
En invierno, la calefacción se convierte en uno de los capítulos que más eleva la factura energética. Por ello, muchas personas buscan métodos sencillos para mantener la casa a una temperatura agradable sin disparar el gasto. Pequeños trucos cotidianos permiten optimizar la eficiencia de los radiadores y distribuir mejor el calor por toda la vivienda.
Algunas medidas fáciles de aplicar incluyen el cierre coordinado de puertas, ventanas y persianas; la colocación estratégica de mantas y alfombras; no bloquear radiadores con muebles; el uso de cortinas térmicas o velas para aportar calor y un aislamiento adecuado de ventanas y paredes. Estas acciones ayudan a mantener la temperatura sin necesidad de consumir más energía.
El papel aluminio como aliado
Una alternativa ingeniosa, propuesta por el fabricante Albal, consiste en colocar una base de cartón forrada con papel aluminio entre el radiador y la pared. Esto evita que el calor se pierda hacia la pared, sobre todo si es fina o está poco aislada, y hace que el calor se refleje hacia el interior de la habitación.
El efecto del aluminio permite que el aire caliente permanezca más tiempo en la estancia, aumentando el poder calorífico del radiador y logrando que la sala alcance antes la temperatura deseada. De esta forma, algunas zonas pueden calentarse sin necesidad de encender otro radiador.
Alternativas y consejos prácticos
Además del papel aluminio casero, es posible comprar paneles aislantes forrados con aluminio en tiendas de bricolaje, que ofrecen mayor durabilidad, limpieza más fácil y mejor eficacia. Existen también láminas especiales para radiadores, fáciles de instalar con adhesivo de doble cara sin hacer agujeros, evitando que se caigan o se desplacen.
Según los expertos, un panel reflectante de buena calidad puede reducir la dispersión del calor de la pared hasta en un 50%-60%, logrando un ahorro en la factura energética de entre el 5% y el 10%, dependiendo del grosor de la pared y del aislamiento general.

