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Rajoy y Rivera, originales y fotocopias

Tanto al PP como al PSOE les molesta el político advenedizo, que crece en las encuestas y tendrá voz y voto a partir del 20 de diciembre

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Empieza a tener gracia la campaña electoral y hay que aprovecharlo por si toca llorar antes de que caiga El Gordo, que siempre cae aunque no sea a gusto de todos.

En Tenerife, Mariano Rajoy criticó a aquellos candidatos que "en un cuarto de hora quieren ser presidente del Gobierno". No como él que, según sus propias palabras, "empezó pegando carteles hace muchísimos años, después de las doce de la noche, porque antes estaba opositando". Supongo que Federico Jiménez Losantos no ha convencido a nadie del equipo de campaña del PP para que Rajoy pronunciara tan autobiográfica frase pero el caso es que una de las sorpresas del libro Los años perdidos de Mariano Rajoy es, precisamente, el viaje que hace Federico al año 1987, cuando el hoy presidente del Gobierno anunció que se retiraba de la política. Casi tres décadas han transcurrido desde que el opositor pegacarteles, ya entonces registrador y pluriempleado público, incumpliera su primera promesa conocida. No desvelo nada más de este manual para entender a Rajoy que ha de leerse al ritmo que cada uno elija pero en orden. Sólo así se obtiene primero el retrato original del personaje –las causas– y después su evolución política plasmada en artículos periodísticos ordenados en drama ascendente, o sea cronológicamente, hasta el día en que convocó las navideñas elecciones. Casi todo en Rajoy se explica por sí mismo, por Mariano Rajoy, por su concepto elitista del poder político, no ya de casta sino de estirpe. Sólo esa condición, inasequible al resto de ciudadanos, permite cultivar una idea y su contraria sin necesidad de examen de conciencia y sin mediar explicación alguna.

Con tal privilegio medieval, el presidente candidato a reválida dijo también este jueves que el PP "es un partido, una organización que nació de la base y no apareció en un plató de televisión". Poco después, y tras un Consejo de Ministros exprés, se encerró a grabar su teatrillo electoral con María Teresa Campos. Ahí es donde se gana, con Bertín y con la Campos, –grandes profesionales ambos, sin duda– a los que los urdidores de campañas ven como tierra fecunda en época de pertinaz sequía de votos.

Sin salir de las islas, el candidato pasó de Tenerife a Las Palmas y sentenció: "Sería un error apostar por la nada". Trató de explicarse: "Oyendo a algunos, yo me admiro. No sé si son ellos los que están en otra onda o soy yo o somos todos o no es ninguno". La nada hecha frase y la frase hecha bumerán. "Sería un error apostar por la nada".

Al hacer parada y fonda electoral en las Canarias, tuvo que aparecer José Manuel Soria como anfitrión del presidente. Y como siempre se les deja cuota de aplauso –cuando lo que se juegan son las municipales o autonómicas, los candidatos prefieren que el presidente se quede en casa– el líder del PP insular hizo el anuncio de El Almendro y, según la crónica de Pablo Montesinos, pidió al votante tradicional del PP que vuelva a casa: "Aquí no hay fotocopias, hay que votar al original, hay que votar a Mariano". Que Soria tenga que sacar el detector de billetes falsos no ha debido sentar bien en Génova. Se supone que se referirá a Ciudadanos –prohibido nombrarlos hasta que sea necesario–, que son "la nada" junto a Podemos, los radicales libres que producen la oxidación del bipartidismo. ¿Considera Soria a Rivera una fotocopia de Rajoy? Ese mal se cura con un viaje a Cataluña, donde el partido de "el original" ha sido barrido por "la fotocopia", no por imitarlo sino por ocupar su vacío. No, a estas alturas, pocos se tragan el timo de la estampita delante de una urna.

Pero Soria zanjó su charla sobre denominaciones de origen con el mismo espíritu de mayorazgos con el que Rajoy forjó su carrera: "Un partido y un Gobierno no se improvisan, los partidos no se inventan aunque a veces nos llevemos berrinches (…) Esto no es un laboratorio, aquí pueden salir a hablar 5.000 en un minuto". Y pueden salir, pero del partido, otros tantos en un congreso.

"¡Arriba España!", le dijo Soria a María San Gil por SMS –medio por el que el PP dice las verdades que luego niega– por su aportación a la ponencia política en el Congreso de Valencia, aquel que carcomió los cimientos del partido "original". Fue en mayo de 2008, tras la segunda derrota de Mariano Rajoy en unas elecciones generales. Acompañaban a la política vasca en la redacción del texto el propio José Manuel Soria y Alicia Sánchez Camacho. El viraje que el PP pergeñaba ante el nacionalismo convirtió aquella ponencia en algo imposible de suscribir para quien había visto asesinar a Gregorio Ordóñez. Entre los mensajitos de Soria y las "correcciones" de Lassalle se consiguió que una "original" saliera de Valencia y del partido, poco después de que el propio presidente se proclamara único candidato y minutos antes de que abriera la famosa puerta por la que habrían de salir escopetados liberales y conservadores.

Rivera no es, ni mucho menos, la fotocopia de Rajoy. Pero si Soria pide que se vote al original tendrán que rebobinar demasiado la cinta e intentar reconocerse o leerse Los años perdidos... No hay fotocopias, hay caricaturas. Y no están fuera.

Otra cosa es que a la estirpe –tanto del PP como del PSOE– le moleste el político advenedizo que crece en las encuestas, le gana elecciones regionales y, pase lo que pase, tendrá voz y voto a partir del 20 de diciembre. Curioso. Se pasan media vida elogiando a los jóvenes, a los emprendedores, a los que aceptan retos por difíciles que parezcan para luego abogar por una especie de gerontocracia y esgrimir la juventud como defecto. Las fotocopias deben estar varios años en cultivo, allá en las nuevas generaciones, madurando o fermentando, hasta conseguir que el Congreso sea, etimológicamente, el Senado.

En cuanto a Pedro Sánchez, valga un párrafo proporcional a su importancia. Él mismo ha puesto el listón: Si no gana las elecciones "será un fracaso" ergo… ¿Dimitirá? ¿O será su primera promesa incumplida como perdedor? ¿Es Podemos su fotocopia o Susana Díaz el original? Menuda semana se asoma.

PS: El arranque de este artículo choca con la dramática actualidad conocida después de escribirlo. Descansen en paz los policías españoles asesinados en Kabul por defender nuestra Embajada, por defendernos siempre. Para ellos y sus familias, nuestro respeto, admiración y agradecimiento

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