
El riego excesivo es uno de los errores más comunes al cuidar plantas en casa. Creer que mientras más agua reciba la planta mejor crecerá puede provocar encharcamientos que ponen en riesgo su supervivencia. Recuperarlas es posible si seguimos los pasos adecuados, aunque conviene recordar que no todas las especies soportan el exceso de agua y que la recuperación puede ser lenta.
Cuando las raíces permanecen en agua durante demasiado tiempo, las plantas no pueden absorber oxígeno ni realizar correctamente el intercambio de gases. Esto inicia un proceso de pudrición que muchas veces ocurre antes de que las hojas muestren síntomas visibles. Entre los signos más frecuentes de ahogamiento se encuentran:
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Ausencia de nuevos brotes
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Debilitamiento general de la planta
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Hojas marrones o amarillas, especialmente las inferiores
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Caída repentina de hojas y flores
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Hojas húmedas y poco firmes
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Estrechamiento de la base del tallo
Para distinguir entre exceso o déficit de agua, una técnica sencilla consiste en introducir un palo de madera de entre cinco y siete centímetros en el sustrato. Si la tierra húmeda se adhiere al palo, es probable que el riego haya sido excesivo.
5 pasos para revivir una planta con exceso de agua
1. Sacar la planta de su maceta y dejar secar
El primer paso consiste en retirar la planta con cuidado y eliminar el sustrato empapado que se adhiere a las raíces. Esto permite que la planta pueda respirar. Lo recomendable es dejarla secar entre 12 y 24 horas, evitando tiempos excesivos que puedan dañar las raíces.
2. Revisar el estado de las raíces
Observa las raíces antes de volver a plantar. Si están blancas, la planta está sana; si se ven negras o en proceso de pudrición, conviene podarlas. Si decides reutilizar la maceta, es fundamental desinfectarla con alcohol para eliminar posibles hongos.
3. Aplicar fungicida
Antes de trasplantar y mientras las raíces se secan, aplicar un fungicida ayuda a prevenir la aparición de hongos invisibles que podrían comprometer la recuperación de la planta.
4. Trasplantar con nuevo sustrato y buen drenaje
Sustituye el sustrato antiguo por uno más aireado y nutritivo, y coloca la planta en un contenedor con buen drenaje o poroso, como macetas de barro o fibrocemento. Esto favorecerá que el agua no se acumule y que las raíces puedan oxigenarse correctamente.
5. Regar solo cuando el sustrato esté seco
Con un sustrato nuevo y más permeable, es importante ajustar la frecuencia de riego. Observa la planta y espera a que la tierra esté completamente seca antes de volver a regar, prestando especial atención a macetas sin drenaje, que requieren cuidados adicionales.
Si la planta logra resistir el exceso de agua, siguiendo estos pasos tendrá mayores posibilidades de recuperarse y comenzar un nuevo ciclo de crecimiento fuerte y saludable. El proceso puede ser lento, pero con paciencia y cuidados adecuados, incluso un ejemplar gravemente afectado puede volver a florecer.

