BAUTISMO LAICO
Zerolo y la religión civil
El vate Zerolo cogió el hisopo, lo metió en el acetre e, inmediatamente, comenzó a asperjar a su congregación. "In nomine Zapatero, pater noster...". Con todo el respeto que se merecen los participantes, contrayentes, consagrantes, confesantes y convenientes, especialmente el pequeño elegido por los dioses del imperio Armani para inaugurar el libro de la apostasía ciudadana del bautismo laico, confieso públicamente que, pese a las risas y sonrisas sustitutivas de la gracia de Dios, efecto de los efluvios secularizadores, el laicismo trascendente y trascendido es aburrido, repetitivo y escasamente original.