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Podemos, cerca del 'sorpasso' al PSOE

El próximo objetivo morado será el millón de votantes de Izquierda Unida.

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De los análisis que he leído sobre las elecciones del 20 de diciembre, no he encontrado ninguno que se detuviese en la participación electoral; la mayoría prefería centrarse en las combinaciones en el Congreso.

Desde el momento en que se dieron a conocer los primeros datos, Pablo Iglesias ha sabido presentarse como ganador con sus mensajes y la ayuda de su nutrida Brunete Mediática. Muy pocos han caído en que, de esos 69 escaños de los que presume, 27 pertenecen a otros partidos o coaliciones, pero, pese a ello, sería absurdo regatearle una victoria que, para mí, por encima de la asignación de diputados, se resume en el aumento de participación que han conseguido los morados.

En las elecciones generales de 2011 votó casi el 69% del censo electoral; según el Ministerio del Interior, y antes de computar los votos del CERA, el 20 de diciembre la participación subió al 73,2%; más de cuatro puntos. Por otro lado, han disminuido el voto nulo (90.558 papeletas menos) y el voto en blanco (145.690 menos), cuando en 2011 sumaron más de 650.000.

Para unas elecciones que iban a romper con la vieja política y que mostrarían el enfado de los españoles con el régimen de la transición, un 73,2% es muy poco; las de 2015 fueron las séptimas elecciones generales con mayor participación, cinco puntos por debajo de las de 1977, cuando se eligieron las Cortes que redactaron la Constitución, o las de 1996, que ganó José María Aznar.

Galicia y Cataluña dejan de ser abstencionistas

Sin embargo, la participación ha subido de manera importante en grandes circunscripciones y de manera asombrosa en algunas medianas. En estos cuatro años, la abstención se ha reducido en Galicia (23 diputados) en 10,8 puntos; en Asturias (8), en 6,6; en Canarias (15), en 6, y en Cataluña (47), en 5,8. Ahí reside, en mi opinión, la clave para entender las seis docenas de diputados morados y, además, para prepararse para su arraigo.

Las provincias donde la participación ha disminuido han sido la excepción, como Murcia (10 diputados), donde ha bajado poco más de un punto. Aquí el PP tenía en la legislatura anterior 8 escaños y ha caído a 5, pero porque su voto ha pasado de un asombroso 64% a un 40,5, lo que le ha supuesto perder casi 180.000 papeletas. El PSOE no se ha beneficiado de esta caída, porque mantiene sus 2 diputados, con 7.000 votos menos, sino que lo han hecho Ciudadanos (128.000 votos y 2 escaños) y Podemos (110.000 y 1). En Alicante (12 diputados), la participación ha subido un punto y las menguas de PP (22 puntos menos y de 8 diputados a 4) y de PSOE (6 puntos menos y de 4 a 3) explican la irrupción de Podemos-Compromís (200.000 votos y 3 diputados) y de Ciudadanos (155.000 y 2).

Un partido para todas las clases y generaciones

Veamos las 25 provincias donde más ha subido la participación. En todas ellas, salvo tres, Podemos obtiene escaño; en total 45. Por el contrario, Ciudadanos, sólo reúne 22 diputados repartidos en 12 provincias, y la mitad de ellos en Madrid y Barcelona.

PROVINCIA

SUBIDA DE

PARTICIPACIÓN

ESCAÑOS DE PODEMOS

ESCAÑOS DE CIUDADANOS

ORENSE

15,1 puntos

1

0

PONTEVEDRA

10,5 puntos

2

0

LA CORUÑA

10,1 puntos

2

1

LUGO

9,0 puntos

1

0

LEÓN

7,2 puntos

1

1

STA. CRUZ

7,1 puntos

1

1

BARCELONA

6,9 puntos

9

4

ASTURIAS

6,6 puntos

2

1

SORIA

6,3 puntos

0

0

ZAMORA

6,1 puntos

0

0

BALEARES

5,3 puntos

2

1

NAVARRA

5,3 puntos

2

0

SALAMANCA

5,2 puntos

0

1

LAS PALMAS

5,1 puntos

2

1

GERONA

4,9 puntos

1

0

MÁLAGA

4,9 puntos

2

2

TARRAGONA

4,8 puntos

1

1

MADRID

4,5 puntos

8

7

BURGOS

4,6 puntos

1

0

CANTABRIA

4,5 puntos

1

1

GUIPÚZCOA

4,5 puntos

1

0

LÉRIDA

4,2 puntos

1

0

ÁLAVA

4 puntos

1

0

VIZCAYA

3,9 puntos

2

0

LA RIOJA

3,9 puntos

1

0

Semejantes aumentos de la participación, sumados a los votos de ciudadanos que suelen acudir a las urnas y en esta ocasión han abandonado al PSOE, al PSC, a IU o a Bildu/Amaiur en lugares como Galicia, Asturias, Cataluña, León o Málaga (en Madrid ha habido 200.000 votantes más respecto a 2011), indican que los morados se han convertido en un partido interclasista e intergeneracional y, además, regularmente distribuido por España (no tiene representación en una docena de provincias, de las que la más poblada es Jaén, con 5 diputados).

No sólo les votan en Cataluña, Navarra, Andalucía y las Castillas, o en provincias industriales y agrarias, populosas y despobladas, sino que lo hacen veinteañeros y jubilados (en Orense y León no hay tantos jóvenes), parados y funcionarios, amas de casa y perroflautas, autónomos y profesores.

Es decir, Podemos se ha convertido en un partido que está penetrando en todas las capas sociales y regiones. El PSOE, que en siete años ha perdido el 51% de los votos que obtuvo Zapatero en 2008 (de 11’3 millones a 5’5), no sólo no ha detenido su sangría, sino que comienza a sufrir el sorpasso. Éste ya se ha producido en Galicia, Madrid, Cataluña, Valencia, Navarra, Vascongadas y Asturias: los morados reúnen 46 diputados frente a 35 socialistas. El PSOE ha mantenido su primer puesto dentro de la izquierda española gracias a su victoria en Andalucía (22 escaños frente a 10 morados) y, en menor medida, en Extremadura (5 contra uno). ¿Por cuánto tiempo? El próximo objetivo morado será el millón de votantes de Izquierda Unida.

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