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Zoé Valdés

'Santa Mama'

Los comunistas no son más que profanadores de la verdad, de la vida, de la paz y de la santidad en la tierra.

'Santa Mama' - Zoé Valdés
El Papa, con Yolanda Díaz. | EFE

A mí también, como a un amigo al que le he leído el comentario en Twitter, me ha extrañado que Yolanda Díaz llamara al Papa "Santo Padre", cuando, si siguiera estrictamente las instrucciones de su ministrE de Igualdad, Irene Montero, debiera denominarlo más bien "Santa Mama"; dado que (siempre cumpliendo órdenes), al hombre, al género masculino, habría que aniquilarlo. Y el Papa, hasta hoy, es hombre. Mañana pudiera ser transexual, porque con este papa nunca se sabe, pero hasta el instante en que escribo esta columna es hombre, macho, varón, masculino… Aparte de que la doctrina a la que representa reconoce los géneros; es más, los géneros bien marcados y diferenciados son esenciales en la doctrina moral de la iglesia.

Pues bien, aparte del excelso tratamiento de "Santo Padre" al Papa por la comunista Yolanda Díaz, nada más, ninguna otra información ha trascendido, porque, según ella, "por respeto" no revela conversaciones con Su Santidad.

Bien, el cuestionamiento sería si esta mujer estuvo allí en el Vaticano, o sea, si viajó a Roma en un avión del Estado español por temas privados o por razones políticas de Estado. Porque si ha sido por lo segundo, que es lo que todos suponemos y resulta evidente, Díaz debiera por obligación hacer público el sentido y contenido de esa entrevista con el Papa o Mama, puesto que son los ciudadanos españoles, a los que ella sirve y no al revés, los que han pagado con su trabajo (que ella no ha hecho en su vida) ese viaje gubernamental.

De modo que sí, por supuesto que estamos en el derecho de exigir que explique a qué fue al Vaticano. Que aclare, considerándola una visita gubernamental de cortesía a la más alta entidad religiosa del planeta (también la cortesía política posee intenciones), a qué ha ido a secretearse con el argentino Francisco Bergoglio, porque los españoles, por una razón de transparencia democrática, debemos conocer, estar al tanto de ese viaje costoso y misterioso. Misterioso no en el buen sentido de la significación cristiana de la hermosa palabra misterio.

Justo unas horas después de ese encuentro trascendental (para esta ministrE) con el cura de los pobres, que no significa en este caso lo mismo que el cura de los comunistas, ya que viendo las transformaciones físicas y de vestuario de esta madama podemos asimilar que ha dejado su mácula de comunista pogrepobre muy atrás y desde hace rato, se ha atrevido, cómo no, a echarle sus pullas, maldiciones y amenazas a un partido que representa a más de tres millones de españoles, a Vox, avisándole de que, en caso de que gobernara, los comunistas como ella le impedirían actuar como políticos sacando al pueblo a destrozar las calles y a toda España, si es que antes no la destrozan los mismos comunistas desde el Gobierno en funciones.

Esta iluminada de última hora por el máximo representante en la tierra del catolicismo, religión a la que los comunistas han perseguido hasta los más atroces de los crímenes, va, viene y hasta amenaza con la violencia en las calles y desde el poder que ostenta ahora, como la buena comunista que es; los comunistas no son más que profanadores de la verdad, de la vida, de la paz y de la santidad en la tierra. Sólo pido con todas mis fuerzas que Dios ponga su mano.

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