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María y la libertad

Esta mujer, que es un modelo de coraje, ha sufrido los balazos de los mamporreros chavistas, sólo por atreverse a defender la libertad y la propiedad de los venezolanos frente al atropello constante y arbitrario del régimen de Hugo Chávez.

Juan Morote
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Siempre recordaré a María Corina Machado pidiéndole a un esbirro de Chávez, al ministro Giordani, que le mirase a la cara durante la intervención de ésta en la Asamblea Nacional. O la valentía con la que abordó el debate sobre la Ley de Regularización y Control de Arrendamientos, y la defensa que, con ocasión del mismo, hizo de la propiedad privada como base de la recuperación económica de Venezuela. También fue memorable su arrojo al denunciar el intento de aprobación de una ley mordaza so capa de Ley sobre agresiones a instituciones del Estado. Si es una verdad evidente, como dice Carlos Alberto Montaner en su Viaje al corazón de Cuba, que la democracia en los años cincuenta no parecía pensada para los pueblos latinoamericanos, no es menos cierto que siguen sin soplar vientos de libertad seis décadas después. Si bien ahora, como entonces, encontramos auténticos referentes morales en la defensa de la libertad.

Los desafíos a los dictadores rara vez salen gratis. María Corina ha sufrido una balacera o un baleo, como dicen en Venezuela, contra su autobús de campaña electoral. Esta mujer, que es un modelo de coraje, ha sufrido los balazos de los mamporreros chavistas, sólo por atreverse a defender la libertad y la propiedad de los venezolanos frente al atropello constante y arbitrario del régimen de Hugo Chávez. De aquellos a quienes la propia Maria Corina denominó como mafia roja. María simboliza la esperanza de los ciudadanos que desde Maracaibo a la desembocadura del Orinoco aspiran a vivir en una Venezuela democrática y libre.

Así, el atentado contra María Corina lo es también contra todos los demócratas, contra los disidentes, los blogueros y contra todos aquellos que siempre preferimos la libertad a cualquier seguridad. El ataque se ha llevado a cabo de una manera cutre, como lo es casi todo en estos regímenes populistas. Dos individuos desde una motocicleta han acribillado su autobús y han herido a una de sus colaboradoras. Todos estos ataques no buscan sólo matar, sino también amedrentar y disuadir a todos aquellos que osen cuestionar el ejercicio del poder de Hugo Chávez. María Corina ha prometido volver al barrio donde tuvo lugar el ataque para probar que unos matones, amparados en la deliberada inoperancia de la policía del régimen, no van a poder acallar su grito de libertad. Ojalá este ataque parcialmente fallido contra lo que representa María Corina actúe a guisa de aldabonazo en las conciencias de los venezolanos, y en las próximas elecciones el voto valiente gane, a los malos y a los cobardes, la batalla por la libertad.

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