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El truco del papel de aluminio para eliminar el hielo del congelador y ahorrar en tu factura

Con solo papel de aluminio y un poco de agua caliente, puedes descongelar tu congelador en cuestión de minutos.

rollo de papel de aluminio | Pixabay/CC/jackmac34

La formación de hielo en los congeladores no es solo un problema de espacio: además, aumenta el consumo energético y puede elevar la factura eléctrica. Por eso, es importante buscar métodos eficaces para eliminarlo.

De hecho, los congeladores y refrigeradores trabajan 24 horas al día, y cuando las paredes internas se recubren de escarcha, el motor se ve obligado a esforzarse más. Como consecuencia, el consumo eléctrico se incrementa, lo que afecta directamente al bolsillo de los usuarios.

En este contexto, los métodos tradicionales resultan poco prácticos: raspar con espátulas metálicas puede dañar las paredes, mientras que vaciar el congelador y esperar a que el hielo se derrita requiere varias horas. Por ello, surge como alternativa un truco sencillo con papel de aluminio y vapor que acelera el proceso de manera segura y eficiente.

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El paso a paso para acabar con el hielo

  1. Retira todos los alimentos y guárdalos en una nevera portátil o envuélvelos en toallas para mantenerlos fríos.

  2. Forra completamente las paredes internas con papel aluminio, presionando para que quede bien adherido. Cuanto mayor sea la superficie cubierta, más eficiente será el proceso.

  3. Hierve agua en una cacerola mediana y colócala dentro del congelador sobre una rejilla. Cierra la puerta inmediatamente para atrapar el vapor. Entre cinco y diez minutos son suficientes para que las placas de hielo se desprendan.

  4. Al abrir el congelador, notarás que el hielo se ha soltado casi por completo. Con una espátula de plástico o silicona, empuja suavemente los bloques hasta retirarlos. No es necesario aplicar fuerza; el hielo se desliza prácticamente solo.

Ventajas frente a otros métodos

La combinación de papel aluminio y vapor concentrado derrite el hielo desde múltiples puntos, acelerando el proceso frente al descongelado natural, que puede tardar horas. Además, evita el riesgo de rayar o perforar las paredes con herramientas metálicas, reduciendo la posibilidad de averías y fugas de refrigerante.

Este truco resulta seguro, económico y sorprendentemente eficaz, ayudando a mantener el congelador en óptimas condiciones y a reducir el gasto eléctrico.

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