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El despacho de la sexta planta

Para encontrar un momento previo a 2009 en el que Bárcenas no estuviera en la sexta planta de la sede nacional hay que trasladarse a 1987

Pablo Montesinos
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Querida Ketty:

Lo primero, pedirte disculpas. No volverá a pasar, más aún después de tu regañina de la semana pasada: "¿Cómo estás, querida mía?" Tú no sé, pero los tuyos auguro que encantados. Por una vez, no se habla de su crisis interna, sino la del PP. O, más bien, de una persona: Luis Bárcenas. Y vaya por delante que, por mucho que se tratara de negar en un primer momento, sí que ha sido, al menos durante muchos y largos años, un hombre del partido.

Tanto es así que para encontrar un momento previo a 2009 en el que Bárcenas no estuviera en la sexta planta de la sede nacional hay que trasladarse a 1987. Entonces, el hoy fallecido Fraga dejaba el partido y en la secretaría general se estrenaba Arturo García Tizón, hombre recto donde los haya. Él mismo cuenta que en la gerencia estaba el señor de los 22 millones en Suiza, pero que no era de su confianza y le echó. En su puesto situó a Juan Ávila, del que poco o nada sabrás porque su trayectoria duró poco. En 1989 regresa don Manuel y con él Naseiro -del que viene la primera gran corrupción del PP- y, en el pack, Bárcenas.

"Conmigo no hubo sobres", zanja García Tizón. Y antes, tampoco: "Estábamos más secos que la mojama". Todo empieza con Naseiro y, si se confirma, siguió con Bárcenas. Que a día de hoy las cuentas están auditadas y bien auditadas no debe quedarle duda a casi nadie. Todo está en el Tribunal de Cuentas. Pero ¿hasta 2009? Uno a uno, los miembros de la dirección nacional han dicho que "jamás" han recibido dinero en negro, pero existen dudas y enfado. Un combo explosivo.

Ya te podrás imaginar cómo ha ido la Intermunicipal: en los pasillos de la sonrisas forzadas y en el auditorio discursos sobre asuntos que apenas a nadie interesaban. Y, en privado, preocupación generalizada por la "debilidad" del sistema. "La gente está muy cabreada. Yo soy alcalde, y me cuentan todos los problemas que sufren. Y esto no hace más que ahondar la brecha entre el ciudadano y el político", fue una reflexión generalizada.

También, cómo no, se habló del "despacho", que no lo es, del susodicho en Génova13. Para zanjar, y que así se lo cuentes tú a los tuyos, se trata de una sala con varios armarios, y uno de ellos pone el nombre de "Luis". "Don Luis", si le preguntas a los trabajadores de la casa. Y allí mucha documentación, toda relativa al PP. "Si viene se le deja pasar, es que no es un delincuente", contestan. No hay más. Ni secretaria, ni coche, ni todas esas cosas que se han contado.

El lunes, Rajoy reúne al Comité Ejecutivo. Un miembro clave de la dirección del PP admite: "No nos podemos permitir estos casos. Bastante le pedimos a los ciudadanos. Hay que limpiar y barrer toda la porquería porque, en caso contrario, los ciudadanos se van a lanzar a las calles". Esperemos que sea así.

Muchos besos,

Pablo

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