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Otro perro famoso

Macarena, la madre de Nicolás, consideraba que realmente con Max había llegado a su casa “el premio gordo”.

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La campaña publicitaria de este año en relación con el sorteo navideño de Lotería Nacional ha propiciado el nacimiento de una nueva estrella canina, el perro Max, un artista con facultades que incluyen el trabajo de "perro terapeuta".

Sus adiestradores lo rescataron de una protectora andaluza donde había dado con sus huesos, y también con sus muchos pelos, en forma de graciosísimo cachorro al que entonces se llamaba "Bolita". La familia que lo había tenido no había sabido calcular sus posibilidades de tener un perro en casa, pero al menos en lugar de abandonarlo lo llevaron a la citada protectora.

Nueva adopción y segunda oportunidad para el perrillo, en el que unos inteligentes profesionales del adiestramiento canino vieron excelentes aptitudes para alcanzar la condición de perro artista. No se trataba de un obediente aspirante a robot canino, sino de un cachorro muy activo, vivaz e inteligente.

En manos de sus adiestradores, la fotogenia del perrillo, especialmente su cara peluda y su maravillosa mirada, le destinaron en un primer momento a la publicidad y al cine, pero una circunstancia que vino a cruzarse en su camino le ha elevado a cotas mayores de protagonismo. Max, o Maximiliano, como fue "rebautizado" Bolita, se ha revelado también como un perro terapeuta de niños, y esto son ya palabras mayores.

Nicolás, un niño que había sido tratado de un tumor cerebeloso y se mantenía postrado e inconsciente sin otra facultad autónoma que la de respirar, tuvo la fortuna de ser vecino de la propietaria y adiestradora de Max, llamada Ainhoa Larregui; ella preparó un truco frecuente en el adiestramiento canino en positivo, consistente en untar una golosina en los dedos del pequeño inconsciente para provocar los cálidos lamidos del perro.

Y ocurrió el milagro: casi de forma inmediata a la estimulación de los lametones, el pequeño reaccionaba moviendo los brazos y comenzando a abrir los ojos; hoy, pasado el tiempo, la recuperación es portentosa, es verdad que gracias a las excelentes terapias médicas de que goza, pero al menos tres veces a la semana el perro y el niño necesitan verse para jugar y para disfrutar de sus respectivas caricias.

Coincidía este afortunado encuentro con el sorteo navideño de hace dos años, por lo que resulta especialmente adecuada la inclusión de Max en el anuncio del de este año, con actor calvo sustituido por bella extraterrestre y perro. Macarena, la madre de Nicolás, consideraba que realmente con Max había llegado a su casa "el premio gordo".

Es posible que no tenga todavía una explicación racional la relación causa-efecto del contacto, físico y emocional, entre animales domésticos y niños autistas o lesionados, pero los resultados que se vienen obteniendo en los últimos años son, cuando menos, sorprendentes.

La terapia por contacto físico entre animales y niños se ha basado sobre todo en caballos de reducida talla y carácter noble y tranquilo: cabalgar sobre una montura de estas características y sentir el calor de su grupa ha hecho comenzar a coordinar los movimientos de piernas y brazos a muchos niños y adolescentes con autismo por lesión encefálica, el perro es mucho más expresivo, de manera que su futuro como terapeuta humano es prometedor, también el gato, aunque probablemente en menor medida.

Sería injusto centrar todo el protagonismo de la curación de Nicolás en los estímulos de su amigo canino; hay que destacar el mérito del equipo médico de Blanca López Ibor, en la Clínica Montepríncipe. La doctora había asegurado a Macarena, madre del pequeño, que Nico volvería a andar y hasta a jugar al futbol, pero Max se constituyó en la "guinda de la tarta".

Max no es un perro terapeuta reconvertido en artista, sino todo lo contrario y esto lo aclaran con especial interés sus adiestradores; en cualquier caso su presencia en la campaña de promoción de la lotería le asegura un gran "salto a la fama" y a lo mejor consigue un sorprendente aumento en las ventas de décimos, todo puede esperarse de un perro inteligente.

Tengo que confesar que esta semana me disponía ya a escribir sobre la "guerra del carbón" y las conclusiones de la "Cumbre del Clima" de Bonn, pero la mirada de Max , reflejada en sus fotografías junto al niño en recuperación terapéutica, publicadas en "El Español", me ha ganado para la causa canina. Tiempo habrá para volver a la eterna polémica del presunto, sólo presunto, "Cambio Climático".

Miguel del Pino Luengo es biólogo y catedrático de Ciencias Naturales.

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