laicistas "que desaparezcan las fiestas navideñas, ya que con ellas vienen las vacaciones de invierno, aumenta el consumo y se benefician los pequeños y grandes almacenes", pero sobre todo, se comparte el "espíritu de Navidad, que sirve para justificarse con la solidaridad y para guardar las apariencias familiares".
Por otro lado, este "vaciamiento", señala el prelado, se constata en muchos signos, como en las "postales de felicitación de instituciones públicas donde hay una ocultación a cualquier referencia cristiana" y "los alumbrados navideños donde se da luz a unas fiestas vaciadas de su contenido originario". "En esta secularización en la que se ve inmersa las fiestas de la Natividad del Señor, no está exenta la misma comunidad cristiana, que en gran medida ha perdido la sensibilidad de la sorpresa del misterio del Dios que sale al encuentro del hombre", explica en el texto. Como muestra de ello, en algunas parroquias se ha suprimido la Misa de Gallo "en pos de una misa vespertina con carácter festivo que resulta más cómoda para los tiempos en que vivimos". Sin embargo, "lo auténtico y hermoso, es que en medio de la noche la buena noticia del nacimiento de Jesús llegó a unos pastores que cuidaban sus rebaños", concluye.
El Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española se pronuncia sobre las asignaturas de Religión y Educación para la Ciudadanía
El Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (CEE) publicó una nota sobre la nueva materia que impone la LOE de "Educación para la Ciudadanía" y cómo queda reducida en la nueva normativa la asignatura de Religión.
En la nota, los obispos aclaran que "no se oponen a una educación para la convivencia que no suponga una formación moral de las conciencias de los alumnos impuesta a todos por los poderes públicos como asignatura obligatoria", pero advierten que "se confirma que esta articulación concreta de la 'Educación para la Ciudadanía' comporta el riesgo de una inaceptable intromisión del Estado en la educación moral de los alumnos, cuya responsabilidad primera corresponde a la familia y a la escuela".
El Consejo de Ministros aprobó hace unos días el Real Decreto de Enseñanzas mínimas en la LOE para Educación Primaria y presentó el borrador para Bachillerato. En los textos, se concibe la asignatura de Religión como una materia optativa. Quienes no la cursen tendrán "atención educativa" que decidirá el propio centro donde estén matriculados. Para el Episcopado, "elegir la educación religiosa y moral que desean los padres para sus hijos es un derecho constitucionalmente reconocido que, además, el Estado se ha obligado a tutelar en virtud de sus Acuerdos con la Santa Sede".
Monseñor Fernando Sebastián asegura que "la Ley de Memoria Histórica no traerá ningún bien"
Tras la aprobación el pasado 14 de diciembre de la Ley de Memoria Histórica en el Pleno del Congreso de los Diputados, el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Monseñor Fernando Sebastián, afirmó que "no va a traer ningún bien el volver otra vez a asignar y repartir culpabilidades".
Monseñor Sebastián aseguró no entender "cómo el recuerdo de la historia puede ser objeto de una ley, a no ser que haya una intención política de configurar la historia a medida". También señaló tener "cierto temor" a que "se oculte una tergiversación y que se empuje a la sociedad española a acercar y remover de nuevo acontecimientos acerca de los cuales ya hubo una reconciliación". "No va a traer ningún bien el volver otra vez a asignar y repartir culpabilidades", insistió.
Según expuso Monseñor Sebastián, "los españoles, en 1978, decidimos hacer una reconciliación, pasar página a todos los acontecimientos de la Guerra Civil y comenzar a vivir de nuevo democrática y pacíficamente sobre la base de la reconciliación política y moral". El prelado deseó "de todo corazón" que lo que significaron aquellos años o aquellos meses en la historia de España "no quede ahora perturbado por este proyecto".