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Tendencia siniestra

Las últimas siete encuestas pronostican que PSOE y Vox ceden terreno y PP, Cs y Podemos suben ligeramente. Nos queda por ver el CIS y el sondeo de ABC.

Luis Herrero
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Sánchez, en un mitin en Toledo. | EFE

En esta última semana se han publicado, que yo haya visto, siete encuestas electorales. El promedio de las siete arroja este cuadro de situación: PSOE, 122 escaños. Uno menos que en el promedio de las encuestas de la semana anterior. PP, 85. Uno más. Ciudadanos, 55. Uno más. Podemos, 36. Dos más. Vox, 24. Dos menos.

Las conclusiones provisionales de este método de análisis tan poco científico —pero tan útil para no tocar de oído o para no confundir los deseos con la realidad— es que PSOE y Vox habían comenzado a ceder terreno y que PP, Ciudadanos y Podemos iban ligeramente hacia arriba.

Tomemos esa referencia como resumen de lo publicado y encaremos los pronósticos del capítulo siguiente. Esta semana conoceremos la macro encuesta del CIS y veremos con qué nos sorprende la factoría de efectos especiales que pastorea el pirotécnico Tezanos. Hasta entonces, la referencia demoscópica más interesante será la que Gad 3 —Narciso Michavila— acaba de sacar del horno para el diario ABC.

Michavila confirma las tendencias de los tres partidos de la cola —Ciudadanos y Podemos al alza y Vox a la baja—, pero invierte las que afectan a los dos que van en cabeza. El PP baja un punto respecto a los datos del mes anterior (del 21,9 pasa al 20,9) y eso le supone una pérdida de cuatro escaños. Los 92 del mes pasado se convierten ahora en 88. El PSOE, por el contrario, optimiza extraordinariamente una leve subida porcentual de solo dos décimas (ahora está en el 31,1 y antes estaba en el 30,9) consiguiendo cinco escaños más. Ya acaricia los 140 cuando hace un mes tenía 133. Que una fluctuación de dos décimas acarree una remesa de 5 escaños da una idea bastante aproximada de lo mucho que beneficia la ley d’hont al partido más votado.

Si Gad 3 no la pifia a lo grande, la respuesta a la pregunta "quién ganará las elecciones" no encierra ningún misterio. Sánchez le saca diez puntos de diferencia a Pablo Casado, que va segundo, y el PSOE obtendrá 50 escaños más que el PP. Son márgenes tan abismales que no dejan margen para el milagro. Si éste se produjera encabezaré personalmente una gran campaña para que todos los sociólogos políticos de este país, con Michavila a la cabeza, vayan en fila india al monasterio más lóbrego del desierto carmelita más alejado de España a expiar su impericia durante el resto de sus días. No hay ninguna encuesta electoral, absolutamente ninguna, que no pronostique que la victoria socialista se encuentra más allá del margen de error de la ciencia demoscópica.

Al parecer, la emoción de la noche electoral se va a centrar en la cosecha de votos que obtengan los tres partidos que han venido a agitar las aguas, hasta hace poco plácidas y fácilmente navegables, del bipartidismo clásico. En este sentido, Gad 3 confirma que se mantienen las tendencias señaladas por el promedio de las encuestas de la semana pasada. De marzo a abril, según las mediciones de Michavila, Ciudadanos sube casi dos puntos y 10 escaños. Y lo curioso —sorpresa, sorpresa— es que no crece a costa del PSOE, que sigue al alza, sino de PP y Vox. No me pregunten por qué. No se me ocurre ninguna explicación razonable. ¿Puede ser que haya empezado a calar la idea de que la única forma de evitar otro Frankenstein es que PSOE y Ciudadanos acaben entendiéndose y eso revitalice la utilidad de votar a Rivera?

La subida de Podemos es muy leve —dos décimas y dos escaños— pero su explicación periodística parece menos arcana. El regreso de Iglesias a la pista central del circo, después de su heroica baja de paternidad, y el enredo de la policía patriótica, que ha convertido a su partido en víctima de una persecución del Sistema, pueden justificar esos movimientos tan suaves en las constantes que miden su encefalograma electoral. Aun así, Podemos sigue por debajo de los 30 escaños. El pronóstico le adjudica 29.

Lo más sorprendente de la encuesta de Gad 3, sin embargo, es lo que dice de Vox. No es que el partido de Abascal haya tocado techo, es que pega un bajón de más de punto y medio respecto al mes de marzo y vuelve a cifras de un solo dígito. 9,8 %, 17 escaños. No tiene lógica. La tendría si el dato fuera acompañado de una subida del PP. En tal caso podría indicar que ha comenzado a funcionar el llamamiento al voto útil que Casado utiliza a diario como argumento principal de su campaña. Pero no es el caso. El PP también retrocede. ¿Debemos creer que hay votantes de Vox que mutan a Ciudadanos? Sería más fácil aceptar que los burros vuelan.

Al margen de las cuitas particulares en la cotización de cada partido la encuesta de Michavila arroja un dato especialmente inquietante. El bloque de la derecha ya solo le saca 3,4 puntos al de la izquierda. Hace dos meses eran 5, el mes pasado 4,3. Y en abril, uno menos: 45,6 frente a 42, 2. A medida que el margen se estrecha, la suma de escaños de la izquierda se acerca a la mayoría absoluta. La suma conjunta de PSOE y Podemos alcanza, en abril, la cifra de 167 escaños. Añádanse los 6 del PNV y uno más de Compromís y compruébese que el total, sin independentistas catalanes en el catálogo de sumandos, se eleva a 174. Si es verdad que las encuestas marcan tendencias, la de Michavila deja claro lo que nos aguarda dentro de tres semanas si las tripas siguen sobrepujando a la cabeza.

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