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El cabreo de Rajoy con Rubalcaba

En el PP aseguran que Rubalcaba no ha logrado mantener la presión interna, la de su propio partido, y ha terminado por tirarse a la piscina.

Pablo Montesinos
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Querida Ketty

Tal vez estemos ante el peor momento en la relación entre el presidente y el jefe de la oposición. Por distintos cauces, Mariano Rajoy ha querido transmitir al PSOE que la situación es tan delicada que debían de andar con pies de plomo a la hora de intentar rentabilizar electoralmente determinados asuntos. En especial, el caso Bárcenas. En un primer momento creyó que lo había conseguido, pero en el PP aseguran que Rubalcaba no ha logrado mantener la presión interna, la de su propio partido, y ha terminado por tirarse a la piscina.

"Mucho va a depender de la actitud que tenga el PSOE el devenir de los acontecimientos", se decía nada más estallar el escándalo entre los míos. Se enfatizaba, entonces en privado, que el sistema en su conjunto -desde la Jefatura del Estado a los partidos, pasando incluso por la Justicia- nunca ha atravesado momento más delicado, y que no era hora de "frivolizar" para intentar arañar un puñado de votos. Se puso encima de la mesa el tan traído pacto contra la corrupción para escenificar la posible unión de todos en aras de la transparencia.

Este mismo martes, el propio Rajoy hizo público el miedo latente de muchos en su gabinete. "En España hay dos grandes partidos que prácticamente se han turnado en la responsabilidad del gobierno" y, si es marco se corrompe, podrían producirse "derivas que no son deseables" de manos de "partidos estrafalarios", alertó. "Es todo muy injusto. Se nos tacha a todos los políticos de chorizos y corruptos", es ya el lamento de mesa camilla. Un mensaje que también se le transmitió a Rubalcaba, a fin de que no echara más leña al fuego.

Pero, tras algún titubeo, los tuyos fueron a machete, y el martes llegó la escenificación culmen: "Renuncie, es lo mejor para España", le dijo Rubalcaba a Rajoy en sesión plenaria, utilizando como percha los presuntos pagos en B en Génova. El presidente se revolvió en su asiento; de nada habían servido sus advertencias. Le calificó de "inconsciente" para arriba, aseguran.

Un ministro resume el sentir en Moncloa: "No tiene su casa en orden y se equivoca" porque "el boomerang le dará en la nuca, el PSOE está más pringado todavía". Más aún, entre los populares creen que se equivoca de estrategia porque "está quemando naves inútilmente". "Es un torpe", le llaman despectivamente.

"Torpe" ya que ni se va a marchar el presidente, ni tampoco va a forzar una crisis de Gobierno. "Sería no conocer a Rajoy. Con aguas bravas no se moverá", se dicen, seguros de que no hay movimiento de sables. Ana Mato aguanta y "es sujetada", recalcan.

Pero, volviendo al morrocotudo enfado de Rajoy con el jefe de los tuyos, tan sólo había que estar presente en la reunión del Grupo Popular, que se celebró a puerta cerrada el pasado miércoles, para darse cuenta de ello: "La actitud del PSOE es incomprensible, ¿qué va a hacer Rubalcaba hasta 2015?", se quejó.

Besos, Pablo.

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