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Un terrorista formado por el KGB

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Para los que seguimos la trayectoria del presidente palestino y premio Nobel de la Paz, Yaser Arafat, no fue ninguna sorpresa el artículo en The Wall Street Journal, titulado “Arafat, hombre del KGB”, firmado por el antiguo dirigente del espionaje rumano, Ion Mihai Pacepa. Explica que a lo largo de los años 60 y 70 se le veía a Arafat a menudo en Moscú en compañía de Jruchev o Breznev y también de los miembros de las juventudes comunistas que le galardonaban con un pañuelo rojo, proclamándole “joven comunista de honor”. Arafat les besaba y les respondía regalándoles “kefiah”. Al parecer, en aquel entonces ni se imaginaba que dentro de unos decenios podría besar y regalar los pañuelos palestinos a los líderes europeos. Lo que no se veía en aquel entonces en las pantallas de la televisión bolchevique eran los contactos de Arafat con sus maestros y jefes del KGB.

La publicación de Pacepa no deja dudas. El ex alto militar rumano llama a Arafat “terrorista profesional, adiestrado por el KGB, que a lo largo de varios decenios recibía armas y dinero” de este organismo. Y es que el mismo Pacepa fue designado por los rusos para que le entregara en los años 70 unos 200.000 dólares mensuales para cometer actos terroristas. Asimismo le suministraba armas, explosivos y equipamiento. Durante los encuentros personales con Pacepa en aquella época Arafat se atribuía con orgullo el invento de secuestrar aviones como forma de presión sobre la opinión pública internacional. Además, mostraba al espía rumano un mapa del mundo donde unas banderitas rojas marcaban los secuestros realizados por los terroristas palestinos.

Pero antes, a principios de los 60, Arafat recibió su preparación en la escuela especial de Inteligencia y Sabotaje del KGB, ubicada en el pueblo de Balashija, en las afueras de Moscú. Con el dinero soviético empezó a editar la revista Falastinuna (Nuestra Palestina). Fueron los dirigentes de los servicios secretos bolcheviques quienes le proclamaron "líder del pueblo palestino", asegura Pacepa. Fue nombrado presidente de la Organización para la Liberación de Palestina tras la guerra de los seis días. Su “padrino” formal fue Gamal Abdel Naser, condecorado con la estrella de oro de “Héroe de la Unión Soviética” por éste y otros servicios que prestó a los rusos. En febrero de 1972, el mismísimo Yuri Andropov, el entonces presidente del KGB y posteriormente jefe del Estado Soviético, trazó el plan de convertir a Arafat-terrorista en un “rais (presidente) reconocido universalmente, incluso por los americanos”.

El autor del artículo en The Wall Street Journal señala que recibió una carta del jefe del departamento de Espionaje Exterior soviético, general Alexander Sajarovski, en la que describía a Arafat como a un “gran fingidor y un maravilloso director de espectáculos, cuyo talante debemos aprovechar”. Los soviéticos pedían a los rumanos que ayudaran a Arafat para establecer las relaciones con Washington. En marzo de 1978 Arafat visitó la capital rumana para recibir las últimas instrucciones antes de viajar a Estados Unidos. Debía declarar públicamente su ruptura con el terrorismo y conformarse con la existencia de Israel. El dictador rumano, Ceaucescu, presentó a Arafat al presidente Carter en abril de 1978. El mandatario estadounidense quedó encantado y persuadido de que el líder palestino era capaz de convertir a su grupo terrorista “Al Fatah” en un partido político. La misión del KGB fue cumplida.

El viejo KGB ya no existe hace más de 10 años, pero una de sus “mejores” criaturas sigue actuando según las lecciones aprendidas en la escuela de Balashija y protegido esta vez por lo que se llama el mundo democrático.


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