Una cosa es veranear y otra pedir un crédito exprés para llegar al apartamento que está encima del pub de ingleses beodos que está al lado del asadero de pollos que está en la misma manzana que la disco hortera que está a dos kilómetros de la playa más próxima y donde no cabe una ensaladilla rusa más. Esto no es veranear, es ser un auténtico español. Con un par.
Veranear, lo que se dice veranear, veranean los prebostes socialistas. Alfredo Pérez Rubalcaba y su amigo del alma Jaime Lisavetsky, por ejemplo, se escapan desde siempre a Asturias, en compañía de sus respectivas esposas. Una pandilla de químicos (todos lo son) huyendo del mundanal ruido de las chanclas, los politonos y los grifos de playa, para diluirse como eremitas inorgánicos entre bosques, prados y vacas indolentes.
Veraneo fetén, además, el de Felipe González y su mentor Carlos Slim, en Lanzarote. Las tiendas de Marbella tienen la paga extra de la familia real saudí, y las perfumerías de la calle comercial de Arrecife tenían, hasta el año pasado, a Sonsoles. Ahora que la presidencial familia se ha ido a Doñana, llega Slim a la Isla y todo es albricias.
Así titula, para abrir boca, el diario local La Provincia, este martes:
“Felipe González se trae de vacaciones a la Isla a Carlos Slim, el hombre más rico del planeta”.
Las reticencias del pequeño comercio a la libertad de horarios se han acabado. Con semejantes benefactores merodeando, la libertad es un esfuerzo razonable.
El mismo diario enfatiza el titulo de millonario mundial del magnate mexicano de las telecos, por si a alguien no le ha quedado claro:
“El magnate mexicano Carlos Slim, considerado desde hace meses la persona más rica del mundo incluso por delante de Bill Gates, se desplazó ayer hasta Lanzarote para pasar unos días de descanso con su amigo Felipe González, quien llegó a la Isla el pasado domingo en compañía de sus tres hijos y su mujer, Carmen Romero”.
Recuerdan, además, que María, la hija de Felipe, está casada con Eric Bergasa, un canario de solera socialista, cuyo padre, Óscar Bergasa, fue consejero de Economía y Hacienda en el primer gobierno autonómico presidido por Jerónimo Saavedra.
Las Familias González y Slim permanecerán en Lanzarote hasta el próximo 15 de agosto.
Y saltamos, de nuevo a Asturias, donde no sólo veranean socialistas con buen gusto (que también los hay). Hasta allí viaja casi cada año Rodrigo Rato, según recuerda El Confidencial.
Coincidiendo con el veraneo del gerente del FMI en la zona, se publica este martes en La Nueva España un comentario de Juan Velarde, quien cree que Rato puede acabar convirtiéndose en lo que Maura fue para la España de Alfonso XIII, aquél a quien siempre se llama para resolver los problemas. Otra cosa es que decida regresar a la primera línea de la política. Rato (opina el profesor Velarde) “sólo regresará a la política si se lo piden los que lo reclaman”.
Mientras deshoja la margarita, el ex vicepresidente descansa en Somió, la exquisita localidad, también conocida como “La Moraleja asturiana”, destino del veraneo de la jet más exclusiva del norte de España.
“Tenis, golf, hípica y buen yantar serán los lugares de encuentro de la flor y nata de los Rato’s boys”, anuncia la misma web.
Si la muerte a todos iguala, en el veraneo, afortunadamente, aún hay clases.
